Estamos en Levitha, empieza la tarde del 24 de octubre de 1943 y los hombres del Long Range Desert Group, reconvertidos en comandos anfibios, que han asaltado esta pequeña isla del Dodecaneso para eliminar a la guarnición alemana y rescatar a los hombres del destacamento británico avanzado que la habían guarnecido hasta hace dos días, están a punto de empezar a pasarlo mal.

HMS Eclipse, uno de los destructores de la Royal Navy que operaron en el Egeo. Durante el día se refugiaban de la aviación alemana en aguas turcas, y por la noche surcaban el mar en busca del enemigo.

                Pero, por ahora, aún mantienen la iniciativa. El testimonio del tirador James Patch, jefe de una de las patrullas, que ha recibido la misión de tomar una colina ocupada por los alemanes, es un magnífico ejemplo lo que estaba pasando en la isla:

                “Llevé a la patrulla rodeando el flanco del enemigo, manteniendo el objetivo a la vista, pero descubrimos que era imposible acercarse por este camino, pues tendríamos que cruzar más de 350 metros de terreno despejado y el flanco de la colina en la que se habían establecido los alemanes era casi vertical. En consecuencia, decidí acercarme por la retaguardia, pero en ese momento llegaron más aviones alemanes y empezaron a deambular sobre toda la isla. Pude contar ocho Stuka y cuatro hidroaviones de dos plazas. Seguimos avanzando con mucho cuidado, para no ser detectados por dichas aeronaves, y mientras veníamos por su retaguardia pudimos observar a una columna enemiga avanzando en grupos de dos y tres hombres, muy separados unos de otros, por una cresta, hacia las posiciones que ocupaban sus compañeros en la colina que teníamos como objetivo. Parecían ser unos 30. En ese momento, nos encontramos en una situación muy desafortunada, pues estábamos a menos de 200 m del enemigo, en un terreno muy despejado, donde los matorrales no tenían más de 30cm de altura y no había rocas tras las que ocultarnos. Justo entonces, la columna enemiga se ocultó tras la cresta y fuimos detectados por sus aviones, que empezaron a sobrevolarnos uno tras otro, sin disparar, pasando a no más de 3 metros por encima de nosotros mientras una ametralladora alemana posicionada entre las rocas nos mantenía ocupados con su fuego. Así que decidí retirarme, cosa que hicimos muy despacio, pues el enemigo nos tenía bajo constante observación”.

Este hombre, apellidado Lloyd, fue uno de los miembros del grupo de asalto a Levitha que fue hecho prisionero por los alemanes.

                Aunque consiguió retirarse, la patrulla no se había librado del peligro, porque mientras fracasaba a la hora de tomar la colina, los alemanes tuvieron más éxito a la hora de hacerse con el puesto de mando del capitán Olivey.

                Así continúa la aventura del tirador Patch:

Soldados del LRDG en el Líbano, después de la campaña de África. Estaban allí para entrenarse en técnicas de montaña.

                “Según nos íbamos acercando a nuestro cuartel general, en torno a las 18.30, observamos a algunos de los nuestros caminando tranquilamente por fuera del muro perimetral de la casa, y nos acercamos sin tomar precaución alguna. Sin embargo, cuando llegamos más cerca, nos dimos cuenta de que había dos alemanes, que se habían mantenido ocultos tras un muro bajo, apuntándonos con sendas ametralladoras Spandau. Entonces, otro alemán salió del edificio y nos conminó para que nos rindiéramos, mientras el resto de los hombres de la patrulla enemiga, eran unos quince, salían de sus escondites. Los hombres de nuestro bando a los que habíamos visto caminando eran el teniente Kay y varios rodesianos, que ya habían sido capturados”.

En realidad, los días de gloria de aquellos «señores del desierto» habían pasado, aunque aún habrían de combatir duramente, en la campaña de Leros, por ejemplo.

                Mientras la patrulla de Olivey era capturada casi en su integridad (el propia capitán y el tirador Rupping habían conseguido zafarse y, junto con otros cinco hombres, conseguirían abandonar la isla), la de Sutherland también acabó rindiéndose, de modo que de los 49 hombres de ambas patrullas, se perdieron todos menos siete, lo que supuso un golpe durísimo para aquella unidad tan entrenada y especializada, pero que, sin embargo, una vez acabada la guerra en el desierto, había perdido su razón de ser.

  1. dani says:

    En realidad toda la operación en el Dodecaneso fue un despropósito. O se va con todo o no se va, y Italia era mucho más importante.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.