Es difícil no pensar, cuando uno habla de submarinos alemanes, en el intrépido kaleu apoyado contra su periscopio, midiendo la distancia y el rumbo del panzudo carguero que surca el océano para dar la orden de disparar el torpedo que sembrará el Atlántico de llamas y gritos; en la inmersión precipitada ante la llegada de los destructores y en la espera, tensa y silenciosa, de los sudorosos marinos, deseando que las sordas explosiones que desplazan el agua al otro lado de su ataúd de acero se vayan alejando poco a poco para poder escapar de las cargas de profundidad, tal vez con rumbo a casa, o tal vez hacia una nueva batalla.

U-36. Hay varias pistas que nos indican que nos indican que el navío no está en situación de combate, por ejemplo la tranquilidad de los tripulantes, en lo alto de la vela.

            Sin embargo, hay mucho más en la historia de la flota submarina alemana de la segunda guerra mundial. Para empezar, las terribles consecuencias de la derrota de 1918 y el autohundimiento de la flota germana en las frías aguas de Scapa Flow, que llevó a los estrategas alemanes de postguerra a repensar su estrategia naval: ¿grandes buques? ¿Ágiles cruceros para el corso? ¿Submarinos? Fue una decisión difícil que dio lugar a agrios debates y a conclusiones que no siempre se implementaron con decisión. Por otro lado, para el Reino Unido, las operaciones submarinas alemanas de esta nueva guerra mundial fueron como el revivir de una pesadilla que creían superada. Cuando cargueros y convoyes empezaron a sumergirse bajo las aguas, fue necesario volver a actuar, primero desde el estrato político de la nación, y luego desde el punto de vista militar y tecnológico. Maravillas como el ASDIC y el FIDO iban a convertirse en bazas fundamentales de la batalla bajo el mar.

            La entrada de la guerra en su segundo año y la captura de Francia supuso un alivio para la flota submarina germana, pues las nuevas bases en las costas francesas iban a permitir que los buques partieran desde más allá de la primera línea defensiva británica: en el canal de la Mancha y en los pasos entre Escocia, las islas Feroe, Islandia y Groenlandia; y que aumentaran la distancia que podían alcanzar con sus depósitos de combustible y los alimentos que podían transportar. Una ventaja que, poco a poco, los aliados irían reduciendo, hasta que el “mayo negro” de 1943 marcó el cambio definitivo de marea.

Submarinos 2

El tipo VII fue uno de los modelos clásicos del arma submarina alemana.

            Para entonces los submarinistas se habían convertido en una leyenda, tanto a nivel patrio, en Alemania, como a nivel internacional. Los ases sumaban cada vez más hundimientos y acaparaban medallas y primeras planas, antes de desaparecer bajo el mar; un proceso en el que cada tripulante se convertiría en un héroe, en un miembro del Freikorps Dönitz pero… ¿Fue para tanto? ¿Estuvieron los submarinos a punto de derrotar a los británicos? Son preguntas que, más allá del mito churchiliano de que fueron lo único que le quitó el sueño, han admitido y admiten muchas respuestas y teorías; podemos ir adelantando que los submarinistas no fueron exactamente como los pinta la leyenda.

Im Innern eines U-Boot-Bunkers am Atlantik. Hier werden die von langer Feindfahrt heimgekehrten U-Boote, soweit nötig, repariert und wieder neu ausgerüstet. Aufnahme: OT-Kriegsberichter Adrian

Con el auge de las fuerzas aéreas aliadas, cada vez se hizo más importante la construcción de búnkeres para refugio de los submarinos en puerto. 

            Finalmente, y como todo superhéroe ha de enfrentarse a un supervillano, es interesante mencionar brevemente el desarrollo de las operaciones de caza de los submarinos, en las que participaron, con diversas fortunas según el momento y las circunstancias, aviones y barcos, y que también vieron el nacimiento de “ases” de la guerra antisubmarina, dispuestos a pintar U-boote, en vez de cargueros, en los cascos de sus navíos.

            Dejo pues aquí un breve esbozo de lo que fue la cruenta campaña submarina del Atlántico, y de los temas que trata el próximo número de la revista Desperta Ferro Contemporánea.

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