BRUSELAS. El Conde Charles de Broqueville, Jefe del Gobierno, se persona en el Palacio Real con una traducción al francés de un documento que ha sido entregado no mucho tiempo antes por el Embajador alemán Claus von Below-Saleske al Ministro de Asuntos Exteriores Julien Davignon.  Se trata de un ultimátum en el que, dado que es inminente un ataque francés a través de Bélgica (alegan los alemanes) y que dicho ataque los obliga a cruzar a su vez las fronteras del país, solicitan paso libre; añadiendo que Alemania se sentiría muy apesadumbrada si los belgas vieran con hostilidad la penetración de sus tropas en el país, pues es una acción que llevan a cabo obligados por las intenciones de los franceses.

EL Rey Alberto I de Bélgica. Foto tomada en 1914.

Como se puede ver, es todo un ejercicio de cinismo.

Además, según el documento, Alemania garantiza la integridad territorial de Bélgica y de sus posesiones, se compromete a evacuar el país en cuanto terminen las hostilidades y se compromete a indemnizar en metálico todos los costes y daños causados a los belgas. Dicho esto, también avisa de que si se oponen a su avance, Alemania considerará a Bélgica como un país enemigo. Es lo que va a suceder. La nota que está siendo leída por el Rey en este momento, les da doce horas de plazo para responder, de ahí la premura con que Charles de Broqueville se ha trasladado al Palacio Real.

La decisión belga se va a gestar a través de un consejo de ministros que se celebrará a las 21:00 y una reunión del Consejo de la Corona (un Consejo de Ministros ampliado) inmediatamente posterior. En ambos van a dominar la rectitud y la resolución del Rey y el Patriotismo de vieja escuela del Jefe del Gobierno. La respuesta nunca ha estado en duda; la solicitud alemana es un insulto al honor de Bélgica.

Esta misma noche enviarán la respuesta, negativa, que terminará con estas palabras, llenas de impresionante dignidad: “El gobierno belga, si aprobara la propuesta que les ha sido sometida, sacrificaría el honor de la nación y traicionaría a la vez sus obligaciones para con Europa”.

Para Alemania, ha sido un error presentar el ultimátum. Tal vez si se hubieran limitado a cruzar territorio belga, de golpe, poniendo a todo el mundo ante un hecho consumado y rápidamente terminado, no hubiera pasado lo que va a pasar en los próximos dos días. Sin embargo, no ha sido así.

En la legación alemana, los momentos posteriores a la entrega de la respuesta son patéticos. Los consejeros se hallan en una habitación cerrada con sus equipajes y sus archivos, sentados sobre el borde de sus sillas, secándose las sienes con sus pañuelos y fumando con ansiedad, a la espera del vehículo que se llevará a la mayoría de ellos de vuelta a su país.

Bélgica está a punto de entrar en guerra.

¿Quieres opinar sobre esta noticia? Debate: El Desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial

Viene de: 2 de agosto, por la tarde. La Balanza Británica se Inclina.

Sigue en: 3 de agosto, durante la jornada. Las Penúltimas Declaraciones.

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