Tras el fracaso del contraataque destinado a reabrir el corredor, la fortaleza de Küstrin se vio sometida a un cerco cada vez más estrecho y terrible. Su destino había quedado sellado. Podría decirse que el primer acto del fin tuvo lugar durante la noche del 26 al 27 de marzo, cuando el 303.er Batallón de Fusileros, que defendía Neu Bleyen con un cañón de flak de 88 mm y tres piezas de artillería autopropulsada, abandonó la posición y se retiró hasta Kuhrbrücken Vorstadt, que estaba siendo atacada por los soviéticos desde Neu Bleyen.

Vasily Chuikov. Esta fotografía corresponda a su etapa como jefe del 62.º Ejército.

A partir del 28, la propia fortaleza se vio sometida a un intenso ataque de cazabombarderos, que se intensificó al día siguiente. Sin embargo, se trataba de un objetivo difícil, el propio general Chuikov escribió sobre este objetivo:

“La ciudadela se hallaba en una isla formada por los ríos Oder y Wartha. Las crecidas de primavera habían inundado todos los alrededores de la isla. Los únicos caminos entre la ciudadela y los territorios circundantes eran sobre diques y carreteras elevadas que se abrían hacia Berlín, Frankfurt, Posen y Stettin. Es inútil indicar que el enemigo había tomado la precaución de bloquear las carreteras y cubrir los diques y terraplenes con refugios, blocaos, trincheras, alambre de espino, campos de minas y otras defensas. Algunas de nuestras pequeñas unidades habían conseguido llegar tan cerca de las fortificaciones enemigas que se producían combates con granadas y Panzerfaust casi constantemente. Sin embargo, no podíamos desplegar fuerzas poderosas en este sector, pues un solo carro de combate ocupaba la anchura total de cada dique”.

Para solucionar estos problemas, Chuikov se reunió con el general Pozharsky, su jefe de artillería, y los oficiales al mando de la 35.ª y 82.ª divisiones de fusileros de la guardia, que serían las encargadas de ejecutar el ataque. Mientras las fuerzas aéreas machacaban la fortaleza, la infantería se encargaría de acabar con las defensas con la ayuda de tres baterías de 203 mm. Dos de ellas fueron colocadas a ambos lados del Oder, para hacer fuego cruzado sobre los defensores, mientras la tercera se encargaba de atacar la fortaleza desde el sur.

En lo que a la infantería de asalto se refiere, se decidió que la 85.ª División de Fusileros de la Guardia atacaría por el este del Oder, con una compañía por cada dique; mientras, la 35.ª División de Fusileros de la Guardia lo haría por la orilla oeste, cruzando el canal Vorflut hacia la Isla.

Sturmoviks, en vuelo sobre Berlín.

Según Chuikov, “el 28 de marzo, víspera de la ofensiva, nuestros cazabombarderos y bombarderos efectuarán ataques de precisión contra la ciudadela y otras defensas permanentes. Esto obligará al enemigo a abandonarlas y buscar cobijo en sus posiciones de campaña. Con excepción de las piezas encargadas de disparar a bocajarro contra los muros de la fortaleza, la artillería deberá abstenerse de abrir fuego. En la mañana del 29de marzo, nuestra fuerza aérea atacará los mismos blancos. Dejaremos que el enemigo permanezca en sus fortificaciones de campaña pensando que ha sido más inteligente que nosotros, pero a las 8.00 horas, justo cuando terminen los ataques aéreos, toda la artillería, incluida la que disparaba contra los muros, deben empezar a bombardear las fortificaciones de campaña y mantener el ataque durante 40 minutos. Aprovechando esta cobertura, grupos de infantería y de ametralladores equipados con subfusiles, embarcarán en diversas naves y cruzarán a la isla. El asalto general comenzará a las 8.40 horas”.

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