Nos encontramos en Etiopía, en 1940. El Virrey Amadeo de Saboya ordena a uno de los oficiales que mejor conoce la zona y sus gentes, el capitán Amedeo Guillet, que forme una unidad de caballería con tropas nativas.

En este capitán de caballería italiano encontramos una figura en la que algunos italianos ven su «Lawrence de Arabia». Convertido al Islam, iba a participar con el equipo olímpico italiano de hípica en los juegos olímpicos de Berlín. Pero irá a España, donde acabará con el rango de mayor al mando de un tabor marroquí.





