Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (I)

23 de mayo de 1915, redoblan tambores y desfilan soldados; la nueva Italia, llena de emoción, entra en guerra, curiosamente no contra sus enemigos tradicionales a occidente de los Alpes, sino contra sus antiguos aliados austro-húngaros de la Triple Alianza. Como Alemania, la unificación italiana se había consumado en 1870 con la ocupación de Roma y la disolución de los Estados Pontificios. Empezaba una nueva era en la que Italia quería tener mucho que decir, la Guerra Italo-Turca de 1911-1912 había sido un ejemplo, pero la prueba de fuego estaba por llegar.

Soldados italianos marchando al frente. Los primeros momentos siempre son optimistas...
Soldados italianos marchando al frente. Los primeros momentos siempre son optimistas…

En 1914, sin embargo, el país latino se había negado a entrar en guerra a pesar de los acuerdos firmados. Alemania trató de amenazar y sobornar, pero a pesar de que el Primer Ministro romano, Antonio Salandra, si quería participar en la contienda, la situación no lo recomendaba. Salvo el norte, más industrializado, Italia era un país atrasado, con una gran preponderancia del ámbito rural cuya población, pobre e iletrada, si bien era un material bastante decente para convertir en soldados, tenía poco conocimientos de los aspectos tecnológicos que permitirían el manejo de armas más complejas como los morteros o las ametralladoras; y por supuesto carecían de muchos de los conocimientos básicos para formar buenos suboficiales. Por supuesto, excluimos los oficiales, originarios de las capas más altas de la sociedad. La difícil situación económica por la que estaba pasando entonces el país también era un argumento en contra de entrar en guerra.

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Desperta Ferro Contemporánea N.º 18. La Guerra Ruso-Japonesa

El 9 de febrero de 1904 comenzó una guerra, en los confines del mundo, cuyas ondas de choque se extenderían a lo largo de todo el siglo XX. Aquella guerra interesó tanto a la opinión pública como a los observadores militares de los países industrializados, supuso el primer escalón del relevo de Europa, precipitó la Primera Guerra Mundial, determinó un nuevo conflicto en el pacífico y despertó las ilusiones de independencia de los pueblos colonizados por los europeos en África y en Europa. Nos referimos, claro está, a la guerra ruso japonesa.

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No cabe duda que cuando el Imperio ruso y el japonés decidieron dirimir su disputa por Manchuria y Corea por medio de las armas, el arte militar se hallaba inmerso, en parte inadvertidamente, en un intenso proceso de cambio. Cincuenta años antes la Brigada Ligera había cargado contra los cañones rusos en Balaklava y, cuarenta antes, oleadas de tropas unionistas habían asaltado las posiciones atrincheradas confederadas en los prados y bosques de Spotsylvania Court House. En ambos casos la potencia de fuego arrasó a los atacantes, acabando definitivamente con los grandes asaltos al estilo napoleónico, pero no todos se dieron cuenta de esto. Nuevos fusiles y nuevas tácticas y la infantería prusiana pudo lanzarse de nuevo al asalto, como en Mars La Tour o en Sedán, durante la Guerra Franco-Prusiana, pero era una ilusión. Un arma nueva, la ametralladora, estaba a punto de adueñarse del campo de batalla, y no sería en 1914, sino diez años antes, en 1904.

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Los combates de Dinamarca. 1940, parte III

En la entrada anterior explicamos como la 11. Schützen-Brigade (Mot) y la170. Infanterie Division cruzaban la frontera para rodar a toda prisa hacia el norte mientras elementos de la 198. Infanterie Division desembarcaban en Middelfart y, sobre todo, en Copenhague, cuya ciudadela consiguieron ocupar con un golpe de mano, capturando en el proceso a las tropas de la guardia que allí se encontraban.

El acorazado Schleswig Holstein fue el buque más importante que participó en esta campaña.
El acorazado Schleswig Holstein fue el buque más importante que participó en esta campaña.

Entretanto, el embajador Renthe-Fink, cumpliendo las instrucciones enviadas desde Berlín por medio del general Himer, informó al gobierno danés de que estaban siendo invadidos y de que si no se decidían a capitular la ciudad sería bombardeada hasta quedar arrasada. Se trataba de una afirmación muy acorde a las teorías imperantes antes de la guerra, formuladas fundamentalmente por el italiano Giulio Douhet, que afirmaban que las guerras podrían ser ganadas aplicando la fuerza aérea en masa sobre el territorio enemigo. A tenor de lo que iba a pasar en Rotterdam en mayo, hay que pensar, además, que los alemanes hablaban muy en serio.

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Los combates de Dinamarca. 1940, parte II.

El ataque.

