Durante estos días de crisis el Reino Unido se está convirtiendo en un factor cada vez más determinante. Si LONDRES se une a la entente podría desanimar a Alemania de entrar en guerra, si no lo hace, esta podría sentirse mucho más confiada.

Lord Asquith, Primer Ministro del Reino Unido por el Partido Liberal.

¿Lo harán? Todo está en la balanza. Si nos fijamos, por ejemplo, en la prensa, el Times sigue abogando a favor de la intervención, mientras que el Daily News expresa su disgusto ante la idea de que se sacrifiquen vidas británicas para favorecer la hegemonía rusa en el mundo eslavo.

Tampoco a nivel político están claras las cosas. Esta mañana Winston Churchill, Primer Lord del Mar, ha conseguido que se acuerde, como medida precautoria, la movilización de la flota. Esta tarde, aunque solo sea mediante un gruñido, ha conseguido permiso de Lord Asquith para estacionarla en sus fondeaderos de guerra. El futuro viejo león exulta.

Lord Grey, por su parte, está teniendo un día ajetreado.

Se ha reunido con el embajador francés Cambon, de vuelta en Londres, a quien ha avisado de que Francia se está dejando arrastrar a una guerra obligada por su alianza, pero que la Gran Bretaña está libre de compromiso en este sentido, y el gobierno de Londres actuará en virtud de sus propios intereses.

Y ahora se halla reunido con el embajador alemán Lichnowsky, a quien indica que la Gran Bretaña no tiene obligación alguna para con la entente, pero también avisa de que si Francia y Rusia se vieran arrastradas a una guerra (obviamente por Alemania), podría considerar necesario actuar precipitadamente. “¡Son una nación de Canallas y Tenderos!” Dirá mañana el Kaiser cuando se le comunique este comentario. Y pensar que le había bastado con la palabra de un Rey.

Sin embargo al avisar al alemán Grey se ha extralimitado. Una nueva reunión del Gabinete, esta noche, se saldará sin acuerdo alguno a favor de la intervención. Su solicitud de que se apoye a Francia solo será apoyada por Asquith, Haldane, Churchill y Crewe; y no con demasiada convicción, pues ni tan siquiera la amenaza de que los alemanes violen suelo belga, garantizado por un tratado de 1839, servirá para unir a los demás miembros de la reunión a la propuesta. Lloyd George considera que semejante posibilidad no merece una guerra, y el propio Churchill dirá que “porqué deberíamos meternos si solo se internan un poquito en Bélgica”. ¿Y qué sucederá si se internan mucho? Lo cierto es que Bélgica podría ser el “Casus Belli” del último de los contendientes.

¿Quieres opinar sobre esta noticia? Debate: El Desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial

Viene de: 29 de julio, por la mañana. Berlín Exige

Sigue en: 29 de julio, por la noche. El Circo Ruso (1).

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