Japón, los Blindados Desconocidos de la Segunda Guerra Mundial (III)

 

              Dicho esto, el arma blindada, como cualquier otra, no consiste solo en modelos y formaciones, sino que también es singularmente importante el modo de empleo, ya que como demostró, por ejemplo, la campaña de Francia de 1940, los leviatanes más extraordinarios pueden ser vencidos fácilmente por carros de peor calidad pero con una mejor actuación táctica.

Esta formación de carros de combate muestra los blindados de la 4ª División, destinada a la defensa del Japón.

                En lo que a los blindados japoneses se refiere, el reglamento de campaña indicaba que cada sección, de cuatro carros, debía desplegarse en diamante, y cada compañía también, con un carro/sección al frente, otra en retaguardia, una a la derecha y otra a la izquierda. Sin embargo, la formación de combate era distinta, pues tanto para atacar como para defenderse la compañía debía posicionarse en forma de “T”, es decir, con tres secciones alineadas al frente y una en reserva.

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Japón, los Blindados Desconocidos de la Segunda Guerra Mundial (II)

Tras haber explicado cuales fueron dos de las unidades fundamentales, la división y el regimiento, tenemos que centrarnos ahora en las agrupaciones específicas de este segundo tipo de formación que se llevaron a cabo. El ejército japonés fue bastante flexible en lo que a la composición de fuerzas se refiere, y en estas circunstancias no es raro que organizaran agrupaciones blindadas para misiones específicas.

Carro de combate Mitsubishi Tipo 97 Chi-Ha

Una de ellas, la 3.ª Agrupación, formada por los regimientos 1.º, 6.º y 14.º más un escalón de suministro y una plana mayor, combatió en Malasia. Tenía 74 carros de combate medios y 85 ligeros y es difícil evitar la comparación con una división panzer de 1939. Probablemente el mayor problema de los blindados nipones fue que, como los italianos aunque en menor medida, su material fue quedando obsoleto con respecto al que desplegaban sus enemigos.

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Japón, los blindados desconocidos de la Segunda Guerra Mundial (I)

 

Ni las junglas ni las islas parecen el lugar más indicado para el despliegue de unidades blindadas, y sin embargo así se hizo. Tenemos tendencia a olvidar que el “frente del pacífico” de la segunda guerra mundial fue mucho más que las islas de la micronesia o las junglas y praderas de Nueva Guinea y las Islas Filipinas, pues también se combatió tanto en China como en Birmania.

Autoametralladora modelo 93, Sumida. Del año 1933, equipó algunas de las unidades de reconocimiento.

Por eso los próximos artículos van a centrarse en hacer una descripción, necesariamente somera, de la organización y las tácticas de blindados del combatiente común a todos estos sectores: el ejército imperial japonés.

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Párkany, la Resaca.

Aunque, como hemos visto en las dos entradas anteriores, la guerra podía otorgar a los combatientes algunos momentos de locura, al final recuperaba sus fueros. Esta es la tercera y última entrega de esta curiosa narración sobre los acontecimientos que tuvieron lugar aquella noche en la tierra de nadie, justo en la linde de la batalla.

Soldados soviéticos en zona urbana, en esta ocasión no es Párkány, sino el sur de Budapest, no lejos de allí.

                Oímos ruidos extraños provenientes de los callejones y fui a ver qué estaba pasando. No vi nada, así que crucé la intersección de carreteras. En el momento en que salí de la calle hubo fuego de ametralladora y contracarro. Había soviéticos saliendo en tromba de las callejuelas. Se dieron cuenta de que éramos pocos. Yo pensé que tenía que volver al carro de combate a cualquier precio; esperé en la esquina para ver cuando disparaban el cañón contracarro. Después de que hicieran fuego corrí a través de la calle hasta la esquina siguiente. Cuando la alcancé vi como la casa tras la que me había estado escondiendo un momento antes volaba en pedazos.

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Una noche de juerga en Párkány.

La continuación de la anécdota anterior -el narrador es el mismo- nos ofrece nuevamente una visión extremadamente despreocupada, tal vez etílica, de este acontecimiento. Hay que tener en cuenta que mientras se desarrollan estos acontecimientos al Reich Alemán le quedan apenas cinco meses de vida, y en lo que a Hungría se refiere, medio país está ya en manos del Ejército Rojo y Budapest acaba de ser cercada. Y sin embargo, estos jóvenes soldados húngaros beben y se divierten como si la destrucción no se estuviera alzando sobre sus cabezas.

Párkány hoy, al otro lado del Danubio. La foto ha sido tomada desde la catedral de Esztergom.

              Era ya pasada la medianoche, en torno a las 0200. Un panadero salió para ver porqué había tanto ruido. Cuando le informamos de que éramos húngaros dijo “¿por qué venís aquí? La situación había quedado resuelta, y ahora venís a desorganizarlo todo de nuevo”.

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El Alegre Contraataque Contra Párkány.

Nos encontramos en Hungría, a finales de 1944, al norte del Danubio, y más en concreto al otro lado del río con respecto a la localidad de Esztergom. Los soviéticos habían cruzado el río Garam y era necesarioexpulsarlos al otro lado. Entonces tuvo lugar uno de esos contraataques «ligeramente» alcoholizados que a veces nos regala la historia. Vamos a recordarlo de manos del testimonio del Soldado de 1ª Ödön Bese.

Un Panzer IV, húngaro según la leyenda de la foto, aunque la cruz que lleva en el costado es la alemana y no la blanca que usaban estos.

                Durante la tarde, la compañía recibió la orden de formar. Nuestra fuerza en blindados ascendía a diez “panzercuatros” [Pz IV]. Era todo lo que tenía el batallón [I / 3 Regimiento de Carros de Combate / 2ª División Acorazada Húngara]. Mientras formábamos llegó un pelotón de comandos de las SS, vestidos de negro, con la insignia de la calavera en su ropa [Szamvéber indica que más que SS, no los había en el sector, estos hombres debían ser carristas de la 6. Panzerdivision], acompañados por 30 “leventes” [miembros de una asociación juvenil paramilitar húngara de la época, y dejémonos ya de apuntes al margen]. Nos presentamos, y tuve la ocasión de ver por primera vez el rifle de asalto Sturmgewehr 44 alemán. Este arma era más grande que un subfusil, pero menor que los rifles de infantería. Tenía un cargador ligeramente curvado y podía disparar tiro a tiro o a ráfagas. Su munición era más grande y poderosa que la del subfusil. Los alemanes nos dijeron que iban a luchar junto a nosotros, así como los “leventes”.

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De Cayo Octavio Turino a la gloria, la ascensión de un romano por su nombre

 

El reciente número de Desperta Ferro Antigua y Medieval contiene un a mi parecer interesantísimo artículo sobre la evolución del primer “emperador” de Roma a través de su nombre, cuyos hilos fundamentales pasamos a exponer aquí, no sin recomendar vivamente su lectura.

Esta es la estatua, y la imagen, más conocida, de Octavio Augusto.

Cuando Cayo Octavio llegó a Italia desde Apolonia, en abril del año 44 a.C., poco después del asesinato de su tío Julio Cesar, no parecía un personaje demasiado importante. Puer (chaval), lo llama Cicerón en sus cartas. Sin embargo va a ejecutar un imparable ascenso al poder, que podemos ver reflejado en los diferentes nombres que va a adoptar durante los años siguientes. Ya en octubre, Cicerón, sin renunciar definitivamente a la denominación despectiva antes indicada, empieza también a referirse a él como Octaviano.

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