En su crónica sobre las Guerras de Flandes, cuenta Faminiano Estrada un curioso pasaje enmarcado en la camapaña del duque de Alba de 1568 contra el ejército invasor de Guillermo de Orange, en el que dicho duque se despacha con una buena salida ante el temor de un capitán sobre la gran alianza que había detrás del ejército protestante. Empieza así:

Marchaba a toda prisa Guillermo de Orange con un poderoso ejército formado en Alemania, porque el odio común contra la casa Austriaca de España había coaligado fácilmente a algunos Pontentados Herejes. Avivó la fragua la muerte de Egmont y Horn, recibida de todos ellos con execración; y el odio contra el duque de Alba, aumentado por esta causa. En el ejército, que pasó muestra en Aquisgrán, habían 28.000 soldados. De estos, 16.000 infantes y 8.000 caballos alemanes; y franceses y flamencos 2.000 de a caballo y casi otros tantos a pie.





