Ni las junglas ni las islas parecen el lugar más indicado para el despliegue de unidades blindadas, y sin embargo así se hizo. Tenemos tendencia a olvidar que el “frente del pacífico” de la segunda guerra mundial fue mucho más que las islas de la micronesia o las junglas y praderas de Nueva Guinea y las Islas Filipinas, pues también se combatió tanto en China como en Birmania.

Autoametralladora modelo 93, Sumida. Del año 1933, equipó algunas de las unidades de reconocimiento.

Por eso los próximos artículos van a centrarse en hacer una descripción, necesariamente somera, de la organización y las tácticas de blindados del combatiente común a todos estos sectores: el ejército imperial japonés.

Nuestro esbozo tiene que empezar por un acontecimiento clave: la batalla de Kalkhin Gol, o Nomonhan, en Mongolia, donde los japoneses sufrieron una brutal derrota a manos de las fuerzas blindadas soviéticas. Este acontecimiento llevó al alto mando nipón a replantearse la organización de sus fuerzas acorazadas, pasando de agrupaciones de tres o cuatro regimientos con unidades de transmisiones e ingenieros a la creación de verdaderas divisiones blindadas. Sin embargo estas no vieron la luz hasta 1942, cuando se fundaron las tres primeras: dos en Manchuria, con el fin de oponerse a una eventual acción soviética, y otra para ser enviada a China. En 1944 se fundaría una cuarta, pero ya en unas circunstancias totalmente distintas pues dada la situación bélica fue destinada a la defensa del Japón. Lo cierto es que para entonces, si bien había sido bastante ambicioso, el plan blindado japonés había tenido que ceder a necesidades mucho más apremiantes: barcos y aviones.

El modelo 89 Chi-Ro fue uno de los primeros carros medios japoneses. Ideal para combatir contra fuerzas no blindadas, estaba equipado, no obstante, con un cañón de 57mm

                Dicho esto, pasemos a describir el concepto que las animaba y su estructura. Estas unidades fueron acertadamente organizadas en torno a la idea de la combinación de armas pero, como sucedió con otras naciones al principio de la guerra, adolecieron de un exceso de blindados. Así, la 1.ª División Blindada estuvo compuesta por dos brigadas acorazadas (1.ª y 2.ª), cada una formada a su vez por dos regimientos (1.º, 2.º, 3.º y 9.º), lo que daba un total de 230 carros de combate medios y unos 170 ligeros. A estos hay que añadir un regimiento de infantería motorizada, uno de artillería móvil y uno contracarro; más un batallón de reconocimiento, una unidad antiaérea blindada y otra de ingenieros. Los 13 000 hombres que equipaban todas estas unidades disponían, además de los carros, de 1600 camiones, 16 piezas antiaéreas de 20mm, 4 de 76mm, 12 cañones contracarro de 76mm, 6 obuses de montaña del mismo calibre y doce de 105mm.

El tipo 95 Ha-Go fue uno de los carros ligeros más empleados de la guerra, estaba armado con un cañón de 37mm y dos ametralladoras de 6,5mm.

                Mencionada la teoría, también hay que decir que la industria japonesa no fue capaz de suministrar y reponer el material suficiente para blindar y autopropulsar todo este material, de modo que tanto la infantería como la artillería tuvieron que acabar conformándose con camiones, y darse con un canto en los dientes.

                A primeros de 1944 esta estructura sufrió un cambio, pues las brigadas de carros quedaron reducidas a una, eso sí, de tres regimientos, desapareciendo los carros ligeros y aumentando la cifra de medios de 230 a 250. En este proceso la unidad perdió también la unidad antiaérea y la de reconocimiento, y su cifra de personal quedó en unos 12 500 hombres.

                Descritas las divisiones, que no llegarían a combatir como tales, vamos a fijarnos en las unidades blindadas que si combatieron, los regimientos independientes. Estos fueron en realidad batallones de unos 800 a 850 hombres y de 30 a 50 carros de combate de diversos modelos. Esta disparidad responde a que si bien hubo una estructura básica, la fuerza real dependió en todo momento de las misiones asignadas, de las líneas de suministro disponibles, de los hundimientos causados por los submarinos y los aviones aliados y de la capacidad industrial asignada a la fabricación de los materiales.

                En líneas generales los regimientos independientes fueron 15 en 1940, 7 más que se organizaron en 1941-42 y otros 24 que fueron creados entre 1944 y 1945. Y si decimos en líneas generales es porque no siempre hubo material para dotarlos según las tablas y muchos no pasaron de ser fichas en los mapas.

  1. dani says:

    En realidad la guerra en el Pacífico no fue una guerra de grandes batallas terrestres. Por ejemplo en Okinawa los norteamericanos a penas desplegaron 5 divisiones, dos del USMC y tres del ARMY. Así que difícilmente iban a operar divisiones blindadas. A parte de que los tanques japoneses eran bastante deficientes. El mejor uso se lo dieron en la campaña que acabó con la caída de Singapur. Y eso porque los británicos habían pensado que ese territorio era impracticable para la guerra mecanizada y no tenían nada que oponerles.

  2. APV says:

    En realidad si hubo grandes batallas con muchas divisiones, lo que pasa es que se dieron en China y Birmania.

    Ciertamente el diseño de los tanques japoneses fue defectuoso, los hacían a remolque y estaban obsoletos frente a sus amenazas.

  3. dani says:

    Bueno en Birmania, en si la campaña si implica a bastantes divisiones, pero en un frente muy amplio con lo que las batallas en si tampoco suponían el enfrentamiento de muchas divisiones, todo lo más dos o tres contra otras tantas.

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