Traemos hoy la sexta entrega del álbum de fotografías sobre las fuerzas blindadas alemanas en la batalla de carros de combate del Lago Balatón en Hungría.
Es de destacar la gran cantidad de cazacarros de todos los modelos que se pueden apreciar, y la numeración que llevan en los chasis, probablemente escrita por los rusos para llevar un recuento de los blindados destruidos.
Cuando los primeros soldados del Afrika Korps desembarcaron en Trípoli para enfrentarse a las fuerzas británicas en el desierto norafricano, no podían imaginarse que, en realidad, su primer combate no iba a ser contra este enemigo, sino contra otro muy distinto.
Una tormenta de arena en el desierto. Sin duda, cuando a uno se le echa encima, debe ser un espectáculo sobrecogedor.
Se encontraron con él por primera vez el 16 de febrero de 1941. La columna se hallaba a dos kilómetros de la localidad de Misurata, cuando la vanguardia de las fuerzas alemanas en Libia se encontró repentinamente con que una muralla de arena de gran altura venía hacia ella. Primero, pensando que se trataba del polvo levantado por una gran cantidad de vehículos británicos, se dio la orden de alto; luego, se desplegaron las tropas a ambos lados de la carretera; y finalmente, se descubrió que no se trataba de tropas motorizadas enemigas, sino de un ghibli, una de las feroces tormentas de arena que azotan el desierto líbico. De más de quinientos metros de altura, la tormenta iba a durar cuatro días.
Sin duda las fuerzas blindadas son uno de los aspectos de la Segunda Guerra Mundial que más interés ha atraído durante años, tanto a nivel historiográfico como de aficionados, sin embargo, lo que queremos traer hoy a colación es precisamente lo inútiles que pudieron llegar a ser, a nivel operacional, el táctico lo dejaremos para más adelante, cuando faltaba la infantería.
En otoño de 1944, en la llanura Húngara al norte y al oeste del río Tisza, se dio una situación que tuvo pocos paralelos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas defensoras alemanas “disfrutaron” de una casi paridad entre divisiones de infantería y blindadas. Esta situación, sin embargo, no fue positiva, tal y como contó en una entrevista el entonces Generalmajor Ludwig Heinrich Gaedcke, Jefe de Estado Mayor del 6. Armee.
Panzer VI Königstiger en Budapest, la máquina más poderosa de la panzerwaffe alemana.
“Ya he escrito que en Hungría nuestra carencia de infantería fue la causa de nuestra derrota en la región de la puszta (la llanura húngara). En el campo de batalla propiamente dicho, obtuvimos la victoria repetidamente, si se me permite exagerar ligeramente, pero perdimos la campaña.
Déjenme explicarme. Digamos que estábamos sosteniendo una serie de puntos defensivos, como siempre con fuerzas débiles. Digamos que los rusos atacaban en el flanco izquierdo, y que nuestra posición estaba bajo un ataque no demasiado fuerte y aguantaba bien. ¿Qué era lo que podíamos hacer entonces? Durante la noche, podíamos desplazar rápidamente las fuerzas móviles desde las posiciones del flanco derecho a las del flanco izquierdo, dejando detrás dos o tres vehículos blindados. Entonces, por la mañana, podíamos atacar repentinamente, expulsando al enemigo en el flanco izquierdo con las fuerzas que habíamos traído anteriormente, durante la noche. Una vez más, éramos los vencedores.
Pero mientras tanto, los rusos, con sus fuerzas numéricamente muy superiores, podían haberse dado cuenta de la oportunidad que se les ofrecía en el flanco derecho; y en consecuencia era posible que nos viéramos obligados a retirarnos de nuestra débil posición en la derecha, y luego tener que re estabilizar la situación haciendo volver rápidamente a las fuerzas móviles a dicho flanco. De hecho, así fue como fuimos retrocediendo, paso a paso, hasta abandonar las tierras bajas de Hungría y retirarnos hasta la región de Tokay.
Este es un ejemplo típico de lo que sucede cuando se carece de infantería para mantener las posiciones obtenidas por las fuerzas móviles”.
La batalla de carros más dura de la campaña húngara de 1944 tuvo lugar en torno a la localidad de Debrecen.
La entrevista sigue, más adelante:
“Normalmente ella [la infantería] iba a pie. Por supuesto la habríamos perdido muy deprisa si hubiera permanecido a pie. Pero era numéricamente tan escasa que, con camiones conseguidos de los trenes de suministro, de las zonas de retaguardia, etc., siempre eran capaces de retirarse. Por supuesto, también “se organizaban” con cualquier camión civil utilizable que encontraran. Así, estas divisiones, en realidad, estaban parcialmente motorizadas. De otro modo nunca hubieran sido capaces de moverse [en las retiradas] a la misma velocidad que las divisiones acorazadas.
