Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (VII)

Las diferentes formaciones que podía adoptar una sección de Sherman, tal y como las explicamos en la entrada anterior, tanto en los desplazamientos como en el ataque, podían verse influidas por la introducción de un elementos “foráneo” (por llamarlo de alguna manera), en la maniobra, la infantería.

Antes de entrar en materia, es importante indicar que, mientras que en otros países hubo importantes discusiones doctrinales con respecto al empleo más efectivo de los carros, en el caso de los Estados Unidos no fue así. La masiva capacidad de producción de la economía norteamericana permitió producir cantidades suficientes de vehículos como para cubrir tanto las doctrinas más difundidas, en las que el carro de combate era un arma de penetración y ruptura, como las más anticuadas, en las que el tanque debía actuar como arma de apoyo a la infantería; y no solo eso, sino que además consiguieron que todas las misiones pudieran ser efectuadas por un solo modelo, el polivalente Sherman.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (VI)

Como hemos ido viendo a lo largo de estas entradas dedicadas al carro de combate Sherman en acción y al consiguiente adiestramiento de sus tripulantes, nada quedaba nunca al azar. Ahora, progresando, tal y como planeábamos inicialmente, por el camino del entrenamiento de los carristas, del puesto individual a la sección de cinco tanques, vamos a fijarnos en las distintas formaciones utilizadas por esta durante la marcha.

La más básica era sin duda la columna, con los cinco carros de combate situados uno tras otro, con el del jefe de la sección en cabeza. Como es lógico, esta se empleaba para los desplazamientos por carretera, siempre detrás del frente, cuando el contacto con el enemigo era muy improbable o –qué duda cabe– cuando a causa de la configuración del terreno, no quedaba más remedio. Normalmente, se dejaban unos 13 m entre un vehículo y otro, el doble si existía riesgo de toparse con el oponente. Las desventajas de esta formación eran fundamentalmente dos: escasa potencia de fuego hacia el frente, ya que esta se limitaba, fundamentalmente, al carro de cabeza, y flancos largos y vulnerables. Las ventajas eran que permitía avanzar con rapidez y facilitaba los cambios de dirección. Los jefes de sección experimentados solían asegurarse de que durante este tipo de avance las torres de los carros se repartieran para apuntar en todas direcciones.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (V)

Una vez formados los componentes de la tripulación en sus diferentes misiones: conductor y ametrallador en las profundidades del casco, y cargador, tirador y jefe de carro en la torre, el paso siguiente era el entrenamiento en pequeñas unidades, básicamente por secciones. Esta, que era la unidad blindada fundamental, constaba de cinco carros de combate, y tres de ellas, junto con el blindado del jefe de carro y el de su adjunto, formaban una compañía de un total de 17 Sherman.

Pero volvamos a nuestra sección. Para organizar un ataque, el comandante de esta, normalmente un teniente, se reunía con los otros cuatro jefes de carro para darles la información disponible sobre el despliegue enemigo, explicar cuál iba a ser el camino empleado para llegar hasta este –sobre un mapa– y los lugares eventualmente peligrosos. Así, cada uno de los mandos conoce no solo la misión general, sino también la suya particular y la de los otros cuatro carros que lo acompañan.

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Metraje en color de la campaña de Stalingrado

Ultimamente está saliendo un material coloreado muy interesante. Publicamos hoy un video que recopila imágenes de distintos momentos de la campaña de Stalingrado y de las operaciones posteriores.

En él se pueden ver carros Panzer IV de cañón corto en combate urbano, tropas soviéticas disponiendo sus fusiles contracarro, cañones de asalto Stug, picados de Stuka, la antiaérea soviética en acción, carros KV-1, panorámicas de la ciudad bombardeada, el cruce del Volga de las tropas tomado desde las propias barcazas y otra gran multitud de detalles.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (IV)

Sin duda, el “glamour” de la torre de un carro de combate es inevitable, allí se maneja el cañón que destruye al enemigo y se dan las órdenes que hacen maniobrar el carro de combate, pero en esta serie de entradas que estamos dedicando al estadounidense Sherman [capítulo I, capítulo II, capítulo III], no podemos olvidar lo que pasa dentro del chasis del carro, donde se sitúan dos tripulantes singularmente importantes, ya que de ellos dependen elementos tan vitales como la derrota que va a seguir el blindado y la protección cercana contra la infantería.

El primero de nuestros protagonistas, sentado en el lado izquierdo de la caja, es el conductor: Driver, que aunque sigue órdenes del jefe del carro, debe ser capaz de determinar por si mismo el itinerario a seguir, obteniendo del terreno circundante la máxima protección a la vez que consigue que el carro esté siempre en condiciones de poder disparar contra el enemigo, es decir, ocultando el casco pero dejando la torreta por encima de los obstáculos en todo momento.

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El milagro de Dunkerque y la detención de los Panzer

Texto extraido de El Mito de la Blitzkrieg de Karl Heinz Frieser

A no ser que ocurra un milagro a nuestro favor, en los próximos días habremos perdido prácticamente todos nuestros soldados entrenados.

 General Sir Edmund Ironside, Jefe del Estado Mayor General Imperial británico, 25 de Mayo de 1940

I.- ANTECEDENTES DE LA ORDEN DE ALTO (de los Panzer)

El 24 de mayo, los alemanes habían avanzado hasta llegar a quince kilómetros de Dunkerque, el único puerto del Canal que aún estaba en manos de los aliados. Aquel día, sus elementos de vanguardia ya habían cruzado el Canal del Aa, que era el último obstáculo natural y no había tropas enemigas de entidad posicionadas entre los panzer alemanes y Dunkerque de modo que solo era cuestión de una pocas horas para que la última salida quedara cerrada y alrededor de un millón de soldados británicos, franceses y belgas quedaran atrapados en la trampa.

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