VIENA El pasado día 30 el ministro Húngaro Conde István Tisza había resultado ser reacio a aceptar cualquier actuación violenta contra Serbia, sin embargo durante estos últimas días ha llegado a un acuerdo con Berchtold y otros miembros del gobierno de la doble corona. Todo dependerá de lo que diga Alemania, que debe ser consultada primero.

El Conde Alexander Hoyos, enviado a Berlín.

Berchtold va a aprovechar esta circunstancia para ejecutar una jugada maestra. Dos son los documentos que quiere enviar al Kaiser: la carta personal redactada por el Emperador Francisco José y una versión revisada del llamado Informe Matscheko. Este documento, tanto en su versión revisada como en la original, hace primero hincapié en la infidelidad de Rumanía, que se ha estado alineando con Rusia traicionando a Berlín, y en la cada vez mayor agresividad de la alianza franco rusa; para después pasar a referirse a las relaciones con serbia, indicando que los esfuerzos efectuados para tener una buena relación con Serbia por medio de una política de compromisos y buena voluntad han sido infructuosos y en este momento (esto pertenece a la parte revisada) no tienen ya ningún sentido. El texto, que en ningún momento llega a hablar de guerra, menciona la irreconciliabilidad de las relaciones entre ambos países, y acaba con una metáfora poco sutil: Austria-Hungría “debe, ahora, desgarrar con mano resuelta el entramado que sus enemigos están entretejiendo por encima de su cabeza”.

El objetivo que persigue Berchtold con el envío de ambos documentos a Berlín es empujar al Kaiser a apoyar al Imperio, aprovechando el acuerdo al que ha llegado con Tisza para forzar así la mano del ministro húngaro. Para redondear la jugada esta misma tarde telegrafía al Conde László Szögyéni, su embajador en Berlín, indicándole que no le enviará los documentos por valija sino que se los va a entregar al Conde Alexander Hoyos, su joven Jefe de Gabinete, un hombre muy bien relacionado en Alemania y miembro del grupo de halcones que presiona a favor de una acción rápida contra Serbia. El embajador tendrá como misión organizar reuniones con el Kaiser y con Theobald von Bethmann-Holweg, Canciller de Alemania. Se trata de un golpe maestro pues al elegir a Hoyos, Berchtold se asegura de que será un hombre belicoso quien presente los documentos y les dé el sesgo necesario, y con el apoyo de Alemania anulará las reticencias del Conde Tisza, quien no tendrá más remedio que aceptar una actuación contra Serbia.

Al anochecer, Alexander (“Alek”) Hoyos embarca en el tren nocturno a Berlín.

Viene de 3 de Julio – Todo el día. Diplomacia entre Viena y Berlín.

Sigue en: 5 de Julio – A Primera Hora: el Conde Hoyos llega a Berlín

 

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