En cierta ocasión, Adolf Hitler confesó: “En tierra soy un héroe, pero en el mar un cobarde”. Esta es la historia de la primera y última singladura del acorazado alemán Bismarck.
Aunque el Führer se interesaba por los submarinos y acorazados y participaba en conversaciones técnicas, no tenía la menor idea de lo que era el poderío naval o de cómo conducir una guerra en el mar. En consecuencia, la armada del Tercer Reich, más que cualquier otra arma, era creación de sus oficiales. El almirante Erich Raeder procuraba mantenerse distanciado de los nazis. A pesar de las presiones, conservó el saludo naval tradicional alemán.
Traemos una nueva entrega de los restos de las divisiones blindadas alemanas destruidas en los alrededores del lago Balatón en 1945.
Pese a estar compuestas por unos carros imponentes, ni eran ya comparables a los carros rusos, ni los carristas alemanes eran los de dos años antes. El resultado lo podemos ver en estas fotografías.
Hoy seguiremos analizando los rituales y tradiciones de los Kamikaze previas a sus misiones. Los jóvenes pilotos que estaban a punto de morir debían despedirse.
En muchos casos habían visitado a sus familias una última vez en algún lugar en los meses precedentes a sus misiones. Todos se sentían inclinados a dejar fluir sus sentimientos, escribiendo cartas a casa, consolando a sus familias para que no se preocupasen, porque ellos cumplirían felizmente con su deber.
Os dejamos hoy la segunda parte de una colección de fotografías en color integrantes del Ejército Alemán durante la Segunda Guerra Mundial en distintos frentes.
Como ya nos apuntasteis la última vez, aparecen también fotografías de otros ejércitos que os animamos a identificar.
Con motivo del reciente 70 aniversario de la Batalla de Kursk, os dejamos un punto de vista anglosajón de la Operación Ciudadela, tomado de la página web World War II Today. En la mente del Mariscal Erich von Manstein, la iniciativa alemana para 1943 debería haber sido el lanzamiento de una ofensiva temprana para coger a los soviéticos por sorpresa después de su victoria en Stalingrado.
Ésta sufrió retrasos como consecuencia del mal tiempo, la rasputitza de principios de la primavera, que desfavorecía las operaciones blindadas.
El sistema de comunicaciones mediante radio que implementaron los “grupos especiales” soviéticos en el ártico estaba basado, durante la ruta de aproximación, en al menos dos contactos al día; luego, durante la acción, el ritmo se incrementaba hasta un contacto cada dos horas.
Sin embargo, la frecuencia de los contactos no significaba que los mandos sobre el terreno tuvieran en sus manos toda la información; así fue, al menos, en este caso. Aunque gracias a la concienzuda planificación y a los intensos entrenamientos ejecutados durante la fase de preparación Barchenko-Emelianov había partido de su base con un conocimiento preciso de su objetivo, había dos cosas que no conocía: su función como parte de una operación de mayor envergadura, y la fecha y la hora a la que iba a tener que atacar.
Ruta aproximada tomada por los soviéticos en su fase de aproximación al objetivo por tierra.
La primera cuestión es especialmente importante porque, en virtud de las tropas empleadas por los soviéticos –una mezcla de destacamentos diversos y voluntarios- para el asalto a Liinakhamari, se ha planteado la posibilidad de que esta fuera una operación improvisada. Sin embargo, si tenemos en cuenta que la misión de Barchenko-Emelianov llevaba gestándose desde hacía más de un mes, hay que llegar a la conclusión que la operación, en su conjunto, llevaba prevista desde hacía tiempo, y en consecuencia no se improvisó.
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies