El pasado día vimos que hacia a las a 03:06 los cruceros ingleses perdieron el contacto radar.

Pasarán treinta horas hasta que el Bismarck pueda ser marcado por las unidades inglesas, quizás las más angustiosas para el Almirantazgo inglés, pues el acorazado se escapa de la tela de araña urdida en su destino a Brest.

Durante este tiempo el juego del ratón y el gato se basará en otear el espacio con las ondas, bien desde los aviones del Mando Costero, bien a la escucha de una indiscreción de radio transmisión. Esta se producirá a las 07:00 del día 26, cuando Günther Lütjens emitirá otro largo mensaje al mando del Grupo Oeste. Si bien le intentaron cortar la transmisión, esto no pudo realizarse y tres cuartos de horas después el almirante era consciente del craso error cometido.

Esto permitió a las estaciones de escuchas basadas en tierra triangular la posición del navío, pero no todo era perfecto en esta situación, donde los nervios afloraban en los estados mayores. Una designación incorrecta de las coordenadas en los mapas situará el Bismarck, nada menos, que 65 millas más al norte de su verdadera ubicación.

El 26 de mayo el Ark Royal se suma de temprano a la búsqueda con sus Swordfish equipados con ASV II, pero será un Catalina del Mando Costero, equipado con el mismo elemento, el que contactará hacia las 10:30 horas; desde este momento se pone en marcha el cierre de la trampa, los Swordfish vendrán en relevo del bimotor, la Fuerza H varía su rumbo y destaca al crucero Sheffield, para su marcación y vigilancia, todo ello a través de las incansables y omnipresente ondas hercianas. Verdaderas artífices de lo que acontecía y acontecería.

El primer ataque lo organizaría el Ark Royal para las 15:00 horas cuando puso proa al viento, lo realizarían 14 torpederos, de los cuales algunos estaban equipado con radar, sorpresivamente el contacto se realiza 20 millas más cerca de lo que se esperaba, comienza el ataque a las 15:50 horas, pero el sobresalto fue mayúsculo, después de lanzar 11 torpedos, verifican que el blando ¡es nada menos que el Sheffield! Que con buena dosis de maniobra y fortuna se libra de su destrucción. Aún quedaba mucho por mejorar los métodos de identificación y designación electrónica.

El capitán Ellis en el puente del Suffolk mientras siguen al Bismarck

Tras este fracaso y ante el empeoramiento del tiempo se decide lanzar otro, pero esta vez coordinado y guiado por el crucero inglés que se había colocado a 12 millas por la popa del Bismarck. El navío inglés se servirá como punto de encuentro y partida utilizando la marcación que el radar indicase en el momento oportuno, de hecho dos escuadrillas no llegaron a su objetivo al primer intento y tuvieron que regresar sobre el Sheffield para obtener nueva marcación radar.

Lo posteriormente sucedido es bien conocido, tocado en sus timones quedaría con un rumbo errático y las grandes moles de acero acabarían con él al día siguiente.

Antonio Luis Gómez Beltrán.
Octubre de 2015.

Viene de El Bismarck y la indiscreción del almirante Günther Lütjens (II)

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