El «otro» Pearl Harbor (I) Los aviones no despegarán.

 

Eran las 3.30 de la mañana del día 8 de diciembre de 1941 cuando sonó el teléfono en el lujoso ático que ocupaba el último piso del hotel Manila y que servía de residencia al general Mac Arthur. Quien llamaba era el general Richard K. Sutherland, su jefe de Estado Mayor, para informarle de que Pearl Harbor había sido atacado por los japoneses. “Pearl Harbor, Pearl Harbor. ¡Se supone que es nuestra posición más fuerte!” parece que contestó el Mac Arthur con incredulidad. La confirmación llegó a las 5.30 horas desde Washington, por medio de un radiograma enviado por el general Marshall, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que decía: “HAN COMENZADO… LAS HOSTILIDADES ENTRE JAPÓN Y LOS ESTADOS UNIDOS… LLEVEN A CABO LAS MISIONES ASIGNADAS EN EL PLAN RAINBOW CINCO”. Era el plan previsto para caso de que se entrara en guerra con Japón, y entre otras cosas ordenaba que, en caso de iniciarse las hostilidades, las fuerzas aéreas debían llevar a cabo ataques contra las fuerzas e instalaciones japonesas que estuvieran a su alcance.

Curtiss P-40B del 21er Escuadrón de Persecución en su base de Clark Field.
Curtiss P-40B del 21er Escuadrón de Persecución en su base de Clark Field.

La fuerza aérea estadounidense en las Filipinas, sin ser apabullante era, no obstante, un adversario digno de ser tenido en cuenta. En Nicholls Field se hallaban el 17.º y 21.er Escuadrones de persecución, en Clark Field estaba el 20º de persecución y el 19.º Grupo de Bombardeo, que tenía 36 B-17 y en Ibo –donde estaba instalado el único radar del archipiélago– el 3.er Escuadrón de persecución, todos ellos en alerta desde alrededor de las 4.30; además, en del Carmen se hallaba, sin haber sido alertado, el 34.º Escuadrón de persecución.

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El nacimiento de la Kriegsmarine (VII): Una cuestión de recursos.

El 1 de noviembre de 1938, Raeder se reunió con Hitler para exponerle tanto el plan de construcciones que quería acometer para la creación de la futura Kriegsmarine como las ideas presentadas por el almirante Heye sobre la futura estrategia naval alemana. Ya hemos hablado anteriormente de estas cosas, pero es interesante recordarlas aquí. El plan de construcciones preveía una flota de 10 acorazados, 15 acorazados de bolsillo, 5 cruceros pesados, 24 ligeros y 36 de menor tamaño, 8 portaaviones y 249 submarinos; y la estrategia de Heye quería una marina de guerra capaz de atacar las comunicaciones británicas, para lo cual necesitaba bases y un largo radio de acción. Que los acorazados no encajaran en esta idea es algo en lo que se pensó, pero nadie quiso proponer que se prescindiera de estos poderosos e impresionantes leviatanes.

El Scharnhorst, en construcción.
La botadura del Scharnhorst

Sin embargo, el problema fundamental no era planificar esta flota, sino ejecutar dicha planificación, y no solo por una cuestión de plazo. Raeder ya había tenido ocasión de quejarse de las constantes demoras de la industria de armamento, pero esta, de modo general, tenía que superar problemas casi insolubles como eran la escasez de materias primas y la delirante distribución de las mismas. El solapamiento de las competencias y la constante preocupación de los altos cargos nazis por “trabajar en la dirección del führer”, tan típicos del régimen, provocaron situaciones tan absurdas como que, a pesar de que se había declarado que la Marina tenía prioridad, y para ello se le habían adjudicado más recursos –humanos e industriales– de los que necesitaba, en realidad estos a veces no llegaban.

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Japón y la Guerra de 1914.

Es imposible no asociar a la marina japonesa con la Segunda Guerra Mundial. Las operaciones que ejecutaron sus portaaviones, especialmente el espectacular asalto sorpresa contra Pearl Harbor, y sus impresionantes acorazados, entre ellos monstruos superpesados como el Yamato y el Musashi, cautivan la imaginación del más frío.

El acorazado Aki, botado en 1904, uno de los grandes buques de la flota nipona de entonces.
El acorazado Aki, botado en 1904, uno de los grandes buques de la flota nipona de entonces.

Sin embargo, Japón había entrado en la escena geopolítica internacional mucho antes. Desde que el comodoro americano Perry abriera el país a la influencia occidental gracias a sus buques, “obligando” a Japón a firmar un tratado que permitiera a los buques estadounidenses reabastecerse en dos puertos japoneses, el país empezó a pasar, a marchas forzadas, de la Edad Media a la Contemporánea. Un buen ejemplo de ello fue la Guerra Ruso Japonesa, pero la cosa no terminó en este punto.

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DESPERTAFERRO CONTEMPORÁNEA N.º 13: VERDÚN 1916.

