El vicealmirante Takijiro Onishi había sido uno de los pioneros en la creación de las fuerzas paracaidistas de la Marina Imperial y se había forjado una gran reputación como combatiente en China.

En 1941, tras oponerse inicialmente al plan de Pearl Harbor del almirante Yamamoto, acabó por convertirse en uno de sus máximos exponentes. Era un hombre que siempre mostraba un gran entusiasmo y con cierto temperamento místico: abogó por el empleo de frenólogos y grafólogos en los procesos de selección de pilotos e incluso llegó a ser embaucado por un dizque sabio que aseguraba haber encontrado un método para convertir el agua en petróleo.





