Alfredo Gonzalez, sargento de marines, estuvo dos veces en Vietnam, y tuvo un extraordinario y valeroso comportamiento en la batalla por la ciudad de Hue, en el contexto de la ofensiva del Tet.

Nacido en Edinburgh, Tejas, en 1946, Alfredo fue el único hijo de Dolia Gonzalez y Alfredo Cantu «Freddy» Gonzalez. Desde muy niño, el pequeño Gonzalez ya dejó muy claro a su madre y amigos que quería ser Marine. Fiel a su palabra, Alfredo se alistó en el Cuerpo de Marines en mayo de 1965, tras finalizar el bachillerato.

Tras la instrucción estuvo un año desplegado en Vietnam (1966-1967), donde ascendió a cabo. De regreso a Estados Unidos, se enteró de que una emboscada había costado la vida de varios de sus antiguos compañeros de armas y pensó que de haber estado allí hubiera logrado salvarlos. Ignorando los ruegos de sus familiares y amigos para que se quedara en casa, Alfredo renovó su periodo de servicio.

Por entonces era sargento en la Compañía Alfa del 1.º Batallón del 1.º Regimiento de Marines. Gonzalez se había ganado el apodo de «el veterano» por haber servido ya en Vietnam. Para cuando dio inicio la Ofensiva del Tet en 1968, Alfredo se había ganado una reputación de heroísmo y de mostrar una calma asombrosa bajo el fuego enemigo.

El primero que lo tildó de «perfecto marine» fue el teniente coronel Marcus «Mark» Gravel, comandante del 1.º Batallón del 1.º Regimiento de Marines, debido a la devoción que mostraba Gonzalez por el servicio y la lealtad que le profesaban sus hombres.

Lucha casa por casa en Hue

En la mañana del 3 de febrero de 1968, cinco días después de que más de 10 batallones de tropas pertenecientes al Viet Cong y al Ejército Norvietnamita hubieran conquistado Hue, la vieja capital imperial de Vietnam, la Compañía Alfa recibió órdenes de trasladarse a Hue con un convoy de camiones que se dirigía allí con instrucciones de despejar la ciudad.

Varios días antes, Gonzalez, que por entonces  tenía 21 años, había recibido el mando de la 3.ª Sección debido a la escasez de oficiales. Al comienzo de la batalla el capitán Gordon Batcheller, jefe de la compañía, resultó herido a las afueras de la ciudad y entregó el mando al teniente Ray Smith, que a su vez, quedó impresionado con el liderazgo y las capacidades combativas de Gonzalez.

Más tarde, Smith diría de Gonzalez: «Era una persona muy callada, pero siempre tenía una sonrisa. Controlaba un poco sus emociones, aunque eso se debía probablemente a que en realidad era uno de los curtidos veteranos de nuestra unidad».

La calma que mostraba Gonzalez bajo el fuego fue de mucha utilidad para sus hombres cuando la batalla por Hue comenzó en serio. Cuando el convoy de camiones en el que iba la compañía se aproximó a la ciudad empezó a recibir un intenso fuego. Gonzalez bajó a sus hombres de los camiones y comenzó a despejar el área.

Exponiéndose al fuego enemigo, capturó un nido de ametralladora del Viet Cong con dos granadas. A continuación retiró a un marine herido hasta una zanja cercana junto a la carretera, resultando herido de metralla. El “veterano” se negó a ser evacuado en helicóptero con los heridos y prefirió permanecer con sus hombres.

Al día siguiente, 4 de febrero, la Compañía Alfa se vio sometida a fuego de cohetes y ametralladora cerca de la Iglesia de Juana de Arco y de la escuela en la parte vieja de la ciudad. La compañía de Smith trató de asegurar el complejo volando agujeros en las paredes y procediendo a continuación al combate cuerpo a cuerpo. Durante estos combates resultó de nuevo herido Gonzalez, pero ignorando de nuevo sus heridas, cogió algunos M72 LAW y corrió a la segunda planta de uno de los edificios cercanos.

Composición de Gonzalez disparando los M72 LAW

Disparó sobre las posiciones enemigas situadas en los pisos superiores del resto de edificios del complejo y destruyó uno de los puestos de lanzamiento de cohetes. Y ahí se acabó la suerte de Gonzalez, cuando el Viet Cong descubrió su posición y disparó un cohete que le dio de lleno, hiriéndolo de muerte.

Tanto Smith como Gravel propusieron a Alfredo Gonzalez para la Medalla de Honor. En 1969, el presidente Nixon firmó la citación y el vicepresidente Spiro Agnew entregó la medalla póstuma a su madre, Dolia, en una ceremonia en la Casa Blanca el 31 de octubre de ese año.

Alfredo Gonzalez recibió sepultura en su ciudad natal de Edinburgh, Tejas. Una escuela y una carretera llevan su nombre. En 1996, la Marina de Estados Unidos botó un destructor con el nombre de USS Gonzalez en honor del marine caído.

El capitán del USS Gonzalez le entrega a Dolia Gonzalez una pintura de su hijo disparando el M72 LAW.

Viene de Medalla de Honor – Rodolfo “Rudy” Hernández

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