En nuestra entrada anterior hicimos alguna breve mención al proceso de planificación de la operación Weserübung Süd, la invasión alemana de Dinamarca, centrándonos en los problemas de mando que ocasionó aquella operación trifibia y obviando la planificación operativa y táctica del ataque por un motivo muy concreto, las operaciones se desarrollaron, prácticamente, como se habían previsto.

Para las operaciones navales se emplearon buques mercantes, como este...
Para las operaciones navales se emplearon buques mercantes, como este…

Así pues, podríamos empezar nuestra historia el 8 de abril de 1940, con la llegada a Copenhague de un interesante turista, el general Himer, cuya misión es doble. Por un lado, “visitar” la ciudadela de la ciudad, donde se aloja la Guardia, pero no para maravillarse ante la belleza del edificio sino para evaluar cuál es su punto débil. La esquina suroeste, concluirá. Hay que decir que nuestro visitante no es el primero que se dedica al turismo interesado. Ya el día 4 otro oficial había pasado por la capital danesa con la misma misión. Luego hablaremos de él. Sin embargo, Himer tiene también otros objetivos y en torno a las 23.00 horas se persona en la embajada alemana con instrucciones muy precisas para el embajador Renthe-Fink con respecto a los acontecimientos que van a tener lugar al día siguiente; además, informa a Berlín de que el puerto, tal y como se esperaba, está libre de hielo.

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Los combates de Dinamarca. 1940, parte I.

La fase de planificación.

Hablar de la operación Weserübung es hablar, casi siempre, de la invasión alemana de Noruega, sin embargo esta ambiciosa y creativa operación se dividió en realidad en dos partes: Nord y Süd, siendo la segunda de ellas la ocupación de Dinamarca, país cuya importancia geoestratégica era doble ya que en un eje norte-sur era el camino hacia Noruega (objetivo de la primera parte de la operación y cuya conquista había sido declarada vital para asegurar la llegada del mineral de hierro proveniente de Suecia), y en el eje este-oeste cerraba los accesos al mar Báltico, que así podía convertirse en un lago germano.

Panzer II y I recorriendo una ciudad danesa.
Panzer II y I recorriendo una ciudad danesa.

En consecuencia, no es de extrañar que la Directiva Weserübung, emitida por Hitler el 1 de abril de 1940, diera casi tanta importancia al pequeño, y por aquel entonces prácticamente indefenso, país nórdico, como a su vecino más septentrional.

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Desperta Ferro Contemporánea N.º 17. Járkov, 1942.

En la compleja y amplia historiografía de la Segunda Guerra Mundial, más concretamente en la que se dedica al frente del éste, Járkov no es, precisamente, un nombre desconocido, aunque en ocasiones se presta a confusiones. Decir “batalla de Járkov” es referirse a cuatro acontecimientos dispares tanto en el tiempo como en la fase de la guerra: la conquista alemana, durante la operación Barbarroja, en 1941; las ofensivas soviéticas destinadas a recuperarla en 1942; la maniobra lateral de Manstein y el gran contraataque contra la operación soviética Pequeño Saturno, en el invierno de 1942-43; y finalmente la reconquista definitiva de la ciudad durante las ofensivas soviéticas posteriores a la batalla de Kursk.

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En lo que al momento se refiere, hubo “batallas de Járkov” en 1941, 1942 y 1943, dos veces en este último año, pero lo más importante es la fase de la guerra en la que se desarrollaron pues en 1941 la ciudad del tractor fue testigo del imparable avance de la Wehrmacht, en 1942 de la lucha por la iniciativa, y en 1943 de la madurez del Ejército Rojo, que si bien fue derrotado en la primera ocasión, iniciaba con la cuarta “batalla” la reconquista definitiva de su espacio nacional y el proceso que lo llevaría hasta Berlín.

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Una guerra cruel, Wormhout 1940 (II)

Seguimos hoy con el testimonio de Brian Fahey, artillero de la 208.ª Batería del 52.º Regimiento contracarro de la Artillería Real, que había sido herido y capturado por los alemanes y llevado a un granero cerca de Wormhout, de donde fue sacado, junto con una tanda de cinco hombres para recibir un tiro por la espalda y dado por muerto. La forma en que escapó merece sin duda la pena.

Tropas alemanas preparándose para el ataque a Wormhout

“Cuando recuperé el sentido, todo estaba en calma en el granero, y podía notar un burbujeo en el pulmón que me decía que no estaba muerto. El dolor de mi pierna, en la que había sido herido anteriormente, me dolía mucho más. Empecé a buscar mis gafas. En aquel momento me hallaba a unos 18 metros del granero, mi chaqueta y mi camisa estaban empapadas de sangre y solo me veía capaz de mover mi hombro izquierdo y mi tobillo derecho. Me arrastré de nuevo hasta el granero, donde había más hombres, la mayoría muertos y, otros, moribundos. Me dijeron que después de que los alemanes se marcharan algunos habían ido en busca de ayuda, pero no había vuelto nadie.

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