El plan japonés para el primer ataque de la batalla de Midway, cuyo objetivo era liquidar el potencial bélico de la propia isla, había previsto emplear los aviones torpederos Nakajima B5N Kate (tipo 97 para los japoneses) de los portaaviones Hiryu y Soryu como bombarderos a nivel, ya vimos en entradas anteriores como estos aviones fueron reabastecidos y armados. Junto a ellos iban a volar los bombarderos en picado Aichi D3A Val (tipo 99) del Akagi y del Kaga, los dos leviatanes que formaban la 1.ª División de portaaviones, cuyo proceso de preparación narraremos ahora.

Impresionante vista del Akagi en abril de 1942, que no parece tan grande desde este punto de vista

A diferencia de lo que hemos narrado para los aviones torpederos, más pequeños, los Val tenían que ser armados sobre la cubierta de vuelo, y no en los hangares, debido a su gran tamaño y al plegado de sus alas. Para explicar esta circunstancia, lo primero que ha de tenerse en cuenta son las intensos esfuerzos a que se veía sometido un avión cuyo modo de empleo implicaba atacar dejándose caer casi en vertical sobre su presa para luego enderezar brutalmente el rumbo hacia la horizontal antes de seguir para ascender de nuevo y alejarse del fuego antiaéreo del blanco y sus unidades de apoyo.

Un avión capaz de efectuar esto con un mínimo de seguridad tenía que ser robusto, lo que implicaba no solo tamaño, sino también una estructura alar menos flexible. Si bien las alas de los torpederos se plegaban casi en el punto en que se unían al fuselaje, en el caso del bombardero en picado esto sucedía casi en la punta, lo que convertía a estos aparatos en mucho más difíciles de manejar bajo cubierta si además llevaban colgando varias bombas. Problema añadido de todo esto era que, además, estos aparatos eran demasiado grandes (con las alas plegadas) para los ascensores de proa de nuestros dos portaaviones (Akagi y Kaga, también del Soryu), por lo que el lugar que les correspondía en los hangares estaba en el centro del barco, para que pudieran acceder más fácilmente al ascensor central. Ya que estamos, conviene añadir que los torpedos solían situarse más a popa, y los cazas en los hangares de proa.

Aichi D3A “Val”, tipo 99, bombardero en picado.

Llevar los aviones a cubierta, ya fueran de un tipo o de otro, era una maniobra compleja. Hacía falta un equipo de alrededor de una docena de hombres para, tras haber retirado los cables de sujeción y los calzos, mover un aparato de hasta cuatro toneladas por un hangar atestado y caluroso hasta el ascensor correspondiente. Ni que decir tiene que golpear alguno de tan preciados aviones o averiarlo de cualquier otra manera suponía un castigo inmediato, además de una merma no desdeñable de la fuerza de ataque. Posicionar los bombarderos en picado, como ya hemos dicho, era especialmente delicado pues cabían justo en los ascensores. Para dirigir la maniobra había un jefe de equipo que iba dando las órdenes pertinentes: Migimae-e (adelante a la derecha), Hidarimae-e (adelante a la izquierda), Yösorö (aguantadlo bien), y entonces empezaba el ascenso. Luego, una vez arriba, había que desplazar de nuevo el avió, esta vez al aire libre, hasta su lugar correspondiente sobre la cubierta de vuelo. Un viaje en ascensor podía durar unos cuarenta segundos en los portaaviones más modernos, como el Shokaku, bastante más en los más antiguos como el Akagi y el Kaga. Es difícil indicar con claridad con precisión cuanto tardaba una tripulación entrenada en llevar el avión hasta el ascensor, subirlo y luego desplazarlo hasta su punto de despegue, pero a poco que fueran tres o cuatro minutos, multiplicados por una veintena de aviones, podemos hacernos una idea de lo eterno que debía de hacerse el proceso para los oficiales, en sus puestos de mando.

Nakajima B5N “Kate”, tipo 97, torpedero

Finalmente, una vez cada avión en su sitio, se colocaban de nuevo los calzos y los cables de sujeción, ya que la mala mar podía tener efectos desastrosos, y se desplegaban las alas (salvo en los modelos más pequeños, en los que a veces se llevaba a cabo esta maniobra mientras ascendían sobre el ascensor). Al final, el grupo de ataque quedaba colocado sobre cubierta, en tres columnas, con los bombarderos atrás, los torpederos en medio y los cazas en las primeras filas.

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