El amanecer del día 15 los sorprendió en algún punto al sureste del puente de Malati y al este de la carretera 114, por la que avanzaban las fuerzas británicas. Con la 50th Infantry Division cortándoles el paso y la 5th Infantry Division avanzando por detrás, la situación era extremadamente delicada. Aun así Heilmann no perdió los nervios y decidió ocultar a sus tropas durante el día, que pasaron escondidos en un huerto de naranjos, tan hábilmente camuflados que no fueron detectados a tiempo ni por una patrulla británica que entró a explorar el naranjal, ni por un pequeño cuartel general que pretendió instalarse en él. Todos fueron sorprendidos y capturados.

Soldados de la división Hermann Göring manejando una pieza antiaérea de 20mm.

Al anochecer Heilmann se dispuso a reanudar la marcha, sin embargo no podía llevarse consigo a sus prisioneros, que eran alrededor de 70 personas, así que decidió dejarlos a cargo de algunos de sus paracaidistas heridos. La misión de estos iba a ser guardar a los prisioneros hasta el amanecer, y luego cambiar las tornas. Así se lograban dos cosas: evitar que los británicos dieran la voz de alarma, y acortar el sufrimiento de aquellos heridos, que así podrían ser tratados en los hospitales británicos y ahorrarse la larga marcha que aún tenían por delante sus compañeros.

La columna de Heilmann aprovechó la noche para llegar hasta el puente de Malati y deslizarse hacia el otro lado del río, cosa que hicieron vadeando, muy cerca de la estructura, sin ser detectados por los soldados que guardaban la estructura hasta el final. El pastel se descubrió mientras cruzaba el 1er batallón, que iba en cola, y de inmediato se inició el tiroteo. Sin embargo, el grueso de los alemanes ya había cruzado, y resultaron inútiles los esfuerzos británicos por capturar a los fugitivos, que pronto se perdieron en las sombras.

Según la leyenda de esta foto, se trataría de soldados del FJG Rgt. 3 poco después de volver a sus líneas.

Sin embargo superar este obstáculo no iba a ser todo. Aún quedaba un buen trecho hasta las líneas propias, y el XIII Corps del 8th Army estaba ocupando la zona a toda prisa; así pues, cuando amaneció el día 16, Heilmann ordenó a sus hombres que se escondieran de nuevo. Esta vez lo hicieron en las instalaciones de un aeródromo desierto que se hallaba al noroeste del puente que habían cruzado durante la noche, desde donde pudieron observar el denso tráfico militar británico que iba hacia Catania. Retomaron el camino al anochecer.

Quiso la casualidad que el 17 de julio Kesselring (Comandante en Jefe de las fuerzas alamanas en el Sur) en persona hubiera decidido visitar el frente del Simeto, y que el Oberst Schmalz se viera en un grave aprieto, pues no había informado de la ausencia del Fallschirmjäger Regiment 3, que estaba bajo sus órdenes; y mucho menos de los motivos de esta. La pérdida de una parte tan importante, y prestigiosa, de los hombres bajo su mando ya era suficientemente grave como para además reconocer que los había abandonado. Sin embargo, iba a salvarse “in extremis”, pues antes de que Kesselring se volviera demasiado inquisitivo, recibió un mensaje comunicándole que los paracaidistas habían conseguido alcanzar las líneas propias; y todo acabó quedando en un incidente, sobre el que el General Von Senger escribiría: “Semejantes decisiones independientes y tal desdén por las órdenes eran el resultado lógico del tipo de entrenamiento al que se veían sometidas las unidades paracaidistas. Esta unidad tan necesaria estuvo ausente durante todos los combates del 14 al 17 de julio; más aún, después de su vuelta no pudo ser enviada de nuevo al combate inmediatamente porque había perdido todas sus armas pesadas.”

Paracaidistas alemanes que si fueron hechos prisioneros por los británicos, aunque en este caso fue en el sector del puente de Primosole.

Reaparecía así el regimiento perdido, y a lo sorprendente de su odisea a través de las líneas enemigas hay que añadir un dato fundamental: no se trató de un puñado de hombres, sino de nada menos que de 900 combatientes aproximadamente. No tardarían en volver a enfrentarse a los británicos, para hacerles sudar sangre.

Viene de Sicilia, 15 a 17 de julio de 1943. La Odisea tras las líneas del FJG Rgt 3. (I/2)

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