Testimonios. La destrucción de la abadía de Monte Cassino.

Este testimonio del artillero Douglas Lyne, de veinte años, que sirvió en el 57.º Regimiento de la Artillería Real (X Cuerpo de Ejército) durante la batalla de Monte Cassino, nos ofrece un singular e interesantísimo testimonio sobre cómo vieron la destrucción del monasterio de Monte Cassino los soldados de a pie, en este caso un artillero.

Douglas Lyne, durante la guerra.

                Baste decir que a finales de enero principios de febrero no se había hecho progreso alguno para la toma de Monte Cassino, sin lo cual era imposible avanzar hacia Roma. Fue entonces cuando mi regimiento de artillería fue enviado al frente, para apoyar a la 201.ª Brigada de Guardias. El monasterio se alzaba a unos 450 m de altitud, y debíamos encontrar un puesto de observación que estuviera al menos a 750 m.

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Crimea, 1941, Asalto al Muro Tártaro (III y final).

 

                Era necesario atacar, expulsar a los alemanes de Armyansk y sellar la penetración, y por ello, dado que no había artillería, los hombres del Grupo Batov fueron enviados al ataque sin apoyo. Inicialmente tuvieron éxito, y para las 14.00 horas habían expulsado de la ciudad a los hombres del 213 IR del Oberstleutnant Hitzfeld, pero tampoco los alemanes podían permitirse ser expulsados. Aquella batalla había costado ya cantidades ingentes de sangre, y la única manera de terminarla iba a ser empeñar más vidas en la tarea.

Magnífica foto de dos combatientes alemanes, tomada en Crimea, según la leyenda de la misma.

                Durante la tarde Hansen envió al combate un kampfgruppe de la 50 ID, recién llegada de Odessa, que a su vez expulsó de Armyansk a los hombres del Grupo Batov. Al anochecer los soviéticos se agarraban al extremo este del muro, y la STAVKA, el alto mando del Ejército Rojo, estaba furioso con el resultado; pero los alemanes habían perdido 600 hombres.

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Crimea, 1941, Asalto al Muro Tártaro (II)

 

         La batalla comenzó a las 05.00 del 24 de septiembre con un bombardero de artillería. De no haber sido por la presencia de los bombarderos de la Luftwaffe se podría haber pensado que acababa de reiniciarse la primera guerra mundial. La hora del asalto fueron las 07.30 horas. Por la derecha avanzaron cuatro o cinco batallones de la 73 Infanteriedivision, y por la izquierda otros tantos de la 46.

El asalto al muro, según un mapa ruso.

                El primer objetivo importante fue la granja estatal Chervonyi Chavan, atacada por el 213 Infanterieregiment (73 ID), comandado por el Oberstleutnant Hitzfeld. Frente a ellos, bien atrincherados y apoyados por mucha artillería, les disputó la posición el 2º batallón del 361 Regimiento de Fusileros. Como suele suceder en estas ocasiones fue una tercera unidad la que rompió el empate, en este caso alemana, se trató del Pionier-Bataillon 173, cuyos especialistas rompieron los obstáculos soviéticos y se colaron en la posición, abriendo el paso a la infantería. La lucha fue dura en extremo y durante aquella jornada la división del flanco oeste iba a perder 770 hombres. Entretanto, en el lado este y aunque lo tuvo más fácil, la 46 ID perdió a su vez otros 329 hombres con muy pocas ganancias. Había sido un día duro, y solo asaltando la línea exterior soviética.

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Una Visita al Museo de Medios Acorazados de El Goloso.

                                Hace unos días tuvimos la suerte de visitar el cuartel de El Goloso donde, además de diversas unidades del Ejército Español –se trata de una base en activo– hay un interesantísimo museo de carros de combate.

El Panzer IV Modelo H es, sin duda, una de las estrellas de la colección.

                La parte fundamental de este se halla hoy en día bajo un hangar y reúne algunos de los blindados más señalados de nuestra historia militar. Al fondo podemos comparar, uno junto a otro, una tanqueta italiana Ansaldo y un Panzer I alemán, el famoso “negrillo” de nuestra guerra civil; y un poco más allá se alzan dos T-26 soviéticos, que fueron sus más que dignos antagonistas de entonces. Es todo un lujo poder comparar estos tres modelos, esta vez aparcados uno junto a otro para interés del visitante y no combatiéndose entre sí en el campo de batalla.

