RHEINUBUNG Y EL BISMARCK (IV) – La Caza

A últimas horas de la tarde llegaron los biplanos Swordfish enemigos. Los aviones procedían del Ark Royal, que había llegado de Gibraltar.

El portaaviones se encontraba a apenas 160 km, distancia asequible incluso para los venerables Swordfish. Esta vez se presentaron 15 atacantes, volando a ras de las olas y avanzando tan lentamente que parecían estáticos. El Bismarck, en palabras de uno de sus marineros, se convirtió en “una montaña que vomitaba fuego”:

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RHEINUBUNG Y EL BISMARCK (III) – La Huida

Los dos buques alemanes estallaron en una algarabía general. Los tripulantes se daban palmadas unos a otros y gritaban y cantaban. Habían hundido el buque de guerra más famoso del mundo, el orgullo de la Royal Navy.

HMS Hood

Los oficiales tuvieron que chillar y amenazar para que cada uno volviera a su puesto. El Prince of Wales seguía allí. Sus andanadas sexta y séptima horquillaron al acorazado y tres de los proyectiles lo alcanzaron. El Bismarck y el Prinz Eugen giraron sus cañones hacia el nuevo blanco y dispararon casi al mismo tiempo.

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Julio César y la decisiva campaña del año 52 aC (III) – Alesia

Después de lo acontecido en Gergovia se reunieron, en Bibracte, los líderes galos rebeldes. Celtas y belgas se les unieron. Allí Vercingétorix, les pidió jinetes de refuerzo a las tribus.

Además solicitó a los eduos que atacasen la Galia Transalpina. La idea era provocar rebeliones entre las tribus de la provincia romana, especialmente los alóbroges. César fue a reagruparse con Labieno, que estaba realizando algunas campañas por su cuenta en el norte. Juntos sumaban 10 legiones, poco menos de 40.000 hombres. También recibió refuerzos de jinetes germanos, a quienes les cambió el pony por caballos propios más grandes. Se dirigió entonces hacia las tierras de los sécuanos y de los lingones.

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Julio Cesar y la decisiva campaña del año 52 aC (II) – Avarico y Gergovia

Avarico

Vercingétorix sabía que no podía vencer a César en batalla abierta, por lo que diseñó una nueva estrategia: realizarían pequeñas emboscadas, él y su ejército acecharían a los romanos desde la distancia.

Diorama del asedio de Avarico en la academia militar de West Point.

Además, conocían el punto débil del ejército de César: las provisiones. En un consejo los galos acordaron que a medida que el ejército romano se acercase a las poblaciones quemarían todo lo que pudiera ser útil para los romanos antes de evacuarlas. Es decir, tomaron una política de tierra quemada. César según avanzaba se quedaba sin provisiones y para colmo sus partidas de búsqueda eran atacadas continuamente por contingentes galos.

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Julio Cesar y la decisiva campaña del año 52 aC (I) – Se gesta la rebelión

Durante el año 53 a.C. se había organizado de nuevo una rebelión en las Galias, entre los eburones, tréveros, nervios, aduáticos y menapios, pero fueron reprimidos  por César.

Aplastada la rebelión, sólo quedaba reinstaurar a líderes galos títeres que quisieran gobernar bajo el poder de Roma. Tras esta campaña de sometimiento, César retiró a sus legiones a los cuarteles de invierno y él marchó a la Galia Cisalpina para ejercer sus deberes de magistrado, aunque el clima que vivían las tribus galas se fuese agitando a pasos agigantados.

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Sonderkommando Blaich (II) – Perdidos en el desierto

Tras observar Fort Lamy en llamas, el He-111 y el Bf-108 del Sonderkommando Blaich pusieron morro al norte entre un diluvio de fuego antiaéreo que comenzaban ahora a desplegar los sorprendidos defensores.

Blaich y Vimercati

Tras cuatro horas de vuelo de regreso, anocheció. Campo Uno, el aeródromo del Oasis, no se veía por ninguna parte. El piloto informó a Blaich que era necesario aterrizar. El He-111 se posó suavemente en el desierto y el radio operador, Wichmann, comenzó inmediatamente a enviar un SOS radiando la presunta posición, unos 120 km al sur de Agedabia.

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El Sonderkommando Blaich (I) – Ataque a Fort Lamy en el Chad

Esta es la historia de una misión especial de ataque a los confines del desierto en el Chad, para tratar de impedir las operaciones del LRDG y del SAS británicos en la antesala de una ofensiva de Rommel.

Entre 1940 y 1941, las fuerzas especiales británicas habían estado causando estragos detrás de las líneas del eje, asolando aeródromos y llevando a cabo tareas vitales de reconocimiento, que ayudaron a los mandos británicos a diseñar sus líneas defensivas y a planear incursiones contra las líneas de aprovisionamiento alemanas.

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