Habíamos dejado al general Slim recién descendido de un azaroso –su coche había llegado de vuelta abajo con un agujero de obús en la parte trasera– viaje de exploración por el paso de Pai Tak, que tenían que atacar los Gurkhas de John Masters, el cual, también es interesante decirlo, se sintió terriblemente ofendido cuando vio llegar el coche de su general al mando desde las líneas enemigas, sobre todo porque nadie lo había visto partir hacia allí.

File:Ghurkas in action with a 6-pdr anti-tank gun in Tunisia, 16 March 1943. NA1103.jpg

Soldados Gurkha, fotografiados en Túnez en 1943

Una vez todos recuperados del susto, Slim dio la orden de avance, pero no por el camino que había recorrido. “La idea de efectuar un ataque frontal ascendiendo por la escabrosa, y a veces casi vertical, escarpadura [del paso de Pai Tak] no era atractiva –escribió el general posteriormente–, pero el general de brigada, mientras estudiaba el mapa, antes de mi llegada, había visto una ruta por la que se podía rodear cualquier posición enemiga en el Pai Tak. Se trataba de una pista que cruzaba el escarpe a unas veinte millas al sur y, por la localidad de Gilan, llegaba hasta Shahabad, en la carretera principal a Kermansah. A unos 50 km al sudeste del paso principal, era un camino largo, de unos 145 km, pero se decía que podía ser transitado por vehículos de ruedas”.

El 26 de agosto la RAF demostró ser un activo valioso para las fuerzas de la columna británica del norte. Por la mañana, la aviación hizo un exhaustivo reconocimiento de las posiciones enemigas, y por la tarde, una docena de bombarderos del 45.º Escuadrón atacaron las posiciones enemigas, consiguiendo que “todas las bombas cayeran sobre la posición enemiga”. Mientras, las tropas de tierra habían llevado a cabo dos acciones. La fuerza de flanqueo había partido por la pista descubierta en los mapas: “Nuestra brigada, al ser muy móvil, iba a ser utilizada para flanquear esta posición del paso de Pai Tak. Debíamos desplazarnos por la nueva pista militar que pasaba por Gilan hasta Shahabad, cortando las líneas de retirada de la división que defendía el Pai Tak […] Esperábamos actividad aérea enemiga, y habría sido muy efectiva, en aquellas estrechas gargantas”. La otra acción, a cargo del resto de la fuerza, sería retirarse primero para no sufrir los efectos de un eventual error de la aviación propia, y luego avanzar en descubierta para explorar el paso. En Gilan había defensores, pero los combatientes de la 9.ª Brigada no tardaron en expulsarlos y seguir adelante.

J02047

Vista del paso y de la carretera que asciende. Por aquí atacaron los Gurkha

El asalto frontal se llevó a cabo el día 27. Podríamos decir que los iraníes habían conseguido ya, sin disparar un solo tiro, detener al enemigo durante dos días. De nuevo en palabras de Slim: “Dos batallones de Gurkha, uno en cada lado del paso, empezaron a escalar la escarpadura al más puro modo de la guerra de montaña. Apenas se habían puesto en marcha cuando recibí un mensaje que me alivió enormemente, la fuerza de flanqueo había llegado a Shahabad. La noticia había resultado ser demasiado para los persas, ya afectados por el bombardeo, que se habían retirado, a toda prisa, campo a través, hacia el norte, durante la noche […] Cuando llegué a lo alto del paso a primera hora de la mañana me encontré con un alegre general de brigada, que tenía su cuartel general instalado junto a la carretera, dando órdenes al primer batallón que llegó para que siguiera presionando hacia Shahabad”.

Sin oposición, al anochecer las tropas de Slim habían llegado a Kerend e-Gharb y ya solo quedaba perseguir al enemigo, en plena retirada, hasta Teherán, para tomar contacto con los soviéticos. A primera hora del 28 las tropas de Slim sufrieron el bombardeo efectuado por una batería de piezas modernas de 155 mm que se hallaban junto a una importante concentración de tropas persas sita en Zibri. Se trataba de todo un cuerpo de ejército, que Slim decidió que era necesario atacar, por lo que dio órdenes a las tropas para que se pusieran en marcha a eso de las 10.00 horas, con el fin de asaltar al enemigo esa misma tarde.

Resultado de imagen de Kermanshah 1941

Tropas iraníes concentrandose tras la derrota.

La situación no llegaría a las manos. Un oficial iraní llegó a las líneas británicas indicando que el sah había ordenado un alto el fuego. Slim puso sus condiciones. El enemigo debía: retirarse de las posiciones que ocupaba en el momento en que se le indicara y concentrarse donde se le dijera; debía permitir el paso de las fuerzas británicas a Kermansah, sin restricciones, entregar la localidad y proveer lo necesario para que estas pudieran acantonarse en el lugar; y entregar todos los ciudadanos británicos capturados, sin haberles causado daño ni maltrato alguno.

EL día 31, las tropas británicas entraban en la antes citada localidad, dando prácticamente por acabada la campaña. Quedaba encargarse del Sah, y entrar en contacto con los soviéticos.

  1. Dani says:

    Hubo varios países que actuaron así durante la IIGM y es que preferían ser ocupados y capear el temporal que ser destruidos en la guerra.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.