El general Erhard Raus es uno de los militares alemanes más brillantes y menos conocidos de la Segunda Guerra Mundial. Una de sus creaciones operacionales fue la puesta en práctica de micro ofesivas inspiradas en las opciones estratégicas de un caracol.

Erhard Raus

Raus había comenzado la campaña rusa como jefe de una de las brigadas de la 6ª División Panzer, el Kampfgruppe Raus. Tras abandonar el sitio de Leningrado y ser destinada al avance sobre Moscú la 6ª División Panzer tomó parte activa en la batalla por la capital rusa y tras producirse el desastre llevó a cabo la posterior retirada hasta posiciones más seguras. En el transcurso de la misma perdió el 80% de sus infantes y cañones y el 1oo por cien de sus carros de combate.

La situación de los ejércitos alemanes era terriblemente comprometida, aferrándose a las vías de ferrocarril y a las carreteras, por donde les llegaban los suministros, y dejando el resto del terreno al Ejército Rojo. El jefe del 9º Ejército, Model, que había visto las cualidades del general Raus, le encargó la defensa de la retaguardia del ejército y para ello le dio vía libre para que formara un contingente formado por unidades variopintas que unió a las agrupaciones de combate de su 6ª División Panzer. Con estas fuerzas recién concentradas creó las Alarmenheiten o unidades de alarma. Cuando todo estuvo listo, se dispuso a revelar su plan.

A comienzos de febrero de 1942, después de que se hubiera formado el nuevo frente, organizó Raus una reunión los jefes del sector, a los que les comunicó la necesaidad de pasar a la ofensiva y las tácticas de combate que habrían de utilizarse. El mero pensamiento de pasar a la ofensiva con sus maltrechas unidades hizo que llovieran las objeciones. Solo una exposición detallada de las tácticas a emplear, a las que el general Raus denominó «ofensiva de caracol», fueron acallando las negativas, correctamente formuladas desde el punto de vista de los usos militares convencionales.

Enprimer lugar, se transmitió a los jefes que el tiempo no era un factor importante en este tipo de ofensiva. La velocidad de un caracol sería suficiente. A la hora de seleccionar el lugar del ataque deberían comportarse como un caracol, que solo se desplazaría hasta un lugar donde pudiera encontrar un objetivo que mereciera la pena sin incurrir en ningún peligro. El método de avance sería el de un caracol, escondiendo los cuernos o cambiando de dirección cuando se encontrara un obstáculo.

Debía evitarse a toda costa un revés, ya que desanimaría a las débiles fuerzas alemanas, igual que un caracol se mete en su concha ante una situación de peligro y no se atreve a continuar durante bastante tiempo. Tampoco deberían olvidar los comandantes la concha del caracol, que ofrece seguridad y cobijo en caso de peligro. Sin embargo, pesar de todas las precauciones, los comandantes de los sectores debían tener presente en todo momento el beneficio del objetivo, de la misma manera que haría el caracol en una situación semejante.

Esta comparación sirivió para ilustrar la idea básica de los métodos de combate que debían ser empleados en la ofensiva de caracol. La aplicación práctica de esta doctrina fue posteriormente expuesta en el lugar donde había de lanzarse la primera acción ofensiva. El objetivo era hacer retroceder a los rusos lo suficiente como para que las líneas de aprovisionamiento del 9º Ejército quedaran fuera de su alcance. Esto suponía establecer una nueva línea de frente en un lugar favorable que se extendía por la linde de las vastas ciénagas boscosas.

Por tanto, todas las villas asentadas en el terreno fértil y despejado situado al este de estas lindes debía ser conquistado al enemigo. De otra forma la retaguardia del 9º Ejército quedaría peligrosamente expuesta a los ataques soviéticos. Un objetivo secundario pero no menos importante era privar al enemigo de estos lugares donde cobijarse y de fuentes de suinistros, y por otra parte hacerlos disponibles para las tropas alemanas. Esto supondría un terrible revés para las fuerzas soviéticas, que comenzaban a tener problemas de suministros y que no tendrían donde refugiarse en el invierno polar ruso.

El objetivo último de la 6ª División Panzer era hacer retroceder a Ejército Rojo a una distancia de entre 15 y 30 kilómetros de la Rollbahn o carretera, aunque este detalle no se relevó de primeras a los jefes de las unidades. El éxito de las operaciones iniciales fue de gran importancia. En primer lugar las fuerzas situadas en el centro recibieron órdenes de eliminar la profunda cuña enemiga en las líneas alemanas. El saliente ruso contenía tres pueblos defendidos por destacamentos de seguridad. Parecía una victoria fácil de obtener y estaba en consonancia con las directrices de Raus.

El ataque no debía empezar hasta que todo estuviera tan bien planificado que se pudiera esperar una victoria con seguridad. Las tres villas podían ser observadas desde las posiciones elevadas alemanas y dominadas por fuego cruzado desde dos vertientes. La disposición del enemigo era sometida a una observación constante. La villa más cercana estaba defendida por el destacamento ruso más poderoso, y las otras dos, situadas más a retaguardia, por dos destacamentos más débiles.

Una sección de voluntarios, dirgida por un experimentado oficial debía arrastrarse al amparo de la noche hasta las dos villas pequeñas, llevar a cabo una penetración desde la retaguardia, efectuar una incursión sorpresa al amanecer y aniquilar al enemigo. La sorpresa fue completa y los dos pueblos fueron conquistados, quedando aislada la villa más cercana y de mayor tamaño. Los intentos rusos de evacuar durante el día fueron detenidos por el fuego alemán.


Memorias del general Raus
, editadas en español por Ediciones Salamina

Al anochecer fueron reforzadas las fuerzas alemanas presentes en ambas villas, el pueblo de mayor tamaño rodeado y la guarnición rusa que pretendía huir al amparo de la oscuridad capturada. Cuando las tres villas estuvieron en manos alemanas comenzaron de inmediato los trabajos para aprestar su defensa. Más al sur fue capturada otra posición fortificada rusa empleando las mismas tácticas. Una poderosa fuerza de cobertura con armas pesadas permaneció en la antigua línea principal de frente para detener cualquier posible acción de las reservas enemigas. La línea solo se adelantaba cuando se habían construido nuevas posiciones defensivas y se habían despejado rutas de aprovisionamiento en la nieve.

Si el enemigo mostraba intención de efectuar un contraataque, se desplegaban rápidamente poderosos contingentes de reservas de las Alarmenheiten en los puntos amenazados y se cancelaban todas las operaciones cuyo inicio estuviera previsto. Ante el buen resultado de las primeras ofensivas se fueron planificando nuevos movimientos que veremos el próximo día.

Sigue en El general Erhard Raus y la Ofensiva de Caracol (2ª Parte)

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  1. Dani says:

    Curiosamente este pasado fin de semana escuché el histocast dedicado a este general. Yo no lo conocía para nada y desde luego era un gran general.
    A Hitler se le ha criticado mucho por exigier la defensa ferrea y sin retiradas en el invierno de 1941 pero el mariscal Kesselring estaba de acuerdo con el, ya que la retirada huiera supuesto la destrucción de los ejércitos alemanes.

    • Yuric Aboal says:

      Adolfo hitler en muchas oportunidades actuaba en contra de la opinion de sus generales ya que vivio la guerra desde las trincheras por lo que se daba perfecta cuenta del efecto de una retirada en la moral de las tropas

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