Así veían los soldados de la Wehrmacht a sus Aliados

Con la publicación reciente del libro Soldaten (Soldados del Tercer Reich en la edición española) tenemos la oportunidad de acceder a los cientos de miles de actas procedentes de las escuchas que hicieron los aliados en los campos de prisioneros.

Generales alemanes en Trent Park

Entre la abundante y diversa información recogida se encuentran las opiniones que tenían los soldados alemanes, por supuesto, en la intimidad, al no saberse grabados, de sus aliados: italianos, rumanos, españoles, húngaros y de otras nacionalidades. Obviamente, se trata de las impresiones de los soldados y en ningún modo debe ser tomado al pie de la letra. Pero tiene su interés por reflejar cuáles eran los tópicos (fundados o no) en los círculos militares alemanes. Veamos qué pensaban.

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Cruz de Caballero – Johann Baichl

Comenzamos hoy una serie GEHM en la que, al igual que hacemos con Medalla de Honor, iremos recordando soldados que obtuvieron la Cruz de Caballero por actos de valor en combate.

Joahnn Baichl

Comenzamos por Johann Bäuchl, hijo de un carpintero y oriundo de una pequeña aldea cerca de Graz. Nació el 28 de agosto de 1918 y comenzó su carrera militar cuando le tocó hacer el servicio militar en marzo de 1940. Décadas después, – por razones que todavía se desconocen – Bäuchl cambió el apellido de su familia a Baichl.

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Panzers destruidos en la Batalla del Lago Balatón (VI)

Traemos hoy la sexta entrega del álbum de fotografías sobre las fuerzas blindadas alemanas en la batalla de carros de combate del Lago Balatón en Hungría.

Lago Balaton

Es de destacar la gran cantidad de cazacarros de todos los modelos que se pueden apreciar, y la numeración que llevan en los chasis, probablemente escrita por los rusos para llevar un recuento de los blindados destruidos.

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Alejandro Magno derrota a los Escitas en la Batalla del Jaxartes

En la campaña afgana de Alejandro (329 a.C), tras la conquista de Bactra, el ajusticiamiento de Beso, y la conquista de Samarcanda, el Rey Macedonio llegaba a orillas del río Jaxartes (Sir Daria) el confín del Imperio Persa y del mundo conocido.

Más allá, estaban las inmensas estepas habitadas por indomables pueblos nómadas y guerreros: los escitas. antepasados de las tribus que acabaron con el Imperio Romano y dueños absolutos de sus territorios. Alejandro determinado a establecer una frontera estable en los límites septentrionales de su Imperio, decidió construir una ciudad (Alejandría Escate) y pacificar la zona, aunque para ello hubiera que infligir una derrota a las tribus escitas.

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Las Primeras Bajas en Combate del Deutsches Afrika Korps

Cuando los primeros soldados del Afrika Korps desembarcaron en Trípoli para enfrentarse a las fuerzas británicas en el desierto norafricano, no podían imaginarse que, en realidad, su primer combate no iba a ser contra este enemigo, sino contra otro muy distinto.

Una tormenta de arena en el desierto. Sin duda, cuando a uno se le echa encima, debe ser un espectáculo sobrecogedor.

Se encontraron con él por primera vez el 16 de febrero de 1941. La columna se hallaba a dos kilómetros de la localidad de Misurata, cuando la vanguardia de las fuerzas alemanas en Libia se encontró repentinamente con que una muralla de arena de gran altura venía hacia ella. Primero, pensando que se trataba del polvo levantado por una gran cantidad de vehículos británicos, se dio la orden de alto; luego, se desplegaron las tropas a ambos lados de la carretera; y finalmente, se descubrió que no se trataba de tropas motorizadas enemigas, sino de un ghibli, una de las feroces tormentas de arena que azotan el desierto líbico. De más de quinientos metros de altura, la tormenta iba a durar cuatro días.

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La Historia del Corsario Confederado CSS Florida.

Había zarpado de Liverpool el 22 de marzo de 1862 con el nombre de “Oreto”, pero a su llegada a las Bahamas se convirtió en un barco distinto: el corsario confederado “CSS Florida”. Puesto en servicio el 17 de agosto, hubiera debido zarpar inmediatamente hacia el Atlántico; sin embargo, la fiebre amarilla hizo presa en la tripulación, y el barco tuvo que dirigirse a la Bahía de Mobile (Alabama), uno de los puertos seguros que aún tenía la confederación, para conseguir una nueva tripulación y nuevos pertrechos.

El CSS Florida, anclado en puerto. En esta foto se puede apreciar tanto su capacidad para navegar a vapor como a vela.