Queda poco para el centenario de una de las batallas más recordadas, conocidas y contadas de la Primera Guerra Mundial. Y sin embargo ¿Qué sabemos de Verdún? Sabemos que fue una batalla muy larga, duró diez meses, sabemos que no dio resultado alguno, pues al final el frente casi había vuelto al punto de partida, que la “lista del carnicero” fue larga y que la vida en las trincheras se hizo insoportable para unos y otros. Pero hay cosas que son menos conocidas. Por ejemplo, que no fue la batalla más cruenta de la guerra, y que, en realidad, la apuesta fue de escaso valor.

Verdun

La batalla comenzó en febrero, bajo la nieve, con un brutal bombardeo de la artillería alemana. El frente era estrecho, alrededor de 10 km tan solo, y las fuerzas que se lanzaron al asalto fueron relativamente escasas en comparación con lo que iba a verse en batallas posteriores; sin embargo progresó, al menos al principio.

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Unidades particulares: el III Flak Korps (II)

Nada más producirse el desembarco aliado, el III Flak Korps es una de las primera unidades que reciben órdenes –en la tarde del 6 de junio- de dirigirse a Normandía, poniéndose en marcha de inmediato. Su primer objetivo es París, el segundo la región al oeste de Falaise, desde donde apoyará la defensa de Caen, una región crucial para los alemanes, ya que una ruptura del frente en dicho sector podría resultar catastrófica.

Un 2 cm Flakvierling 38 auf Selbstahrlafette (SdKfz 7/1)
Un 2 cm Flakvierling 38 auf Selbstahrlafette (SdKfz 7/1)

La primera parte de la ruta es relativamente fácil, y la vanguardia del cuerpo llega a la capital francesa al anochecer del día 6. Descansarán un poco mientras los vehículos son suministrados con combustible, y al alba vuelven a partir. Primero hacia Versalles y luego en dirección norte, directos hacia el oeste de Falaise, donde toda la unidad tiene que concentrarse, incluyendo el 1 Flak-Sturm-Regiment, que ya se hallaba destacado en la región. Tras reunirse con sus jefes de regimiento en Dreux, y dejando a sus hombres proseguir la marcha, Pickert se adelanta hasta el cuartel general de Geyr von Schweppenburg, jefe del Panzergruppe West, quien será su superior táctico, encontrándose por el camino, en la localidad de Vimoutiers, con el propio Rommel, quien le ordena apresurar su avance.

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El nacimiento de la Kriegsmarine (VI): El memorandum de Heye.

El 23 mayo de 1938 Hitler celebró una gran conferencia militar con los altos mandos de los tres servicios de la Wehrmacht. Se desconoce si en ella se tomó alguna decisión concreta con respecto a la Marina, sin embargo, algo se debió de decir, porque a partir de entonces volvió a permitirse hablar, a todos los niveles del mando, de una guerra con el Reino Unido.

Portada de la revista Die Kriegsmarine, mostrando una épica imagen del acorazado Bismarck
Portada de la revista Die Kriegsmarine, mostrando una épica imagen del acorazado Bismarck

Este nuevo espíritu se concretó en junio de ese mismo año cuando Raeder encomendó al comandante Heye, del Estado Mayor de la Marina, la misión de elaborar un memorándum sobre una posible guerra naval contra Gran Bretaña. La primera consecuencia de esta misión fue que Heye, apoyado por el vicealmirante Guse y otros altos mandos, se permitió hacer una crítica política de las acciones que Hitler estaba llevando a cabo para anexionarse Checoslovaquia cuando advirtió al almirante de que si el gobierno seguía incurriendo en riesgos internacionales, estallaría una guerra antes de que la Marina alemana estuviera lista. Raeder, como había hecho otras veces, evitó trasladar esta crítica al dictador.

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Unidades particulares, el III Flak Korps.

Unidades a menudo olvidadas de entre las que participaron en Normandía, los Cuerpos de Ejército antiaéreos tuvieron sin embargo su importancia, que queremos rescatar en la entrada de hoy. Conocemos en parte esta unidad concreta, el III Flak Korps, gracias al informe escrito para los aliados por el general Wolgang Pickert, quien lo dirigió, durante los dos años en que estuvo en cautividad después de la guerra. Hay que adelantar que, por diversos motivos, su texto no es del todo preciso. Pickert escribió bajo la enorme preocupación que le suponía el largo tiempo de cautiverio mientras su familia pasaba terribles penurias en Alemania; y además redactó su texto de memoria, sin tener acceso a los registros oficiales de la unidad. Sin embargo, parte de la información que contiene es interesante. Aquí resumiremos algunas cuestiones importantes.

Magnífica imagen de un Flak 88 con su dotación. Esta pieza fue fundamental para las unidades antiaéreas alemanas.

Para empezar, la misión. El III Flak Korps, desplegado en Normandía antes del desembarco es, por la naturaleza de su misión antiaérea, una fuerza estática repartida por los puntos a defender de los bombardeos. Sin embargo, su cometido principal debería ser otro, apoyar a las tropas de tierra en un eventual combate contra las tropas aliadas desembarcadas, por lo que está completamente motorizado, ya que se supone que debe ser capaz de concentrar o bien sus regimientos individualmente, o bien toda su fuerza, en un punto concreto del campo de batalla.

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