Recuerdo innumerables conversaciones con mandos subordinados de este tenor: se daban órdenes, basadas en sus propias recomendaciones, para enviar elementos de una división panzer (después de todo, estas no eran en absoluto divisiones panzer completas) al flanco derecho. Pero luego venía siempre la misma pregunta: <<¿Qué debemos dejar en el flanco izquierdo?>> La respuesta, normalmente, era. <<¿Por qué no deja allí un par de carros de combate para vigilar el terreno, no?>>. <<No tengo nada>>. <<Lo siendo, nosotros tampoco>>. De ese modo la posición quedaba vacía y, a lo más tardar sobre las 09:00 o las 10:00 de la mañana el enemigo tenía las alturas que habíamos abandonado durante la noche. Así es como, poco a poco, se pierde terreno”.
Al final, todo acababa dependiendo de la sufrida, cansada y heroica infantería (soldados alemanes en Kursk).
Son unas interesantes reflexiones, que parecen devolver, incluso durante la gran era de los blindados, a la infantería, su condición de “reina de las batallas”.
El amanecer del día 15 los sorprendió en algún punto al sureste del puente de Malati y al este de la carretera 114, por la que avanzaban las fuerzas británicas. Con la 50th Infantry Division cortándoles el paso y la 5th Infantry Division avanzando por detrás, la situación era extremadamente delicada. Aun así Heilmann no perdió los nervios y decidió ocultar a sus tropas durante el día, que pasaron escondidos en un huerto de naranjos, tan hábilmente camuflados que no fueron detectados a tiempo ni por una patrulla británica que entró a explorar el naranjal, ni por un pequeño cuartel general que pretendió instalarse en él. Todos fueron sorprendidos y capturados.
Soldados de la división Hermann Göring manejando una pieza antiaérea de 20mm.
Al anochecer, Heilmann se dispuso a reanudar la marcha; sin embargo, no podía llevarse consigo a sus prisioneros, que eran alrededor de 70 personas, así que decidió dejarlos a cargo de algunos de sus paracaidistas heridos. La misión de estos iba a ser guardar a los prisioneros hasta el amanecer, y luego cambiar las tornas. Así se lograban dos cosas: evitar que los británicos dieran la voz de alarma, y acortar el sufrimiento de aquellos heridos, que así podrían ser tratados en los hospitales británicos y ahorrarse la larga marcha que aún tenían por delante sus compañeros.
Con motivo del 70 aniversario de la Operación Husky, la conquista de Sicilia, que se celebra estos días, nos complace poner a vuestra disposición para que lo descarguéis de manera gratuita un estudio de las operaciones militares en el sector británico.
A pesar de que esta operación no está entre las más conocidas de la Segunda Guerra Mundial, lo poco que se conoce se refiere generalmente a la pinza norteamericana de Patton, marginando la carrera de Montgomery por llegar a Mesina. Desde el GEHM creemos que es una magnífica oportunidad para tratar en profundidad dicha operación, y para ello ponemos a la descarga esta monografía de Javier Veramendi, en la que se incluyen 15 mapas detallados de los desembarcos y progresión británica posterior.
Sicilia, caía la noche del 14 de julio de 1943 cuando, tras duros combates, los británicos consiguieron hacerse con la localidad de Lentini, desbaratando las posiciones defensivas del Kampffgruppe Schmalz.
Esta unidad, que gracias a su tenaz resistencia y a la habilidad de su jefe, el Oberst Schmalz, había conseguido desbaratar los planes británicos, impidiéndoles llegar al puente de Primosole en el plazo previsto y, a la postre, haciendo fracasar los planes ofensivos de Montgomery en la llanura de Catania, estaba formada por dos contingentes bien distintos:
El Oberst Schmalz, de la división «Hermann Göring». Su inspirada defensa de la zona de Lentini salvó a todas las tropas alemanas en Sicilia.
Por un lado estaba el Kampffgruppe Schmalz propiamente dicho, formado por elementos de la Fallschirm-Panzer-Division “Hermann Göring”; una unidad que, salvo excepciones como el jefe de este grupo de combate, estaba resultando tener oficiales y suboficiales bastante mediocres, y cuyos soldados eran demasiado bisoños, y en consecuencia poco fiables, aunque irían mejorando.
Traemos hoy otro de tantos proyectos extravagantes soviéticos, que quedó finalmente en prototipo sin llegar a fabricarse más que una unidad.
El KV-7 fue el prototipo único de un vehículo de artillería autopropulsada que fue probado y rediseañado en multitud de ocasiones. En su casamata albergaba tres cañones, lo que se esperaba que constituyera una amenaza seria para el enemigo.
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