Del lado japonés, la amenaza al territorio nacional de las grandes islas que suponía Okinawa consiguió lo imposible, que la Armada japonesa, con sus exiguas fuerzas de superficie, y el Ejército de Tierra abandonasen sus rivalidades.

A partir de este momento comenzaron a cooperar en la planificación y lanzamiento de ataques aéreos en los que sus kamikazes y aviones convencionales debían ser coordinados. No hay fuente que coincida en el número total de aviones empleados en los ataques a Okinawa. Las cifras dadas por el United States Strategic Bombing Survey, aceptadas por las historias oficiales británicas, de un total de 1.900 salidas kamikaze y alrededor de 5.000 salidas convencionales parecen las más aceptables.

Los historiadores de la Marina norteamericana sitúan el número de salidas kamikaze en más de 3.000, de un total de 6.300 salidas de aparatos de todo tipo. Takushiro Hattori, en su libro “General History of the Pacific Battle” ofrece un total de 2.571 salidas kamikaze en Okinawa en el periodo comprendido entre el 3 de marzo y el 16 de agosto: 1.637 por la aviación de la Armada japonesa y 934 por parte de la fuerza aérea del Ejército.

En términos generales, parece que el número total de salidas kamikaze en Okinawa desde el 1 de abril en adelante fue de alrededor de 2.000, de las que, al menos el 60 por ciento fueron de aviones de la Armada japonesa, en comparación con las más de 5.000 salidas de aviones convencionales.

Las estimaciones del número de aviones japoneses perdidos en Okinawa difieren bastante en su número, oscilando ente 4.100 y 7.830 aparatos. Las pérdidas de aviones aliados en el mismo periodo (26 de marzo al 22 de junio) ascienden a 763 aparatos, incluidos 98 aviones británicos.

Las historias oficiales británicas frecen unas cifras totales de entre 24 y 26 buques hundidos y de 176 a 202 dañados por ataques kamikaze en el teatro de operaciones de Okinawa entre el 21 de marzo y el 13 de agosto de 1945. Las cifras de los historiadores de la Marina norteamericana son algo mayores: 34 buques hundidos y 368 dañados, con más de 4.900 marineros norteamericanos muertos y 4.800 heridos.

Lo que se comprobó, desgraciadamente, es que los ataques kamikaze demostraron ser mucho más efectivos que los ataques aéreos convencionales.

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  1. Dani says:

    Pues son muchos buques perdidos o dañados, pero para ese momento no eran unas pérdidas inasumibles. ¿Qué hubieran tenido que perder los aliados para que fuera inasumible? Creo que eso estaba fuera de la capacidad de los japoneses.

  2. Sasi says:

    Totalmente de acuerdo…
    Pero más que las perdidas de buques, creo que lo que a los norteamericanos más les preocupaba eran las pérdidas de vidas humanas, que pasaron de las 3000 según creo (3.068 en concreto) solo en la Armada en la campaña de Okinawa.
    Aunque eran otras épocas y una guerra salvaje, la sociedad norteamericana estaba bastante sensibilizada con el tema de las pérdidas humanas en el Frente del Pacifico.
    Yo creo que es con eso con lo que contaban los japoneses..
    Saludos

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