Boudicca curru filias prae se vehens, ut quamque nationem accesserat, solitum quidem Britannis feminarum ductu bellare testabatur

[“Boudica, con sus hijas delante de ella, viajó en carro de tribu en tribu, declarando que realmente era normal para los bretones pelear bajo el liderazgo de las mujeres.”]. Annales (I, 14-35). Tácito.

Desde muy antiguo el carro ha tenido una gran presencia en el mundo celta, desde la Galia o Germania a las Islas Británicas. Según restos arqueológicos, los primeros datan de la Edad del Hierro y aparecen en las necrópolis. Éstos eran de factura muy sencilla, estaban formados por un eje de madera unido a la base de la plataforma del mismo y en ella, a modo de protección, aparecían láminas de mimbre. Por otro lado, el eje tenía un yugo para dos caballos. Destacar que el caballo britano era de mayor fuerza pero menores dimensiones si lo comparamos con los que había en el Continente.

Para comenzar, el uso del carro en tierras bárbaras estaba restringido a la aristocracia y sus hombres de confianza o escuderos, los aurigas. Por lo tanto, podemos decir que el carro tenía un marcado carácter social pero también religioso. Cuentan las crónicas que el carro se asociaba a    la deidad del Sol por los radios de las ruedas y, cuando los soldados entraban en combate, se ponían frente al astro para solicitar su protección. Un claro ejemplo es el carro Trundholm (1400 a.C.) que puede ayudar a hacernos una idea del culto en torno al carro de guerra y su estructura.

Respecto a la táctica, los carros se usaban como plataforma para lanzar proyectiles a las enemigas y para acercarse a las líneas enemigas y que el soldado salte sobre ellas. Según cuenta Julio César, los bárbaros hacen uso de esta táctica para dar rapidez y cubrir la retirada en el caso de ser superados. Por lo tanto, en las guerras de tipo tribal o contra ejércitos no organizados podría surtir efecto, pero poco tenía que hacer frente a la legión romana.

Muchos han sido los historiadores latinos que han hablado de la presencia de carros en los campos de batalla. Cuando la República romana aún era joven, nos cuenta Polibio, que los bárbaros entraron en combate con carros en la batalla de Telamón. Aunque los números no son fiables, cuatro legiones romanas con sus tropas auxiliares y caballería hicieron frente a 50000 infantes y 20000 carros y jinetes de diferentes tribus galas.

La lluvia de pila había detenido la infantería y la caballería rodeó los flancos hasta que cayeron. Finalmente, se tomó el montículo y Roma se alzó con la victoria. Por otro lado, Tácito, después de hablar de la reina de los Icenos, menciona la batalla del monte Graupius.  A los pies de este monte, actual Escocia, los caledonios cargaron con sus carros y pinturas azules. Aunque hicieron uso de la pendiente y la ventaja de la altura, Agrícola detuvo las cargas y se impuso a las tribus bárbaras.

Con las tribus bárbaras y Roma finaliza el uso del carro en Europa. La caballería se impondrá y no volverá a aparecer hasta siglos después. Pero eso lo veremos en la próxima entrega.

Viene de Uso de vehículos de combate en la historia (III) – ¿Carros blindados en la legión romana?

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