Habíamos dejado al Orzel en el puerto Estonio de Tallín, donde después de una estancia de 24 horas, el submarino polaco debía abandonar puerto para no quedar internado según las leyes internacionales.

Pero las autoridades estonias no se lo estaban poniendo fácil. El último requerimiento vino de la mano de guardias armados, que fueron apostados a bordo del Orzel. Los estonios retiraron las cartas y los instrumentos de navegación del capitán Grudzinski, y partes vitales de las armas de cubierta del submarino. El siguiente paso era retirar los torpedos, pero eso no podría hacerse hasta el día siguiente.

FOCKE WULF Fw 190 – El Pájaro Carnicero



