A partir de hoy el papel de Serbia en la crisis se va a ir reduciendo casi hasta desaparecer, para ser sustituido por otros dos de los protagonistas: Francia y Alemania, en cuyas manos parece estar la europeización del conflicto balcánico.

En POTSDAM, y para disgusto de Bethmann-Holweg, que prefería dar sensación de calma, el Kaiser ha vuelto por adelantado de su crucero por el Báltico.
Y en el BÁLTICO, precisamente, a bordo del acorazado “La France”, Raymond Poincaré, Presidente de la República francesa, también decide acelerar su retorno a Francia.





