En el verano de 1674, cuando los holandeses eran aliados de España y de Austria contra la Francia de Luis XIV, los sicilianos se rebelaron contra los españoles y solicitaron ayuda a Francia.

Luis respondió de inmediato. Gracias al genio de su ministro Colbert, nunca antes había sido su marina tan poderosa y en los primeros meses de 1675, su escuadra había pasado por encima de cualesquiera unidades locales que hubiese podido interponer España y había ocupado Mesina, apoyando a los rebeldes con su presencia. España solicitó ayuda a Holanda y el almirante de Ruyter, que por entonces tenía 68 años, fue enviado al Mediterráneo con 18 navíos de línea y cuatro brulotes.

Llegó a Cádiz en septiembre de 1675, donde fuer reforzado por un navío de línea español. Entre tanto, en Sicilia, los franceses habían tomado Augusta, un puerto que dominaba la costa sureste de la isla, y habían tenido tiempo suficiente para reforzar su posición. Cuando Ruyter llegó por fin al teatro de operaciones, en enero de 1676, vio que su misión principal debía ser evitar que los franceses pudiesen aprovisionar y enviar fuerzas a Mesina.

Los vientos contrarios le impidieron entrar en el estrecho de Mesina, así que pasó entre las islas Lipari y Sicilia con la esperanza de interceptar a un gran convoy y su escuadrilla de escoltas, al mando de Abraham Duquesne, que se esperaba en cualquier momento. El almirante francés, con el que habría de encontrarse por primera vez, era aproximadamente de la misma edad de Ruyter, con una gran reputación ganada en servicio de Francia y, durante cierta época, al servicio de Suecia.

El 7 de enero, los franceses fueron avistados por de Ruyter, que vio que su fuerza era imponente – 20 navíos de línea, la mayoría de ellos de factura Colbert, es decir, nuevos y más grandes, y seis brulotes. De Ruyter tenía la ventaja del viento y qué duda de cabe de que de haber sido más joven, hubiese atacado manteniendo la iniciativa. En esta ocasión, mostró más cautela y pasó el primer día maniobrando. Durante la noche, el viento roló y al amanecer era Duquesne el que tenía la oportunidad de atacar.

De Ruyter

Los holandeses, pese a tener inferioridad numérica, se hallaban en una posición fuerte y podían esperar acontecimientos con confianza. El propio De Ruyter tenía una experiencia de combate incomparable. Se hallaba entre el convoy francés y su puerto y creía adivinar las intenciones de Duquesne. Alrededor de las nueve en punto, los franceses gobernaron en oblicuo, llevando a cabo una maniobra que necesitaba gran pericia. Dos navíos se adelantaron demasiado y quedaron sotaventados. La línea francesa quedó pronto en confusión y De Ruyter con una retirada ordenada empeoró aún más su situación.

La acción continuó durante el resto del día, con Duquesne intentando aislar a parte de la escuadra holandesa y fracasando en cada intento, ya que De Ruyter disparaba a los mástiles y aparejos de los navíos francesas a la vez que se retiraba. Cuando terminó el combate, ninguno de los dos bandos había perdido ningún navío de línea, aunque Duquesne, en un intento de emplear sus brulotes había hundido dos sin ningún resultado. Ambas escuadras recibieron numerosos daños en los aparejos y De Ruyter hizo buen uso de las galeras españolas de apoyo, que remolcaron a sus navíos más dañados y los sacaron del área de peligro.

Viene de Batallas navales – 1905 Tsushima (III)

Sigue en Batallas navales – 1676 Augusta (II)

  1. Dani says:

    Tengo una duda sobre los brulotes. Y la tengo hace tiempo y ya va siendo hora de plantearla.
    Los brulotes eran barcos que se preparaban para lanzarlos contra el enemigo incendiados para que los buques enemigos se quemaran. Para ello se aprovechaban buques viejos (como es lógico). Pero si se preparaba una flota para actuar lejos, como en este caso desde Holanda a Sicilia ¿como llevaban esos barcos viejos? ¿No eran un lastre para la flota? Algo no me termina de cuadrar.

    • Hugo A Cañete says:

      Hola Dani, no soy un entendido en la materia, pero que fuesen navíos viejos no quiere decir que no navegasen. Iban vacíos y conservaban la arboladura. Entiendo que podían navegar bien en esas condiciones. También podían ser remolcados si la situación lo requería. Saludos.

  2. Евгения says:

    The attack on Augusta had the desired effect of drawing the French fleet out to sea and, on 22 April 1676, the two fleets met in the Bay of Catania north of Augusta. De la Cerda rejected de Ruyter’s suggestion of mingling Dutch and Spanish ships, and the Spanish formed the combined fleet’s centre squadron, with Dutch squadrons in the van, led by de Ruyter, and rear, under Jan de Haan.

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