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Crimea, 1941, Asalto al Muro Tártaro (I)

 

                Solo hay cuatro caminos terrestres para entrar en Crimea. Los menos evidentes, los más difíciles, son el Sivash, una gran extensión pantanosa que no es ni mar ni tierra pero que, a veces, si se conjuran las mareas y los vientos, puede ser vadeable; la estrecha península del Chongar y la larga lengua de arena del Arabat. El camino más evidente es el istmo de Perekop, donde los tártaros erigieron su muro.

Los accesos terrestres a Crimea.

                A finales del siglo XVI el Kanato de Crimea era una potencia cuyos jinetes asolaban la estepa rusa para luego refugiarse en su península de origen. Apoyados por mar por el imperio otomano, los tártaros decidieron cerrar el acceso terrestre a su territorio construyendo un imponente baluarte defensivo a través del istmo. Su punto focal fue el gran fuerte de Perekop, unido por un muro a otros fuertes de menor tamaño. El conjunto estaba protegido por un foso de 22 metros de ancho y 12 de hondo y defendido por diversas baterías de artillería.

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Japón, los Blindados Desconocidos de la Segunda Guerra Mundial (V)

      Una vez mencionadas algunas de las características de la forma de operar de las compañías, vamos a volver a un plano más teórico que real para mencionar las condiciones de actuación de los regimientos y de las divisiones.

Vamos a dedicar nuestras fotos de hoy a los cañones de asalto nipones. Aquí tenemos el Tipo 1, Ho-Ni, armado con un cañón de 75mm, del que se fabricaron 125 ejemplares entre 1941 y 1943.

                Un regimiento de carros de combate desplegado para el ataque ocupaba un frente de aproximadamente 500 m. La vanguardia estaba formada por unidades de tanquetas o de carros ligeros cuya misión era localizar los puntos defensivos más poderosos del dispositivo enemigo, muy probablemente recibiendo una buena dosis de fuego. Según la teoría japonesa, un frente de unos 500 m de ancho debía contener en su línea defensiva 3 piezas anticarro, 6 ametralladoras pesadas, 5 morteros y hasta 12 ametralladoras ligeras; estas eran las armas que debían ser localizadas. Tras esta vanguardia se situaba el cuartel general del regimiento, lo más cerca posible del frente, para poder tomar la decisiones adecuadas sobre la marcha; y tras este llegaba una sección de carros, ligeros o medianos, cuya misión fundamental iba a ser acabar con las defensas anticarro del enemigo.

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Japón, los blindados desconocidos de la Segunda Guerra Mundial (IV).

 

               Llegados a este punto, los manuales eran una cosa y la realidad otra, y sin duda los primeros evolucionaron en virtud de la segunda. Por ello vamos a dedicar algunas entradas a hablar de tácticas sobre el terreno, describiendo las ideas fundamentales que orientaron el empleo de los blindados en apoyo de la infantería, empezando por las compañías.

Volvemos sobre un modelo concoido, el tipo 89, en esta ocasión la versión A, Chi-Ro, que estaba equipado con un motor de gasolina, en vez de diesel, como el de la foto que sigue a continuación.

               Cuando los carros tenían que cooperar con la infantería fueron necesarios varios ajustes. Primero, establecer un enlace correcto entre ambas armas, lo que se hizo no solo mediante los medios de comunicación: radios y mensajeros, sino también creando puestos de mando mixtos en los que los jefes de ambas armas podían colaborar estrechamente para lograr el objetivo. Segundo, poner una de las dos al mando de la operación, y esta solía ser la infantería. En caso de cooperación era el jefe superior de la unidad de infantería quien establecía el plan de asalto y se lo comunicaba al jefe de la unidad de carros. Este plan de asalto debía comprender los objetivo específicos a lograr por los blindados; el momento y el modo en que tendrían que cruzar las líneas de la infantería, empeñada en su propio ataque, para no entorpecer su maniobra; y la posición de los obstáculos y armas contracarro contrarios, así como de otros tipos de armas pesadas, que pudieran complicar el cumplimiento de la misión.

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