Continuamos hoy con la sexta entrega del Album GEHM de fotografías en color o coloreadas del Ejército Rojo. En este caso con fotografías coloreadas de Olga Climbim.

Soldados y oficiales del 7.º Cuerpo de tanques de la guardia en Berlín, 1945
Continuamos hoy con la sexta entrega del Album GEHM de fotografías en color o coloreadas del Ejército Rojo. En este caso con fotografías coloreadas de Olga Climbim.

Soldados y oficiales del 7.º Cuerpo de tanques de la guardia en Berlín, 1945
Continuamos hoy el Album GEHM de fotografías en color o coloreadas del Ejército Rojo. En este caso con fotografías coloreadas de Olga Climbim.

Soldados soviéticos cruzando el río Dniéster en un carro de combate.
El 30 de abril de 1942, el almirante Ishizaki zarpó de Penang, al noroeste en el I-10, un submarino Type A1 diseñado para hacer las funciones de cuartel general de una flotilla de submarinos, y que llevaba un avión de reconocimiento Yokosuka E14Y1 «Glen». Con el I-10 zarparon el I-16, el I-18 y el I-20, llevando cada uno un minisumbarino Type A.

Mini submarino japonés Type A
El 5 de mayo tomaron combustible en el mar del crucero auxiliar Hokoku Maru, de cara a iniciar una travesía hasta las costas del sur de África en busca de blancos idóneos para los minisubmarinos. Al anochecer del 20 de mayo, el avión de exploración del I-10 reconoció Durban, y en las noches siguientes continuó buscando navíos de guerra británicos en East London, Port Elizabeth y Simonstown sin éxito. Más al norte, el avión continuó buscando unidades de la flota británica en Aden, Djibouti, Zanzibar, Dar-es-Salaam y Mombasa.
Os traemos hoy la segunda parte de un álbum de fotografías que muestra como era la vida en la retaguardia del frente oriental durante la Guerra Mundial.

Tres cosas se nos vienen rápidamente a la mente viendo estas fotografías. Desde luego era la cara amable del ejército alemán, pues todos conocemos el reverso siniestro de la moneda. En segundo lugar, la pobreza manifiesta de la población, y en tercer lugar la vuelta al culto religioso después de casi veinte años peseguido y extinguido. Las fotografías son muy ricas en detalles, así que los comentarios al respecto serán bienvenidos.
Habíamos dejado al Orzel en el puerto Estonio de Tallín, donde después de una estancia de 24 horas, el submarino polaco debía abandonar puerto para no quedar internado según las leyes internacionales.

Pero las autoridades estonias no se lo estaban poniendo fácil. El último requerimiento vino de la mano de guardias armados, que fueron apostados a bordo del Orzel. Los estonios retiraron las cartas y los instrumentos de navegación del capitán Grudzinski, y partes vitales de las armas de cubierta del submarino. El siguiente paso era retirar los torpedos, pero eso no podría hacerse hasta el día siguiente.
¿Qué pasa cuando una flotilla de buques de guerra se hace a la mar y en cuestión de días su país está sucumbiendo al enemigo, sus bases navales empiezan abandonadas y cesa toda comunicación?

Como cinco huérfanos, los submarinos Sep, Zbik, Rys, Wilk, y Orzel, se habían visto abocados a un mundo hostil, enteramente a su suerte, sin ningún sitio a donde ir, y menos a casa. Su hogar era Polonia y, bajo la aplastante marea de la blitzkrieg alemana, estaba desapareciendo. Los cinco submarinos de la marina polaca habían logrado escapar de su base en Gdynia en el Golfo de Gdansk después de qué este fuera bombardeado por bombarderos en picado alemanes el mismo 1 de septiembre de 1939 al inicio de la contienda.
Su entrada en servicio revolucionó la guerra aérea devolviendo a la Luftwaffe la supremacía sobre los aliados. Este robusto y pequeño caza supo ganarse el respeto tanto de enemigos como de los hombres que lo pilotaron.
FOCKE WULF Fw 190 – El Pájaro Carnicero (Ediciones Salamina)
Pesadamente armado era capaz de desempeñar cualquier cometido en el campo de batalla, desde misiones de interceptación hasta ataques al suelo y contra la navegación aliada. Con más de 20.000 aparatos construidos fue un importante caballo de batalla para la fuerza aérea alemana y una auténtica pesadilla para sus enemigos. El pájaro carnicero se ganó un merecido respeto en los cielos de Europa alcanzando la inmortalidad como caza legendario de la Luftwaffe.