Han pasado los meses, estamos en Junio de 1917 y las tácticas de empleo de los “Landships”, los únicos tanques que no merecen ser llamados carros de combate, han ido evolucionando gracias la práctica y a las teorías elaboradas por el Coronel Swinton, cuyas reglas serán conocidas como “Tank Tips”.

Lusitania, en entorno urbano. En los meses siguientes a su aparición la infantería empezó a considerarlos armas milagrosas.

La acción, exitosa, que vamos a narrar hoy, tuvo lugar en Flandes el día 7 de junio, y si se compara con la que narramos en la entrada anterior, podrá verse hasta que punto había mejorado la situación. Los objetivos del ataque eran tres: expulsar al enemigo de las alturas de la cresta de Wytschaete, denegarle la utilización de las mismas para observar a las tropas propias y proteger el flanco derecho de la futura ofensiva de Passchendaele.

                El Cabo segundo Lee recuerda:

                “La hora cero fue las 0310. Nuestro sector de ataque incluyó una parte de la cresta de Wyschate (sic). Sobre lo alto corría una carretera hundida llamada la “Damm Strasse”. Estaba fortificada y el enemigo la utilizaba como línea de frente. Debíamos operar por parejas, en consecuencia, mi tanque, el “Revenge” y su hermano, el tanque llamado “Iron Ration”, trabajaban juntos”. Estos nombres, en realidad, no eran los que habían sido oficialmente adjudicados a los vehículos, pero “Apple” y “Apricot” [manzana y albaricoque], tampoco es que fueran denominaciones especialmente glamurosas, así que los tripulantes taparon estos nombres oficiales y pintaron los que les gustaban con tierra y fango.

Había que ser muy valiente para quedarse en la trinchera cuando «eso» se le venía a uno encima.

                “A las 0305 llegó la orden: “todo el mundo a los tanques y arrancando”. Las muñecas en las que llevábamos los relojes apenas se movieron… El último minuto se alargó como si fuera una hora. Entonces, repentinamente, cuando los cañones empezaron a disparar, la tierra pareció abrirse, el ruido era tremendo. Más adelante nos dijeron que se había escuchado incluso en Inglaterra. Hubo muy poco fuego enemigo y en la línea de frente del contrario no encontramos oposición –todo debió ser volado en pedazos…

El terreno era perfecto y la visibilidad buena. No tuvimos ninguna dificultad en poner los cañones enemigos fuera de combate y permitimos que la infantería avanzara hacia delante. Cinco veces, a lo largo de aquella mañana, nos llamaron para ayudar a la infantería a acabar con las ametralladoras.

La tarde fue una repetición de la mañana. No había trincheras que atacar; la defensa consistía principalmente en grupos de ametralladores, muchos de los cuales estaban fuertemente posicionados… sobre un terreno muy firme, por lo que no tuvimos problemas a la hora  de acabar con ellos. Si se hallaban atrincherados podíamos conducir por encima de ellos, y si estaban en blocaos, simplemente conducíamos hasta la parte de atrás y acabábamos con ellos disparando unos pocos cañonazos de 6 libras contra las puertas.”

Otra foto de la «proa» de un tanque avanzando sobre una trinchera.

Durante esta acción, el “Revenge” y el “Iron Ration” se quedaron atascados en terreno pantanoso; por suerte, no en el mismo momento. Sigamos con las palabras de Lee: “habíamos practicado la maniobra de arrastre para desatascar tanques embarrados. Cada uno de los vehículos llevaba, para ejecutar esta maniobra, un fuerte cable de acero que se enganchaba con unos cáncamos por delante y por detrás del carro, con el cable pasando por encima, entre las cadenas.

El “Revenge” y el “Iron Ration” alcanzaron su objetivo final –la línea verde- en torno a las 0400, ligeramente por delante de la infantería, y simplemente seguimos avanzando. Disparando a todo lo que se movía y pareciera ser un blanco que mereciera la pena, nos metimos en territorio enemigo. Repentinamente nos encontramos bajo un denso fuego de ametralladora y de fusil proveniente de una gran granja que se hallaba en el centro de un campo. El “Revenge”fue por la izquierda y el “Iron Ration” por la derecha, disparando mientras avanzaban. Pronto los proyectiles de seis libras incendiaron las casas de la granja y unos trescientos alemanes escaparon corriendo hacia un cinturón de árboles que se hallaba unas 100 yardas más allá. Entre ambos carros los atrapamos en un fuego cruzado, y muy pocos alcanzaron el bosque.

Sin embargo, no todas las acciones tenían el éxito que acabamos de narrar.

En esta ocasión no hubo citaciones, ni bajas. Fue un acto menos heroico, pero más eficaz.

Viene de Tanques en la Primera Guerra Mundial: heroísmo fallido.

Sigue en Tanques en la Primera Guerra Mundial. La Primera batalla entre Carros de la Historia.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.