Atención, Panzer al ataque. (y II)

Vamos a continuar con los planteamientos tácticos de Guderian. El lector recordará que en la ENTRADA ANTERIOR habíamos dejado a los carros propios atacando con fuerza y profundidad para poder destruir con rapidez a las piezas contracarro enemigas situadas en el frente y sorprender y emboscar a las de reserva que pudieran tratar de posicionarse, utilizando también, para las más alejadas, la artillería propia. Llegados a este punto, es previsible que el enemigo también tenga cañones, y carros de combate…

“Las baterías de artillería enemiga tendrán un papel importante en la defensa, y tienen que ser atacadas al mismo tiempo que nos encargamos de las piezas contracarro situadas en la profundidad de la zona defensiva.

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Atención, Panzer al ataque. (I)

 

Heinz Guderian fue, sin duda, uno de los “generales Panzer” más famosos de la segunda guerra mundial, y sus obras nos han legado una importante descripción tanto del desarrollo de estas armas como del modo alemán de emplearlas al principio de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a pesar de la fama alcanzada, cada vez son más los historiadores que le quitan parte del relieve que tiene para otorgárselo a otro: Ernst Volckheim, quien bien pudo ser el auténtico descubridor de muchas de las teorías que luego iban a ser popularizadas por el primero. ¿Por qué, entonces, se hizo Guderian tan famoso? Podemos apuntar varios motivos. Guderian siempre fue superior en rango, tuvo ocasión de ganar fama al frente de operaciones de carros y, muy probablemente también, sus obras, como Achtung Panzer! o sus memorias de guerra, se hicieron mucho más famosas.

Heinz Guderian

Y hay buenos motivos para ello, aquí ofrecemos algunos extractos de la primera de estas obras, en el que describe cómo ha de ser un ataque de carros de combate:

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Medalla de Honor – José M. López

Traemos hoy la memoria de otro soldado hispano, oriundo de Veracruz, que desembarcó en Playa Omaha y que se distinguió con gran bravura en la batalla de las Ardenas.

José M. López tras su ametralladora

Nacido el 1 de junio de 1912, José M. López se crió con su madre en Veracruz, Méjico. Cuando tenía 8 años, su madre murió de tuberculosis y él fue enviado a Brownsville, Tejas a vivir con su tío. En su adolescencia, José realizó diversos trabajos hasta que captó la atención de un ojeador de boxeo. Siguieron 7 años de gira con 55 combates a sus espaldas.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (III)

Como en cualquier carro de combate de la época, a bordo de un Sherman el comandante era una pieza clave. Ya adelantamos en la entrada anterior que la misión primordial de este era dirigir y organizar a sus hombres, supervisar el correcto mantenimiento del carro y, durante la lucha, servir como “director de orquesta” de toda la tripulación. Cabe añadir, en este caso, que además se trata de lo que podríamos considerar una tripulación de ciegos, pues si bien otros miembros de la misma tienen acceso al exterior: el conductor, el tirador o el ametrallador, por ejemplo, siendo habitualmente el cargador el que se queda completamente a oscuras, es el jefe del carro el que, tanto para proteger a los demás como para detectar al enemigo antes de que este pueda destruirlos, debe estar siempre en alerta cuando entran en combate.

En los primeros modelos de Sherman la escotilla del jefe de carro estuvo equipada con un periscopio que este podía hacer rotar para observar el terreno en todas direcciones, sin embargo, los destinatarios de tan fastuosa comodidad pronto se dieron cuenta de que resultaba mucho más eficaz asomar la cabeza y mirar directamente en todas direcciones. Mejor todavía, mientras asomaba la cabeza el comandante del tanque podía hacer girar la torreta, de manera que además de seleccionar el objetivo podía pre apuntar el cañón hacia él, dejando al tirador la simple tarea de afinar dicha puntería para aumentar las posibilidades de dar en el blanco. La contrapartida era que se exponía a recibir las atenciones de un francotirador alemán, por eso, más adelante se instalará una cúpula blindada con seis visores.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (II)

Dentro del proceso de formación de las tripulaciones de los carros de combate Sherman, que como bien apuntaba ESAU en la entrada anterior, se juntaban desde el momento mismo de empezar el entrenamiento, los ejercicios iban incrementándose en escala desde los más sencillos a los más complicados. Así, cada hombre se entrenaba primero individualmente antes de que toda la tripulación empezara a manejar el carro en maniobras a nivel de sección y luego de compañía.

Tripulación de un Sherman durante el entrenamiento en Camp Cooke, California, en febrero de 1944

Posteriormente, venían las maniobras a más alto nivel, hasta llegar a las divisiones y a los cuerpos de ejército. Norris Perkins, que participó en el gran ejercicio ejecutado en Luisiana en 1941, en el seno de la 2.ª División Acorazada del general Patton, recuerda:

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (I)

Apodado Ronson, como el mechero, por sus tripulantes, a causa de su tendencia a incendiarse cuando era alcanzado; considerado inferior a la mayor parte de los blindados germanos a los que se tuvo que enfrentar; y, según la historia anecdótica, más fiable como arma de guerra por su cantidad que por su calidad, el carro de combate Sherman parece haber pasado a la historia como un mal producto. Sin embargo, como sucede con casi todas las armas, lo verdaderamente importantes nunca fue la máquina en sí, sino aquellos que la tripulaban.

En el Ejército Estadounidense, la instrucción de base, previa al envío de los soldados a su destino definitivo, tenía una duración de trece semanas (17, a partir de 1943), y se basaba en una serie de premisas férreas, como no entregar material alguno (fundamentalmente armas) a los soldados sin que hubieran asimilado la necesaria formación teórica con respecto a su funcionamiento, su manejo correcto y los peligros que este entraña. Cuando finalmente recibían su equipo, los soldados eran advertidos de que se les responsabilizaría de cualquier daño que causaran, al mismo o a otros, y las carencias en el mantenimiento eran severamente castigadas.

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Kiev 1941 – El precario cierre de la Bolsa de las pinzas Model y Hube

Casi a mediados de septiembre de 1941 lograron unirse las pinzas norte y sur de la gigantesca batalla de cerco de Kiev. Así lo cuenta David Stahel en su libro Kiev 1941 – La batalla de Hitler por la supremacía en el Este.

Para el 14 de septiembre, Model había adelantado el cuartel general de la división a Lokhvitsa, donde su debilitado regimiento panzer defendía entonces la población contra lo que se informó que eran fuertes concentraciones enemigas marchando hacia el este. Sin embargo, pronto se reveló que estas grandes formaciones estaban compuestas principalmente por tropas de intendencia que carecían de armamento pesado y que no parecían operar con una estructura de mando cohesionada.

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