Cuando llegó el ejército de Alejandro, Parmenio y otros generales macedonios se adelantaron a reconocer al ejército enemigo y aconsejaron al monarca argéada que no atacase.

La infantería macedonia tendría que cruzar el Gránico en columna y sería vulnerable a la hora de volver a reconstituir la formación. Los generales urgieron a que como estaba ya muy avanzada la tarde, deberían acampar para pasar la noche. Alejandro estaba resuelto a atacar pero finalmente accedió a sus deseos.

Sin embargo, esa noche, manteniendo las fogatas encendidas para engañar a los persas, Alejandro localizó un vado aguas abajo y llevó a su ejército a través del río. Los persas descubrieron la treta de Alejandro por la mañana. El grueso del ejército macedonio estaba ya al otro lado del río y repelió fácilmente un asalto persa. Entonces cruzó el río el resto del ejército.

Al haber cambiado Alejandro su posición, los persas y sus mercenarios griegos se vieron obligados a luchar en campo abierto. Su izquierda estaba anclada en el río, y su derecha en las colinas. La caballería persa estaba ahora en el frente, con la, conla infantería griega mercenaria en la retaguardia.

Alejandro situó al grueso  de su caballería macedonia en el flanco izquierdo, a la infantería pesada macedonia en el centro, y a la infantería ligera macedonia y a la caballería ligera peonia, y a su propia caballería pesada (los Compañeros) en el flanco derecho. Alejandro era muy visible con su magnífica armadura y escudo, y con un casco adornado por magníficas plumas blancas. Él, en persona, se puso en el ala derecha, y los persas asumieron, por tanto, que el ataque procedería de ese lado.

Alejandro dio inicio a la batalla. Las trompetas sonaron y el rey macedonio partió con los Compañeros en una formación en cuña dirigida contra el extremo izquierdo de la línea persa. Esto atrajo a la caballería persa del centro, tras lo cual Alejandro cambió la dirección y llevó a los Compañeros en diagonal a su izquierda, contra el ahora debilitado centro persa.

Aunque los Compañeros tuvieron que cargar cuesta arriba, lograron llegar a la línea enemiga y abrir un agujero en el centro persa. Alejandro estuvo en todo momento en lo más reñido de la batalla mientras sus Compañeros hacían retroceder a la caballería persa hasta que finalmente lograron romper su formación. En un momento en el que un persa estaba a punto de asestarle un golpe mortal al rey, acudió Clitos el Negro, que de un tajo de espada cercenó el brazo del persa, salvándole la vida Alejandro. Mal se lo pagaría con el andar del tiempo.

Rodeados, los mercenarios griegos fueron masacrados. Alejandro envió encadenados a Macedonia a los 2.000 que se rindieron, probablemente como mano de obra esclava para las minas. En otras ocasiones posteriores incorporaría a su ejército a este tipo de contingentes, pero la campaña no había hecho más que empezar y necesitaba dar ejemplo y mandar un mensaje a los griegos que osasen levantarse contra él.

Viene de Batallas del mundo antiguo – El Gránico (334 a.C) (I)

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