Macario García es otro de esos extraordinarios casos de ciudadanos mejicanos emigrantes en Estados Unidos que se alistaron en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial y demostraron un valor sobresaliente.

Nació en Villa del Castaño, en el estado de Coahuila, Mexico, el 20 de enero de 1920. Como muchos otros temporeros pobres mejicanos, emigró con su familia a Estados Unidos en busca de una vida mejor. Tras desempeñar algunos trabajos en varias poblaciones del sur de Tejas, los García acabaron estableciéndose como peoneros agrícolas  cerca de la ciudad tejana de Sugar Land. El duro estilo de vida de los inmigrantes no era el más adecuado para la educación del joven Macario, así que este abandonó el colegio en tercero de primaria.

Pasados los años, aunque García no era aún ciudadano norteamericano, se alistó en el Ejército en 1942 por sentir que debía poner su granito de arena por su país de adopción en la guerra contra la tiranía. Macario, o Mac, como era conocido entre sus amigos, se convirtió en fusilero de la Compañía B el 22 Regimiento de Infantería de la 4ª División de Infantería.

Fue herido en acción en los primeros estadios de la batalla de Normandía pero tras reponerse, pudo regresar pronto a su unidad, que se hallaba combatiendo a través de Francia hasta llegar a la patria del enemigo. El 27 de noviembre de 1944 su unidad avanzaba por las inmediaciones de la ciudad alemana de Grosshau. Un súbito e intenso fuego de ametralladoras, artillería y mortero detuvo en seco a los norteamericanos.

Aunque García había resultado herido por la metralla, asumió el mando provisional de una escuadra y se negó a ser evacuado. Luego se arrastró hacia la posición enemiga por propia iniciativa. Cuando calculó que estaba a distancia de ataque, Mac se levantó y asaltó la posición de ametralladoras enemiga, al tiempo que disparaba su fusil y arrojaba granadas. Como resultado de este acto inutilizó la ametralladora y mató a tres soldados alemanes, facilitando así que su unidad reanudara la marcha.

Poco después, otra ametralladora volvió a bloquear el avance norteamericano. De nuevo, Macario García tomó la iniciativa y asaltó esta segunda posición enemiga. Esta vez mató a tres soldados y capturó a otros cuatro. A continuación siguió  luchando con su unidad hasta que alcanzaron el objetivo asignado. Solo entonces aceptó ser atendido por los sanitarios y ser evacuado a retaguardia.

Por esta acción fue recomendado para la Medalla de Honor del Congreso. El 23 de agosto de 1945 el presidente Harry Truman condecoró al entonces sargento Macario García con la mayor distinción militar norteamericana en una ceremonia en la Casa Blanca. También recibió el Corazón Púrpura, la Estrella de Bronce por su valor, y el pasador de Infante de Combate.

Después de la guerra, el gobierno mejicano dio reconocimiento al heroísmo de García durante la guerra concediéndole la Medalla al Mérito Militar, la más alta condecoración mejicana al valor, permitiéndole lucir las medallas que había ganado durante el servicio en el Ejército norteamericano sin la pérdida de la nacionalidad mejicana.

A pesar del heroísmo demostrado durante la guerra y el amor a su país de adopción, García no fue ajeno a los prejuicios étnicos. En septiembre de 1945 se negaron a atender a Mac García en un restaurante de Richmond en Tejas alegando que era hispano. Furioso ante este evidente acto de racismo, García se peleó con el dueño del restaurante. La consiguiente publicidad del caso puso de manifiesto las contradicciones de la sociedad norteamericana que todavía permitía la discriminación basada únicamente en la etnia de una persona.

Tras un juicio que se convirtió en mediático, García fue absuelto. Pronto dejó atrás este horrible incidente y aceptó una oferta del presidente Truman para un puesto de consejero en la Administración de Veteranos, donde trabajó durante 25 años. A pesar del orgullo que sentía por haber nacido mejicano y por ser hispano, y de que en ocasiones fuera víctima de actos de discriminación, García también amó a su país de adopción, convirtiéndose en ciudadano norteamericano en 1947. Tras reanudar sus estudios, concluyó el bachillerato en 1951.

Al año siguiente se casó con Alicia Reyes, con la que tuvo tres hijos. En 1953, Mac García ingresó en la Reserva del Ejército de Estados Unidos. Su capacidad de liderazgo y sus principios morales y éticos llevó a sus superirores a ascenderlo a sargento mayor. Irónicamente, a pesar de haber sobrevivido a los horrores y peligros del combate, Macario García murió en un accidente de tráfico el 24 de diciembre de 1972. Está enterrado en el Cementerio Nacional de Houston, en Tejas. Un Centro de la Reserva del Ejército, un tramo de autopista en Houston y una escuela de primaria en Sugar Land (Tejas) llevan su nombre. Un retrato suyo está colgado en el hall del Tribunal del Condado de Fort Bend en Richmond, la misma ciudad donde se negaron a servirle muchos años antes por ser hispano.

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