La muerte del general Kussin no supuso un quebranto especialmente grave para el protagonista de esta entrada y sus tropas. El fallecido ha tenido tiempo de informar al SS-Sturmbannführer Krafft de que el sector ha quedado bajo el mando del II Cuerpo de Ejército Panzer SS, lo que significa que las dos potentes divisiones que lo componen –9.ª y 10.ª divisiones Panzer SS–, que estaban en proceso de abandonar la región para volver a Alemania a ser reconstruidas, se quedarán.

Tropas de las SS desplegadas cerca de Arnhem

Hay otro elemento importante en la emboscada que ha sufrido el general, que permite a Krafft saber hasta dónde han llegado, como mínimo, los paracaidistas enemigos: el cruce en el que la Wolfhezerwg (N-783) se une a la Utrechseweg (N-225), es decir, bastante por detrás del ala izquierda de la 2.ª Compañía. Si los paracaidistas deciden aprovechar alguna de las vías que se dirige hacia el norte, bien podrían rodear y aislar a todo el Kampfgruppe.

Para evitarlo, en algún momento entre la muerte de Kussin y las 17.55 horas lanza un contraataque hacia el sur con elementos de la 9.ª Compañía, apoyados por una pieza de Flak y dos cañones contracarro PaK de 37 mm. Estos últimos son ya muy obsoletos, pero contra infantería y vehículos ligeros siguen siendo efectivos. El resultado de la acción no será del todo el esperado pues el cruce seguirá en manos inglesas, pero será extraordinario a nivel operacional, pues consigue detener el avance. A las 17.55 horas del 17 de septiembre, se puede decir que la pequeña fuerza de Krafft ha contenido a los atacantes en dos de las tres carreteras que llevan a su objetivo. ¿Conseguirán pasar? Entretanto, el único que sigue avanzando es el 2.º Batallón, de John Frost, que llegará al puente de Arnhem a las 22.00 horas.

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El puente de Arnhem, destino de las columnas británicas

Sobre los acontecimientos que se producen justo antes de las 18.00, Kraft escribió: “reanudamos nuestro bombardeo del cruce, con el apoyo de nuestros morteros de trinchera, pero no avanzamos. Sufrimos bajas elevadas a causa de un contraataque enemigo, cuyas fuerzas han aumentado considerablemente. Conseguimos detenerlo de milagro, los esfuerzos de nuestros heroicos soldados lo obligan a ceder en parte el control de la carretera Wageningen-Arnhem (N-225, tal vez más al este del cruce), absolutamente imprescindible para el traslado de sus armas pesadas. Nuestros esfuerzos lo retrasan, y lo obligan a desplazarse hacia el Rin, dirigiéndose hacia el sur con fuerzas ligeras. No podemos oponernos a este movimiento, que nos indica que el enemigo pretende rodear el flanco izquierdo del batallón”. Obviamente, desplazándose por el sur de la carretera.

Un Sturmgeschütz de la 9.ª División Panzer SS, el arma que Krafft hubiera querido

Ahora –prosigue el diario de la unidad– estamos prácticamente rodeados. Gracias a un pequeño corredor, el enemigo consigue penetrar por el norte [el 1.er Batallón Paracaidista se está desplazando, por el norte de la vía férrea, hacia Johanna Hoeve] y meterse en nuestra retaguardia y, cuando consigue llegar a la vía, nos aísla de nuestras fuentes de abastecimiento”.

En la próxima entrada analizaremos la última acción del día, y veremos si cual fue el desenlace de la jornada para los hombres de Krafft.

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