Del sur de Europa pasamos al norte. En los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, se produjo una contienda en la que tanto el Eje como la URSS se midieron fuerzas de cara a lo que pudiera pasar al futuro.

Ya vimos en entregas anteriores que los blindados soviéticos y caballos mongoles hicieron retroceder a los japoneses. Ahora, el ejército rojo los desplegó en la nieve, la Guerra del Invierno (1939-1940). Europa estaba en plena paz armada y Finlandia distaba de Petrogrado (San Petersburgo) por unos escasos cuarenta kilómetros. Stalin conociendo la situación quiso forzar la paz por miedo a Alemania y exigió veinte kilómetros. Ante la negativa finesa, la URSS usó como excusa el bombardeo de Mainila, conocido como incidente de Mainila.

Con esta justificación se rompen los tratados y 500000 soldados soviéticos de toda la URSS, principalmente del sur, y 6000 tanques se adentraron en las nevadas tierras. El principal problema apareció cuando sus tropas procedían de tierras más cálidas y blindados y aviación no habían sido testados en condiciones tan frías.  Esto obligó a los T-26 y a los BT a mantenerse encendidos durante toda la noche. Por otro lado, en esta contienda los soldados fineses inventaron el famosísimo cóctel Molotov, en honor al ministro soviético.

La contienda de un año se desarrolló entre – 20 y – 40 ºC y la táctica de guerrillas favoreció a que, durante el inicio de la contienda, la ventaja la tomaran los esquiadores fineses. Destacar durante este periodo el papel del gran Simo Häyha (“la Muerte Blanca” con 505 muertes en su haber) y el capitán Lauri Törni (luchó en el ejército finés, en las Waffen SS y en los US Marines). Es importante mencionar que, como podemos ver en el último personaje, el ejército alemán apoyó a Finlandia en la Guerra de Continuación (1941-1944).

Finalmente, el poderoso ejército soviético se impuso en ambas contiendas y comenzó a desarrollar su futuro poderío. En esta segunda contienda, ni Panzer I, II, III y IV ni los famosos T pudieron hacer frente a las fuertes nevadas hasta la llegada del T-34 (1943). Este blindado era una remodelación del T-32 pero con mejor tracción y blindaje. Este vehículo montaba un blindaje de 90 mm con un cañón de 85 mm y dos ametralladoras DT de 7,62 mm. Sus dimensiones, potencia y costes de mantenimiento y reparación lo hicieron imparable. Si bien, los alemanes plantarán ante el león ruso a los Panzer IV y a los cañones de asalto STUG III.

Esta guerra de continuación, tras la pacificación de Grecia y Yugoslavia, empujó a Hitler a la Unión Soviética y los grandes sitios que todos conocemos: Stalingrado, Leningrado y Odesa. Aunque el avance de los blindados durante esta ofensiva fue complicado, en la contraofensiva soviética si jugarán un papel importante los T-34 anteriormente mencionados.

En este capítulo se ha demostrado como la guerra blindada está muy marcada por las condiciones del terreno y la meteorología. Otro gran condicionante fue la movilidad de los esquiadores y la guerra de guerrillas (mottis en finés) que complicaron el avance a los soviéticos. Esta guerra dentro de la contienda hizo que se replantearan estrategias para seguir manteniendo al blindado como el arma principal y más destacada de los ejércitos de ambos bandos. Lo continuaremos desarrollando en futuras entregas.

Viene de Uso de vehículos de combate en la historia (XX) – Balcanes

  1. A.H. says:

    Molotov dijo que estaban mandando comida en paracaídas a las ciudades finlandesas, por supuesto eran bombas. Los finlandeses respondieron que «si Molotov ponía la comida, entonces ellos pondrían el cóctel».

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