Sin embargo, antes de llegar a “casa” el Comandante John Maffitt, quien dirigía el flamante buque corsario, tuvo que superar el bloqueo establecido por la flota de la unión. Para ello, y debido a que él mismo estaba enfermo y a que apenas tenía gente para manejar uno solo de los cañones que llevaba a bordo, decidió emplear un truco: enarbolar la bandera de la Royal Navy, y aprovechando que el buque se parecía mucho a los navíos de guerra británicos, acercarse lo más posible a los tres buques federales que vigilaban la entrada de la bahía. El truco funcionó hasta que estos le solicitaron que se identificara, y según la legislación internacional de entonces tuvo que izar su bandera, o enfrentarse a ser acusado de piratería. Siguieron a ello veinte minutos de bombardeo, que el buque confederado tuvo que soportar con estoicismo, antes de refugiarse en el interior de la bahía.  

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Infantería, la «Reina de las Batallas» (con permiso de los panzer).

Sin duda las fuerzas blindadas son uno de los aspectos de la Segunda Guerra Mundial que más interés ha atraído durante años, tanto a nivel historiográfico como de aficionados, sin embargo, lo que queremos traer hoy a colación  es precisamente lo inútiles que pudieron llegar a ser, a nivel operacional, el táctico lo dejaremos para más adelante, cuando faltaba la infantería.

En otoño de 1944, en la llanura Húngara al norte y al oeste del río Tisza, se dio una situación que tuvo pocos paralelos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas defensoras alemanas “disfrutaron” de una casi paridad entre divisiones de infantería y blindadas. Esta situación, sin embargo, no fue positiva, tal y como contó en una entrevista el entonces Generalmajor Ludwig Heinrich Gaedcke, Jefe de Estado Mayor del 6. Armee.

Panzer VI Königstiger en Budapest, la máquina más poderosa de la panzerwaffe alemana.

“Ya he escrito que en Hungría nuestra carencia de infantería fue la causa de nuestra derrota en la región de la puszta (la llanura húngara). En el campo de batalla propiamente dicho, obtuvimos la victoria repetidamente, si se me permite exagerar ligeramente, pero perdimos la campaña.

                Déjenme explicarme. Digamos que estábamos sosteniendo una serie de puntos defensivos, como siempre con fuerzas débiles. Digamos que los rusos atacaban en el flanco izquierdo, y que nuestra posición estaba bajo un ataque no demasiado fuerte y aguantaba bien. ¿Qué era lo que podíamos hacer entonces? Durante la noche, podíamos desplazar rápidamente las fuerzas móviles desde las posiciones del flanco derecho a las del flanco izquierdo, dejando detrás dos o tres vehículos blindados. Entonces, por la mañana, podíamos atacar repentinamente, expulsando al enemigo en el flanco izquierdo con las fuerzas que habíamos traído anteriormente, durante la noche. Una vez más, éramos los vencedores.

                Pero mientras tanto, los rusos, con sus fuerzas numéricamente muy superiores, podían haberse dado cuenta de la oportunidad que se les ofrecía en el flanco derecho; y en consecuencia era posible que nos viéramos obligados a retirarnos de nuestra débil posición en la derecha, y luego tener que re estabilizar la situación haciendo volver rápidamente a las fuerzas móviles a dicho flanco.  De hecho, así fue como fuimos retrocediendo, paso a paso, hasta abandonar las tierras bajas de Hungría y retirarnos hasta la región de Tokay.

                Este es un ejemplo típico de lo que sucede cuando se carece de infantería para mantener las posiciones obtenidas por las fuerzas móviles”.

La batalla de carros más dura de la campaña húngara de 1944 tuvo lugar en torno a la localidad de Debrecen.

La entrevista sigue, más adelante:

“Normalmente ella [la infantería] iba a pie. Por supuesto la habríamos perdido muy deprisa si hubiera permanecido a pie. Pero era numéricamente tan escasa que, con camiones conseguidos de los trenes de suministro, de las zonas de retaguardia, etc., siempre eran capaces de retirarse. Por supuesto, también “se organizaban” con cualquier camión civil utilizable que encontraran. Así, estas divisiones, en realidad, estaban parcialmente motorizadas. De otro modo nunca hubieran sido capaces de moverse [en las retiradas] a la misma velocidad que las divisiones acorazadas.

                Recuerdo innumerables conversaciones con mandos subordinados de este tenor: se daban órdenes, basadas en sus propias recomendaciones, para enviar elementos de una división panzer (después de todo, estas no eran en absoluto divisiones panzer completas) al flanco derecho. Pero luego venía siempre la misma pregunta: <<¿Qué debemos dejar en el flanco izquierdo?>> La respuesta, normalmente, era. <<¿Por qué no deja allí un par de carros de combate para vigilar el terreno, no?>>. <<No tengo nada>>. <<Lo siendo, nosotros tampoco>>. De ese modo la posición quedaba vacía y, a lo más tardar sobre las 09:00 o las 10:00 de la mañana el enemigo tenía las alturas que habíamos abandonado durante la noche. Así es como, poco a poco, se pierde terreno”.

Al final, todo acababa dependiendo de la sufrida, cansada y heroica infantería (soldados alemanes en Kursk).

Son unas interesantes reflexiones, que parecen devolver, incluso durante la gran era de los blindados, a la infantería, su condición de “reina de las batallas”.

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