Mientras BERLIN vivía el sueño de una posible paz en el oeste han partido dos telegramas que testifican el evidente engaño en el que han caído los alemanes. El primero, del Kaiser, dirigido al Rey Jorge V, para aceptar la neutralidad francesa bajo garantía británica. El segundo, de von Jagow, que deberá ser entregado por el Embajador alemán, para agradecer a Grey sus iniciativas.
Tropas alemanas durante la movilización. De Munich, por Metz, a París.
1 de julio, durante la tarde. Las Engañosas Gestiones de Lord Grey. 20:00
BERLIN. Austria-Hungría está en guerra con Serbia, ambas han movilizado. Rusia ha movilizado, Alemania ha movilizado, Rusia y Alemania están en guerra, Francia ha movilizado… ¿Qué hará el Reino Unido?
1914. Tropas francesas camino del frente.
Justo ahora llega a BERLIN un nuevo telegrama del Príncipe Lichnowsky que reza: “como continuación [al citado en la entrada anterior], sir W. Tyrrell acaba de verme y me ha dicho que Sir Edward Grey quiere hacer esta tarde una propuesta de neutralidad inglesa, incuso en el caso de que estuviéramos en guerra con Francia a la vez que con Rusia. Deberé ver a Sir Edward Grey a las 15:30, e informaré de inmediato”. El Kaiser encarga champán y Moltke vuelve a oponerse a cualquier retraso, mientras Bethmann-Holweg y von Jagow se dedican a redactar una respuesta afirmativa para Londres.
En BERLIN han llegado a la conclusión de que los ultimátums enviados ayer no van a obtener satisfacción, en consecuencia el Kaiser, vestido con su uniforme de gala, ha partido de su palacio en Potsdam para trasladarse en carruaje hasta el Palacio Real de Berlín, donde se propone firmar la orden de movilización y guerra contra Rusia ante una audiencia de generales igualmente vestidos de gala. Lo absurdo es que Bethmann-Holweg, canciller de Alemania, que en el ejército solo ha alcanzado el grado de Major, no puede ponerse en primera fila. Cuestión de rango.
1914. Tropas alemanas en marcha.
A esta hora se emite la orden de movilización, y poco después Alemania declara la guerra a Rusia. En SAN PETERSBURGO, el Embajador Alemán Pourtales se reúne con Sazonov por última vez. Destrozado, llorando, tartamudea: “Así que este es el resultado de mi misión”. Y sale corriendo de la sala. Nuevamente, la suerte está echada. ¿O tal vez no?
1 de Agosto, durante la jornada. El Embajador Cambon en Crisis. 10:00.
¡Van a dejarnos tirados! ¡Van a dejarnos tirados! Gimotea el Embajador Francés, pálido como el papel, al abandonar la sala en la que acaba de reunirse con Lord Grey.
¿Cómo se ha llegado a esto?
Reunión de embajadores, en Londres. Cambon, Lichnowsky, Mensdorf y otros.
LONDRES. A primera hora de hoy el Gabinete se ha reunido para tratar de nuevo el tema de la intervención británica en la guerra. Durante el encuentro los puntos de vista se han polarizado mucho. Morley y Simon, que lideran el grupo anti-intervencionista, exigen una declaración definitiva que diga que el Gobierno Británico no intervendrá en la guerra. Churchill, por otra parte, se muestra belicoso, exigiendo a su vez la movilización inmediata del ejército; y Lord Grey amenaza con dimitir si se acuerda emitir la declaración solicitada por los dos primeros.
Esta noche tampoco se duerme. En LONDRES, la declaración alemana de Estado de Peligro de Guerra Inminente hace cundir la alarma. El Primer Ministro Herbert Asquith y Sir William Tyrrell, Secretario Privado de Lord Grey, se desplazan en Taxi hasta Buckingham Palace, donde van a despertar al Rey con el fin de que envíe un telegrama al Zar pidiéndole que detenga la movilización rusa. “El pobre Rey fue sacado de la cama. Y una de las experiencias más extrañas de mi vida (y como bien sabe he tenido muchas) fue sentarme con él –llevaba una bata marrón sobre su camisón y numerosas señales de haber sido levantado en medio de un buen sueño- mientras le leía el mensaje y le proponía una respuesta. Todo lo que hizo fue proponer que hiciéramos algo más personal y directo ¡Insertando las palabras <mi querido Nicky> y añadiendo al final de la firma <Georgie>!”.
Familiares y Enemigos. El Kaiser Guillermo II y el Rey jorge V.
31 de julio, hasta última hora. Londres, la Última Esperanza.
Hoy, en el REINO UNIDO, el Times ha vuelto a abogar por la intervención, mientras que el Oxford Chronicle sostiene que la labor del gobierno es localizar la disputa y mantenerse al margen de ella.
Sir Francis Bertie, Embajador de su Graciosa Majestad Británica en París.
Como sucede con los periódicos la opinión pública parece dividida, aunque se inclina sobre todo en contra de la intervención, o al menos así se lo indica Lord Grey a Francis Bertie, su Embajador en París: “no se puede esperar que el público británico apoye una intervención en apoyo de intereses tan lejanos”.
¡Rusia moviliza! La noticia llega a BERLIN poco después de la media noche, y pone en marcha un proceso que ya no admite marcha atrás.
Nada más saberlo, el Kaiser ordena a Falkenhayn que declare el “Estado de Inminente Peligro de Guerra”, Kriegsgefahrzustand; cosa que sucederá a las 13:00. Apenas un par de horas antes, al final de la mañana, Austria-Hungría ha decretado también la movilización general. Europa se dirige ya, a toda máquina, hacia una guerra general.
Cinturón fortificado en torno a Verdún, el más importante de Francia, en 1914.
Y uno de los primeros que, al recibir la noticia de la movilización rusa, ha llegado a esta conclusión, es el Canciller alemán Bethmann-Holweg quien en consecuencia empieza a tomar medidas más encaminadas a ganarla que a evitarla. ¿Cómo ha llegado a esta conclusión? Hay que reconocer que el punto de vista alemán es único en esta crisis, ya que Alemania es la única de entre las grandes potencias que tiene un enemigo al este y otro al oeste.
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