Como hemos ido viendo a lo largo de estas entradas dedicadas al carro de combate Sherman en acción y al consiguiente adiestramiento de sus tripulantes, nada quedaba nunca al azar. Ahora, progresando, tal y como planeábamos inicialmente, por el camino del entrenamiento de los carristas, del puesto individual a la sección de cinco tanques, vamos a fijarnos en las distintas formaciones utilizadas por esta durante la marcha.

La más básica era sin duda la columna, con los cinco carros de combate situados uno tras otro, con el del jefe de la sección en cabeza. Como es lógico, esta se empleaba para los desplazamientos por carretera, siempre detrás del frente, cuando el contacto con el enemigo era muy improbable o –qué duda cabe– cuando a causa de la configuración del terreno, no quedaba más remedio. Normalmente, se dejaban unos 13 m entre un vehículo y otro, el doble si existía riesgo de toparse con el oponente. Las desventajas de esta formación eran fundamentalmente dos: escasa potencia de fuego hacia el frente, ya que esta se limitaba, fundamentalmente, al carro de cabeza, y flancos largos y vulnerables. Las ventajas eran que permitía avanzar con rapidez y facilitaba los cambios de dirección. Los jefes de sección experimentados solían asegurarse de que durante este tipo de avance las torres de los carros se repartieran para apuntar en todas direcciones.

Cuando llegaba el momento de entrar en contacto con el enemigo, entonces la columna pasaba a situarse en fila. Esto podía hacerse casi en movimiento, mediante un despliegue en el que el carro de cabeza –el del jefe de sección– quedaba en el centro, el segundo se colocaba a su derecha y el tercero en el ala derecha; mientras que el cuarto y el quinto ocupaban la posición izquierda y el extremo izquierdo respectivamente. Esta formación tenía dos grandes ventajas: concentrar la totalidad de la potencia de fuego de la unidad contra el objetivo, y una gran fuerza de choque, ya que los cinco carros atacaban a la vez. Las desventajas eran que la formación carecía de profundidad y era muy vulnerable al fuego contra los flancos, ya que estos solo podían ser defendidos por los carros de las alas.

La tercera formación a la que nos vamos a referir es la cuña, una variación de la fila en la que el carro de mando iba más adelantado y los demás se desplegaban más atrás formando una “V” invertida. Se utilizaba en terreno abierto o con poca cobertura, y combinaba una buena potencia de fuego al frente con una mejor potencia de fuego hacia cualquiera de los flancos, que pasaba de ser protegido por un solo carro a sufrir los eventuales disparos de tres. En su posición, el jefe de la sección era siempre el primero en toparse con las eventuales amenazas, lo que le permitía reaccionar y dar las órdenes pertinentes mientras los demás carros aún tenían tiempo para maniobrar.

En caso de que las posiciones enemigas fueran conocidas, ya fuera gracias al reconocimiento aéreo o al terrestre, entonces se empleaba una formación de cuña invertida, es decir, en “V”, con las alas más adelantadas que el centro. En este caso lo importante no era la rápida reacción del jefe de sección, pues la amenaza era conocida, sino su labor de coordinación, y desde detrás la resultaba más fácil abarcar sus cinco vehículos con una sola mirada, de modo que podía darse cuenta de lo que pasaba más fácilmente y organizar el apoyo y los eventuales refuerzos sin estar tan expuesto al enemigo.

9th Armored Division, Westhousen, Germany, 10 April 1945

Finalmente, nos queda una formación, el escalón, en el que una de las alas iba más adelantada y los demás carros seguían cada uno un poco más atrás y a la izquierda, o la derecha, del primero; como una “/” o su opuesta. Nuevamente es el carro de mando el que va en vanguardia, en un despliegue que sirve para defender un flanco o el otro. La “/” serviría para defenderse hacia la izquierda (y viceversa) y tenía la ventaja que todo ataque directo desde dicho costado hacia el jefe de carro sometía al atacante al fuego de flanco de los demás Sherman.

Como decíamos al principio, todas estas formaciones, y el modo de pasar de una a otra, eran repetidas hasta la extenuación durante los entrenamientos, con el objetivo de que los carristas llevaran a cabo los desplazamientos sin pensar, concentrados exclusivamente en combatir al enemigo.

  1. Jose says:

    Lastima que dicho entrenamiento fallo muchas veces en el frente. Se me viene a la mente Kasserine y los setos de Normandia.. pero quien sabe cuantas batallas mas no habran perdido las adiestradas tropas estadounidenses contra los veteranos alemanes que ya habian peleado en medio mundo para 1943

    • Dani says:

      En realidad los yankees no entrenanban a sus carros para atacar a otros carros sino para apollar a la infantería o para aprovechar las brechas atacando la retaguardia enemiga. Ellos pensaban que la misión de destruir a los panzer sería de los batallones de anticarros; los m18, m28 y m39 que si estaban dotados de cañones anticarro, mientras que el cañón de 75mm que dotaba a los sherman era polivalente pero pensado principalmente para apoyo a la infantería.

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