En noviembre pasado os propusimos una serie de pequeños artículos sobre el frente del Isonzo, principal zona de operaciones de los ejércitos italianos durante la Primera Guerra Mundial. Nuestra historia se centró en 1915, el primero de la guerra para este último aliado, y dejamos las batallas siguientes para el futuro. Estos son los enlaces a aquellas entradas.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (I).

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (II): desventajas de los ejércitos enfrentados.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (III): el avance inicial.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (IV): la primera batalla.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (V): la segunda batalla.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (VI): la tercera batalla.

Italia, 1915-1918. El frente del Isonzo (VII): la cuarta batalla.

Y retomamos ahora nuestra historia con la quinta batalla del Isonzo, que se desarrollaría entre el 11 y el 16 de marzo de 1916. Pero antes, un interludio que nos vuelva a situar en el campo de la gran estrategia.

Entre el 6 y el 8 diciembre de 1915 había tenido lugar, en Chantilly, una conferencia que reunió a los más altos jefes militares de la alianza. Estaba el general Joffre, en calidad de anfitrión; el mariscal británi.co sir John French; el teniente general Murray, jefe del Estado Mayor británico; el general Gilinsky, jefe de la Misión Militar rusa ante el Gran Cuartel General francés; el general Wielmans, jefe del Estado Mayor General belga y el coronel Stephanovic, agregado militar serbio ante Joffre. Como se puede ver, todos aquellos que combatían en el frente occidental enviaron a sus militares de más alto rango, salvo Italia. Cadorna estaba demasiado ocupado con la cuarta batalla del Isonzo y envió al general Porro, subjefe del Estado Mayor General italiano. En aquella conferencia se evaluaron muy poco los fracasos de 1915, y a cambio se decidió que en primavera todos los ejércitos lanzarían una ofensiva simultánea, para presionar a las potencias centrales por todas partes.


Estas, por cierto, también estaban elaborando sus propios planes para 1916. Holtzendorff, jefe del Estado Mayor austrohúngaro, pensaba que una gran ofensiva en dirección sur desde el Tirol serviría para cercar al Segundo y Tercer ejércitos italianos y lograr la victoria, pero el general Falkenhayn, Jefe de Estado Mayor del ejército imperial alemán, no lo creía así, y se negó a suministrar tropas a su aliado pues estaba a punto de desencadenar su propia ofensiva en Verdún. Ante esta situación, Holtzendorff decidió actuar por su cuenta. Sacaría las tropas necesarias del frente del este, donde los rusos habían quedado muy debilitados, y del Isonzo. Esta decisión no debió de hacerle ninguna gracia al general Boroevic, que había pasado el invierno mejorando sus defensas y recapturan de paso la localidad de Oslavia, tomando 1200 prisioneros a su enemigo; sobre todo porque su jefe se llevó 130 batallones, incluyendo 4 divisiones alpinas muy veteranas, y 156 piezas de artillería.Se estaba preparando la tormenta perfecta. El asalto alemán en Verdún llevó a Joffre a pedir ayuda, a lo que Cadorna respondió adelantando su asalto, sin embargo, esperaba que los franceses le suministraran artillería pesada para apoyarlo. El 11 de marzo de 1916, 1300 cañones abrieron fuego sobre las posiciones austríacas, bombardeando durante dos días todo el frente entre el monte Rombón y el macizo del Carso. Cadorna no había aprendido nada, lo demostró aquel bombardeo difuso, sin blancos precisos, que causó muy pocas bajas al enemigo, aunque en descargo de los italianos debemos decir que la niebla, la lluvia y la nieve de los meses de invierno habían complicado mucho la observación de los blancos.

El día 13, la infantería se lanzó al asalto, con gran dificultad. En las alturas la nieve y el hielo impidieron el avance con tanta eficacia como la niebla en las zonas más bajas. A Cadorna no le quedó más remedio que suspender la ofensiva. Esta vez se habían sufrido pocas bajas, tanto que para algunos historiadores esta batalla no cuenta. Como todo el mundo sabe, las tormentas son para el verano.

  1. Dani says:

    No sabía que el plan de atacar de norte a sur desde el Tirol fuera austriaco. El año siguiente se aplicó, pero quizás hubiera sido más provechoso en 1916

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