IX.- Asalto: el 12 de octubre.

La situación, al alba, era la siguiente.

En la batería antiaérea, la fuerza comandada por el Starshiy-Laytenant Leonov llevaba toda la noche sometida a furiosos contraataques, ejecutados mayoritariamente por fuerzas alemanas que habían cruzado por mar desde Liinakhamari en pequeñas embarcaciones. Esto  ya suponía cierto éxito para la misión soviética, pues habían conseguido debilitar la guarnición de la ciudad al otro lado de la bahía. Los insistentes ataques alemanes disfrutaron, además, del apoyo de fuego indirecto suministrado tanto por las baterías costeras sitas en Liinakhamari como, tal vez, por la que estaba en el extremo norte del Cabo Krestoviy.

El contraataque alemán, durante la mañana del 12.

Las bajas causadas a la fuerza de Leonov por estos contraataque fueron tan importantes que esta, finalmente, fue incapaz de seguir resistiendo y de conservar las piezas de 88mm, y se retiró a una colina cercana, aunque no sin llevarse los cierres de las culatas de los cañones, dejándolos inutilizados.

El punto defensivo central, ocupado por Barchenko-Emelianov y las dos secciones que lo acompañaban también sufrió, a lo largo de la mañana, una serie de duros contraataques. Sin embargo, en este caso, los alemanes fueron contenidos; en gran parte gracias al auxilio de la aviación naval soviética, que llevó a cabo diez ataques aéreos en cuatro horas, y también, de paso, soltó sobre las posiciones de los marinos varios contenedores con munición y provisiones, que fueron muy bien venidos. No fue el único apoyo recibido: la artillería de largo alcance establecida en la Península de Srednii también actuó, ejecutando varios fuegos de contrabatería y de apoyo, aunque casi al límite de su alcance.

La leyenda de esta foto indica que se trata de Semion Agafonov, Héroe de la Unión Soviética. Se trata de uno de los sargentos del destacamento Leonov.

A mediodía la posición central había quedado asegurada definitivamente, y Barchenko-Emelianov se permitió enviar una de sus secciones y dos escuadras en apoyo de Leonov, que con estos refuerzos pudo lanzar el asalto que retomó la batería antiaérea. Al atardecer esta, y un buen tramo de la orilla adyacente, estaban en manos soviéticas. Con esto no solo habían recuperado las piezas antiaéreas, sino que también bloquearon el acceso de eventuales refuerzos provenientes del otro lado. Algunos grupos aislados de alemanes fueron capturados, mientras que otros consiguieron retirarse hasta la batería de 150mm, en el norte del cabo, a la que ahora nos referiremos.

 

Tropas soviéticas desembarcando de una pequeña embarcación. Muchas de las empleadas en el ártico por ambos bandos fueron de este tipo.

 

Allí apenas hubo acción durante la jornada. Los soviéticos habían sido rechazados y no tenían hombres suficientes para renovar el ataque. Los alemanes, por su parte, tampoco lanzaron desde allí contraataque alguno, con lo cual, el lugar más importante de la batalla, el objetivo principal, quedó en el limbo. No deja de tener lógica, sin embargo, que los atacantes se preocuparan por consolidar sus líneas antes de conquistar una posición que pudiera ser perdida inmediatamente después, con fuertes bajas.

Al anochecer, salvo algún disparo esporádico, todo había quedado tranquilo.

Sigue en El Asalto al Cabo Krestoviy; Misión de comando de la infantería naval soviética (VIII)

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