Para diciembre de 1944, la TF 38 [Grupo Operativo de Portaaviones Rápidos] se había reagrupado también en tres Grupos Operativos, en lugar de los cuatro anteriores, con el fin de asegurarse una mejor defensa antiaérea cercana.

Un Grupo de Portaaviones Rápidos típico encuadraba ahora 2 o 3 portaaviones de batalla (CV), 2 portaaviones ligeros (CVL), 2 o 3 acorazados, entre 3 y 5 cruceros pesados y ligeros (CA y CL, incluido un crucero antiaéreo CLAA; tanto el USS San Diego como el USS San Juan habían incorporado armamento antiaéreo para asumir este rol), y entre 18 y 20 destructores.

En una formación defensiva antiaérea, un portaaviones de batalla navegaba en el centro de un círculo de 1830 metros de radio formado por el resto de portaaviones, con los acorazados, cruceros y destructores en un círculo exterior de 3660 metros de radio. Lo usual era que tanto el rumbo como la velocidad de la formación fuese establecido por el portaaviones central, teniendo el resto de navíos libertad para maniobrar solo en casos extremos como pueda ser, por ejemplo, evitar un ataque con torpedos. Se había llegado a la conclusión de que en los ataques kamikaze se necesitaba más flexibilidad, aunque las instrucciones de combate continuaban insistiendo en que la concentración del fuego antiaéreo y una patrulla aérea continua de cazas eran medidas más importantes que la maniobra como medidas anti kamikaze.

Sin embargo, el vicealmirante J.S. McCain, al mando de la TF 38, pensaba que los kamikaze debían ser detenidos antes de llegar a los grupos operativos. Junto con el contraalmirante Baker y el célebre capitán Thach, MacCain concibió un sistema por el que muchos tripulantes de destructor y muchos kamikaze lo maldecirían pero que sin duda salvó a muchos portaaviones aliados de la destrucción.

Los destructores, equipados con los mejores equipos de radar disponibles fueron dispuestos en líneas de piquetes de hasta 95 kilómetros de los grupos de portaaviones, no solo como alerta temprana de la aproximación de kamikazes, sino para su intercepción directa. Los piquetes tenían su propia defensa de cazas: las «Jack Patrols», que hacían barridos a baja cota fuera del alcance del radar y la patrulla aérea (CAP) controlada por destructores designados «Tom Cat».

Todos los aviones de portaaviones que regresasen de sus ataques tenían instrucciones de volar alrededor de los «Tom Cats» de modo que pudiesen ser «limpiados» de posibles kamikaze que tratasen de colarse pegados a la formación. Los Kamikaze podían ser identificados de forma visual o mediante el sistema IFF (Identificación Amigo/Enemigo), un dispositivo electrónico instalado en los aviones aliados que respondía automáticamente a un pulso de radar procedente de un barco o de una estación en tierra. Había pilotos que por negligencia o dejadez no lo conectaban y eran derribados.

A pesar de todas estas contramedidas, no se podía evitar que algunos kamikaze llegasen a los grupos operativos de portaaviones. Durante los desembarcos en Lingayen en enero de 1945 (antes de la introducción de los piquetes de radar), unos 80 kamikaze de la Marina Imperial japonesa hundieron al portaaviones de escolta USS Ommaney Bay, provocaron serios daños a otros dos y daños menores a otros dos más. También resultaron hundidos dos transportes y un dragaminas, y otros 20 navíos de guerra sufrieron distintos daños.

En la campaña de Iwo Jima, febrero-marzo de 1945, cuando los cazas de los portaaviones sobrevolaron los aeródromos de los kamikaze en Kyushu y los B-29 llevaron a cabo misiones de bombardeo, solo se perdió un portaaviones de escolta por ataques suicidas, el USS Bismarck Sea, el 21 de febrero. Ese mismo día, el portaaviones de batalla Saratoga fue alcanzado en cinco ocasiones por una oleada de seis Zeros en tres minutos, y una hora más tarde sufrió otro impacto de 1 kamikaze de un grupo de cinco. Tuvo a bordo 123 muertos y 192 heridos. El navío tuvo que ser retirado para reparaciones y ya no intervendría más en la guerra.

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