Cuando Alemania invadió la Unión Soviética, esta perdió rápidamente una porción sustancial de su territorio; importante no solo por su extensión, sino también por los recursos y por el tejido industrial que había en él. Si bien fue imposible desplazar las fuentes de recursos; gracias a un inmenso esfuerzo organizativo, el Estado Soviético fue capaz de llevar a retaguardia una porción muy importante del tejido industrial que había estado en los territorios que ocupaban ahora los alemanes.

Barcos mercantes navegando por el ártico.

Reubicadas en los Urales, estas fábricas -y los trabajadores que las mantenían en funcionamiento- se pusieron de nuevo a producir bienes necesarios para la guerra. Sin embargo, estas no tenían la capacidad suficiente como para producir todo lo que la Unión Soviética necesitaba para salir victoriosa de la magna batalla que había entablado con la Alemania Nazi, y para obtener lo que les faltaba, los soviéticos tuvieron que recurrir a las prácticamente infinitas reservas de los Estados Unidos. En virtud de un instrumento jurídico conocido como Ley de Préstamo y Arriendo, los estadounidenses pusieron a disposición de  la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas todos los bienes de guerra que esta no podía o no le resultaba rentable (en términos de tiempo y esfuerzo) fabricar, permitiendo que las fábricas que habían huido a los Urales se especializaran en la fabricación masiva de armas de guerra, entre las cuales podemos singularizar los carros de combate T-34.

Por supuesto, la simple entrega de los bienes por parte de los aliados occidentales no era suficiente: había que trasladarlos hasta la unión soviética, una tarea que la escasa Flota Roja no era capaz de acometer, y que tuvieron que llevar a cabo los occidentales. Para estos traslados se utilizaron principalmente tres vías:

–          El pacífico, por donde las mercancías navegaban hasta Vladivostok, desde donde el ferrocarril trans-siberiano las transportaba hasta el escenario de los combates. La entrada en guerra del Japón supuso un grave inconveniente para esta vía, pero una seria advertencia del gobierno soviético evitó que los nipones interfirieran en ella.

–          Irán, nación que fue ocupada entre finales de agosto y primeros de septiembre de 1941, poco después del ataque alemán a la Unión Soviética, y cuyo ferrocarril Trans-Iraní debía ser de gran importancia. Esta vía pasó por un gran aprieto durante el verano de 1942, con ocasión del avance alemán hacia el Cáucaso, aunque finalmente pudo mantenerse abierta.

–          Y el ártico, esencialmente a través de los puertos de Arjanguelsk y Múrmansk, libre de hielo todo el año gracias a la influencia de la corriente del golfo, donde los convoyes se enfrentaron a una lucha helada y cruel.

Esta imagen, aunque no muy buena, es un testimonio sobrecogedor de las durísimas condiciones de la navegación ártica.

En total, por estas tres vías, los Estados Unidos de América enviaron a la Unión Soviética las siguientes mercancías:

Armamento: 14.795 aviones y 7.537 carros de combate, 8.218 cañones antiaéreos, 131.633 metralletas y 345.735 toneladas de explosivos.

Material de transporte: 51.503 jeeps, 35.170 motocicletas, 8.700 tractores, 375.883 camiones de diversos tonelajes y 3.786.000 ruedas.

Equipamiento ferroviario: 1.981 locomotoras, 11.155 vagones de ferrocarril, 540.000 toneladas de raíles de acero.

Cable telefónico: más de un millón de kilómetros.

Comida: por un valor de 1.312 millones dólares.

Recursos básicos: 2.670.000 toneladas de petróleo y 842.000 toneladas de productos químicos diversos.

Equipamiento para los soldados: 49.000 toneladas de cuero y 15 millones de pares de botas.

Todo ello por un valor total de 11.260.343.603 dólares.

Camiones estadounidenses estacionados bajo el Cáucaso.

De todas estas mercancías, aproximadamente el 25% hicieron el trayecto por oriente, otro tanto por los puertos del ártico y el 50% llegó desde Irán, aunque esta tercera vía no estuvo plenamente operativa hasta 1943. Pero lo más importante no son estos porcentajes, sino su determinante importancia a la hora de mantener a los soviéticos en guerra. Por ejemplo, el ejército rojo solo fue capaz de desplazarse gracias a los camiones y a las botas importados de los Estados Unidos. En entradas anteriores tuvimos la ocasión de hablar del arte operacional soviético y de la batalla en profundidad; por mucho que la historiografía estalinista pretendiera acallarlo, lo cierto es que este no hubiera sido posible sin los materiales enviados en virtud del préstamo y arriendo.

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  1. Sergio Casado says:

    Para profundizar sobre este tema hay un libro de un militar estadounidense cuya función era hacer el inventario y controlar los envíos de armas y equipos a la Unión Soviética. El libro es conocido como MAJOR JORDAN’S DIARIES.

    Un saludo y enhorabuena

  2. jorge says:

    Este prestamo y arriendo a la URSS, fue la forma de elegir entre un dictador asesino y otro (STALIN/HITLER). Aun con todo este esfuerzo americano e ingles y teniendo 6 frentes abiertos al combate, Stalin pidio por favor que invadan europa, porque no podia sostener mas al mediano y largo plazo las perdidas que estaba sufriendo, ante un enemigo supuestamente vencido. Gracias por la biografia del libro del major

    • Mario David Proaño Mendieta says:

      La estrategia de apoyo a la URSS fue iniciativa del presidente Rooselvet, más no de Churchill, quien siempre se mostró recelos de la amistad ofrecida por Stalin a los occidentales; y, fue justamente de esa » simpatía » al «tío Joe » que se aprovecho Stalin para presionar la apertura de un segundo frente contra los alemanes en Europa.
      Lo que pretendía Stalin con esto era presionar un retiro de parte del ejército alemán, lo que le permitiría avanzar más rápidamente hacia Europa del este y Alemania, economisando al máximo hombres y materiales.
      Recuérdese muy bien que el plan soviético para invadir » occidente » fue hecho el 23 de Junio de 1941.
      Lamentablemente los americanos siempre apoyan a quienes terminan siendo sus enemigos ( Stalin, Mao, Hussein, Noriega, Somoza, Bin Laden, etc )

  3. Mario David Proaño Mendieta says:

    Las estadísticas de los envíos hablan por si solas. Los pro soviéticos siempre han pretendido menospreciar la ayuda enviada por los americanos e ingleses. Recuérdese que muchos de los materiales enviados fueron proveídos desde Sudamérica, como en el caso del Ecuador: caucho, balsa y alimentos.
    Que si bien el ejército rojo puso muchos muertos para derrotar al ejército alemán, no es menos cierto que también los medios materiales enviados por los aliados lo que hizo posible su victoria.
    Conclusión: si el frente oriental se hubiera derrumbado por el colapso soviético, hubiera significado que todo el grueso del ejercito alemán esté en Europa Occidental, por lo tanto no hubiera podido realizarse el tan pregonado día «D » el 6 de Junio de 1944.

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