Hoy seguiremos analizando los rituales y tradiciones de los Kamikaze previas a sus misiones. Los jóvenes pilotos que estaban a punto de morir debían despedirse.

En muchos casos habían visitado a sus familias una última vez en algún lugar en los meses precedentes a sus misiones. Todos se sentían inclinados a dejar fluir sus sentimientos escribiendo cartas a casa consolando a sus familias para que no se preocupasen, porque ellos cumplirían felizmente con su deber.

Mezclados con su filosofía de vida y muerte se incluían mensajes personales a padres, madres, hermanos y amigos. Con frecuencia, el piloto incluía trozos de uña y mechones de cabello en la carta. Algunos incluso enviaron un dedo completo o algunas falanges. Estas partes corporales podían así ser incineradas y sus cenizas depositadas en el altar familiar.


Durante el 4º ataque  Kikusui, el teniente de la marina Akio Otsuka encontró la muerte el 28 de abril de 1945 frente a Kadena. En su carta, redactada en la mañana de su última misión, escribió:

Creyendo en la certeza de nuestra victoria en la Gran Guerra de Asia Oriental, rezando por vuestra felicidad, y disculpándome por todo lo que pudiera haber hecho que fuera contrario al amor filial, deberé partir para mi misión con una sonrisa en la cara. Esta noche hay luna llena. Mientras contemple la luna sobre la costa de la isla principal de Okinawa, buscaremos al enemigo, y lo atacaremos una vez lo hayamos divisado. Moriré con valentía, y como adivinaréis, con determinación.

Rituales y Tradiciones Kamikaze (V)

La actitud de algunos era fatalista. El sargento de segunda clase Naokichi Kameda, miembro de la tripulación de un Betty en la aciaga misión Okha llevada a cabo el 21 de marzo, escribió:

Un hombre morirá tarde o temprano. El valor de un hombre se pone de manifiesto cuando va a morir.

Quizás solo fueran bravatas o quizás lo creyera de veras. En cualquier caso, con su líder, el vicealmirante Ugaki escribiendo en su diario:

Oh, que nobleza de espiritu están demostrando.

cualquier militar que se respetara debía expresar sentimientos similares. Estas cartas, al igual que toda la correspondencia, eran censuradas. Los pilotos que escribían a sus familias no podían expresar sus verdaderos pensamientos. Tras la guerra, el oficial de vuelo Ryuji Nagatsuka escribió:

Mi única excusa fue que no pude escribir mis verdaderos pensamientos porque sabía que ese tipo de memorias íntimas serían leidas después de mi muerte, que ocurriría sin duda muy pronto. En efecto, yo las consideraba una especie de testamento, que guardaba para los más cercanos y queridos, por lo que eran sinceros a medias, cuidadosamente entrelazados.

Haruo Araki, un oficial del ejércto, que estuvo al mando de la Unidad Aérea de la Eternidad, que voló desde Chiran el 11 de mayo de 1945, escribió a su esposa Shigeko:

Mañana picaré mi avión y me estrellaré en un buque enemigo. Cruzaré el río hasta el otro mundo, llevándome algunos Yankees conmigo. Cuando miro hacia atrás, veo que he sido demasiado frío contigo. Después de haber sido cruel, siempre solía arrepentirme. Por favor, perdóname. Cuando pienso en tu futuro, y la larga vida que tienes por delante, me llora el corazón. Por favor, permanece firme y vive feliz. Después de mi muerte, por favor cuida de mi padre por mí. Yo, que he vivido por los eternos principios de la justicia, protegeré por siempre esta nación de los enemigos que la rodean.

Viene de Rituales y Tradiciones Kamikaze (IV) – Ceremonia de Despedida y Supersticiones

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