Islandia, situada entre las costas noruegas, o el norte de las islas británicas, y la gran isla helada de Groenlandia, se convirtió en un lugar sumamente importante para las operaciones marítimas durante la segunda guerra mundial. Aquella isla privilegiada podía servir para dos cosas: cerrar el acceso de las fuerzas navales alemanas hacia el Atlántico norte desde sus bases en Alemania primero, y en las costas noruegas después, o servir de base a aquellas mismas fuerzas si la isla pasaba a ser controlada por el eje.

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Tropas finlandesas entrenándose en el tiro, antes de la guerra.

Nada más estallar la guerra, Islandia dio una de cal y una de arena. Por un lado se declaró neutral, limitando la estancia de los buques de guerra beligerantes en sus aguas y prohibiendo la actividad militar aérea sobre su territorio. Esa fue la de cal. Por otro fue incapaz de hacer cumplir estas normas, e incluso redujo el presupuesto de su fuerza de guardacostas, aunque a partir de 1940 sus fuerzas de defensa empezaron a entrenarse. Esa fue la de arena. Cuando, el 9 de abril, Dinamarca fue ocupada por Alemania, el gobierno de la isla abrió una legación en Nueva York, pero también reafirmó su neutralidad y se negó a convertirse en cobeligerante con los aliados a pesar de que sus monarcas, que eran también los de Dinamarca, habían caído en manos de los nazis. La actuación de la legación germana en la isla y la importancia estratégica del pequeño país, que ya hemos comentado, llevaron a los británicos a invadir Islandia el 10 de mayo.

Aquella mañana, el 746º de Royal Marines ejecutó la operación Fork. Aunque la unidad estaba mal equipada y poco entrenada, no hay que olvidar que aquel mismo día había empezado la campaña de Francia y lo más granado de las fuerzas británicas estaba en el continente, todo fue bien, aunque en parte gracias a la escasa resistencia de los “invadidos”. Ese mismo día fueron asegurados los aeródromos de Kaldadarnes y Sandskeid, así como los puertos de Reykjavik y Hvalfjördur. Sin embargo, debido a problemas de transporte, las fuerzas de ocupación no iban a llegar al norte, a Akureyri, hasta el 17, y al aeródromo de Melgerdi hasta el 19.

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El crucero pesado HMS Berwick fue el cuartel general flotante de la fuerza de invasión

En toda esta operación, es posible que le momento más chusco fuera el de la toma de la legación alemana, durante la cual el cónsul Gerlach protestó indicando que Islandia era un país neutral, a lo que los británicos contestaron que también lo había sido Dinamarca.

El 17 de mayo la fuerza de asalto fue relevada por dos brigadas del ejército británico y, posteriormente, en junio, llegó desde Canadá la fuerza “Z”, formada por el Royal Regiment of Canada, los Cameron Higlanders of Canada y los Fusiliers de Mont Royal. Todos ellos servirían en la isla hasta ser relevados por tropas de guarnición provenientes de las islas británicas, a donde fueron enviados para poder participar en los combates del escenario europeo.

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Tropas estadounidenses en Islandia. Posar fue casi lo más peligroso que hiciero

El último acto de esta historia comenzó el 7 de julio de 1941, cuando la defensa de Islandia, que seguía siendo, oficialmente, un país neutral, fue transferida a las fuerzas armadas estadounidenses que, por cierto, también eran neutrales pues aún quedaban cinco meses para el ataque japonés a Pearl Harbor que motivó su entrada en guerra. Esta acción, que se enmarcó en una serie mucho más amplia de acuerdos entre británicos y estadounidenses, entre los que se planteó incluso la posibilidad de invadir las Azores, islas de Cabo Verde e islas Canarias, tuvo su origen en el miedo a que Alemania pensara en adueñarse de ellas (Islandia incluida) para establecer bases de submarinos y aviones de largo alcance. Y si bien es cierto que los germanos llegaron a plantearse la posibilidad, se dieron cuenta en seguida de que, en caso de conseguirlo, les iba a resultar imposible abastecer a sus tropas en puntos tan alejados del interior del Atlántico.

El resultado de todos estos miedos fue, finalmente, incruento, aunque se diera el absurdo de que, al menos durante unos meses, la neutral Islandia se viera ocupada por fuerzas militares de los igualmente neutrales Estados Unidos de América.

  1. dani says:

    Es lo que pasa por ser un neutral desarmado. Durante la IIGM España mantuvo por si las moscas un ejército de 1.000.000 de hombres, y Suiza otro de 500.000, Suecia también amplió su ejército.

    • Gluntz says:

      Islandia fue ocupada por su valor estratégico, y entonces formaba parte de Dinamarca, país ocupado por Alemania. Lo mejor que le pudo suceder, es ser ocupada por británicos y estadounidenses. Algo similar a lo sucedido en Groenlandia. España tenía 1000.000 de hombres en sus filas, pero si realmente la Wehrmacht hubiera querido o necesitado conquistar la Península Ibérica, me temo que eso no hubiera sido obstáculo entre 1939 y 1941. En 1940, el Ejército francés, más moderno y numeroso que el español, fue derrotado sin contemplaciones y ni siquiera la ayuda británica pudo contener a los alemanes.

      Saludos

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