Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (XI)

Comentamos en la entrada anterior de esta serie, larga ya, dedicada al carro de combate Sherman –que junto al T-34 soviético fue, sin duda, uno de los protagonistas más numerosos de los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial–, cómo era, a grandes rasgos, el proceso de disparo de su cañón principal, y poníamos como ejemplo de blanco un tanque alemán Panther. Hoy, precisamente, vamos a dedicar la entrada sobre el Sherman a explicar cómo era el combate entre blindados desde este vehículo.

Llegados a este punto, la primera misión de la tripulación del carro era identificar al enemigo. Huelga decir que no era lo mismo enfrentarse a un PzKpfw que a un Tigre. Una vez identificado el adversario, los carristas, aunque sobre todo su jefe, debían de comparar, en apenas un instante, las ventajas y puntos débiles del enemigo con los propios. Esto puede parecer baladí, ya que sin duda todo el mundo sabía que la parte más vulnerable de un carro de combate era la trasera, pero era importante conocer el calibre y la capacidad de penetración del cañón del contrario y, por ejemplo, si se trataba de un cañón de asalto, carente de torreta y, en consecuencia, incapaz de defenderse sin girar por completo si era atacado por cualquier lado que no fuera el frontal.

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Dunkerque 1940: la orden de alto contada por Guderian (II)

Continuamos hoy con las memorias de general Guderian y la cuestión del alto de los panzer en Dunkerque:

En mi puesto de mando hizo acto de presencia aquel día el general von Wietersheim par disponer el relevo del XIX Cuerpo de Ejército por el XIV Cuerpo de Ejército. La división más avanzada de este último, la 20.ª División de Infantería Motorizada, quedó a mis órdenes y situada a la derecha, junto al Regimiento Leibstandarte «Adolf Hitler».

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (X)

Tras haber rememorado, someramente, el proceso de puntería y disparo a bordo de un Sherman, y sin dejar de recalcar como ya nos adelantaba Dani en la entrada anterior, la dificultad intrínseca de lleva a cabo todas estas acciones durante una situación de vida o muerte, es importante fijarnos ahora en los demás componentes de la tripulación, pues mientras el tirador efectúa sus cálculos, ellos también tienen tareas que cumplir.

El conductor, ya lo hemos adelantado, tratar de colocar el carro en una posición que cumpla un doble requisito: estar desenfilada del fuego enemigo pero siendo idónea para disparar contra el contrario, y el ametrallador del casco tratar de defender el blindado de un ataque a corta distancia (en este caso sin duda una tarea de menor importancia, en realidad debía de estar listo para ocupar cualquiera de las otras plazas o solucionar cualquier problema que se le ordenara resolver). Entretanto, el jefe de carro debe de elegir qué tipo de munición se va a emplear: fundamentalmente perforante o de alto explosivo, en función del blanco. La cuestión no es baladí: si el objetivo es un carro de combate se utilizarán los primeros, pero si se trata de una pieza contracarro, entonces estos son prácticamente inútiles, lo que hace falta es uno de los segundos. Teniendo en cuenta que el cargador no tiene por qué saber cuál es el objetivo, un error de concentración del comandante del vehículo puede alcanzar una importancia enorme.

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Dunkerque 1940: la orden de alto contada por Guderian (I)

«La funesta orden de ‘¡alto!’ del Hitler». Así titula Guderian el subepigrafe de sus memorias dedicado a la para de los panzer ante Dunkerque.

En estos días hubo una injerencia del mando supremo en las operaciones que hubo de influir del modo más perjudicial en el curso total de la guerra. Hitler detuvo el ala izquierda del Ejército en el Aa.  El paso del río fue prohibido. No se dio a conocer el porqué. La orden contenía la frase: «Dunkerque se deja a cargo de la aviación. Si la conquista de Calais tropieza con dificultades, se deja también a cargo de la aviación».

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (IX)

 

Narrábamos en las entradas anteriores un ejemplo de cooperación carro-infantería en la que se apreciaba claramente como dos de los Sherman se establecían en retaguardia formando una base de fuego mientras los otros tres cooperaban en el avance con la infantería. Vamos a referirnos ahora, precisamente, al fuego del arma principal del Sherman; un cañón de 75 mm en la mayoría de los casos.

Cuando el Sherman llegaba a la posición de disparo, lo primero que había que hacer era asegurarse de que el cañón había sido liberado de su soporte y que se habían retirado las lonas de protección del mismo, cosa que sucedía siempre que el blindado iba a iniciar un ciclo de combates, ya fuera tras un periodo de descanso –por ejemplo el nocturno– o de mantenimiento.

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Medalla de Honor – Vernon McGarity

Era un pequeño chico de pueblo, como Alvin C. York, concretamente de Right, Tennessee. A los diecisiete años se unió al CCC (Cuerpo Civil de Conservación), un programa de inserción laboral del New Deal de Roosevelt, y el día de su 21 cumpleaños, 1 de diciembre de 1942, fue llamado a filas.

Dos años más tarde, en otro día de diciembre, el sargento Vernon McGarity era jefe de escuadra de la Compañía L del 393 Regimiento de Infantería de la 99.ª División de Infantería en el frente belga cerca de un lugar llamado Krinkelt. Esa mañana del 16 de diciembre de 1944 se desencadenó la gran contraofensiva alemana que acabaría conociéndose como la Batalla de las Ardenas con una intensa preparación artillera.

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Sherman, el carro de combate estadounidense de la Segunda Guerra Mundial (VIII)

Habíamos dejado al teniente Leslie Wenzel, del 135.º Regimiento de Infantería estadounidense, a punto de iniciar el asalto conjunto de carros e infantería que iban a llevar a cabo su sección y una de carros de combate Sherman, durante las complejas y angustiosas batallas que tuvieron lugar en la cabeza de playa de Anzio, en 1943.  Seguimos ahora con su testimonio, que nos muestra como veían los infantes este tipo de operaciones.

“A las 5.50 horas, los carros cruzaron la línea de alambradas, que habían sido cortadas por las secciones de ingenieros en un camino que había sido preparado y que llegaba a unos 180 m de la casa ‘y’. En el momento en que la tuvieron a la vista dispararon con sus 75 mm y sus ametralladoras. Harán fuego de modo constante durante toda la operación. Al asomar la cabeza [no olvidemos que nuestro protagonista va subido a la parte posterior de un Sherman], justo lo suficiente como para echar un vistazo a mi alrededor, pude ver perfectamente el semicírculo de humo depositado por nuestra artillería y nuestros morteros.

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