El fondeadero de la flota norteamericana en el atolón de Ulithi, en las Carolinas occidentales había sido el primer blanco de los «ataques especiales» de los torpedos humanos kaiten a finales de 1944.

En marzo de 1945, cuando la Fuerza Operativa 58 (es decir, la Fuerza Operativa de Portaaviones de Batalla del vicealmirante Marc Mitscher) se hallaba allí fondeada con los preparativos para los ataques a Okinawa y las demás islas de Japón, fue objetivo de una incursión kamikaze que merece la pena destacar por su planificación sobresaliente.





