De sobra es conocida la insensibilidad de los mandos soviéticos respecto de la vida sus propios soldados. Relatamos hoy un escalofriante suceso en el que se utilizó un batallón completo para hacer saltar las minas de un campo minado en el avance sobre Jarkov.

El 6 de agosto de 1943, casi un mes después de la batalla de Kursk, comenzó la operación Rumyantsev, la ofensiva soviética de verano. La cuña de tropas soviéticas que se dirigía a Jarkov desde el norte amenazaba, una vez roto el frente germano, con cercar al XI Cuerpo de Ejército Alemán al mando del general Raus.

En uno de los varios intentos que efectuaron los rusos para aislar a esta unidad del resto del frente alemán, se produjo un ataque soviético que heló la sangre a los observadores alemanes. Varias unidades soviéticas habían formado una cabeza de puente a este lado del río Donets. Entre ellas se encontraba un batallón de infantería del ejército rojo que tras cruzar el río había permanecido toda la mañana en un área pantanosa cubierta de vegetación clavado en el barro hasta la cintura y a merced del fuego alemán.

Después de varios asaltos infructuosos, los rusos se dispusieron de una vez por todas a tomar el terraplén fuertemente minado que constituía parte del flanco derecho del XI Armee-Korps para provocar una ruptura definitiva de su frente. Si lograban cercarlo, quedaría expedito el camino hacia Jarkov. Para alcanzar su objetivo no tuvieron reparos en el empleo despiadado e inhumano de sus hombres. El batallón salió de la zona pantanosa y fue alineado frente a la zona minada.

El método fue muy simple: Compañía tras compañía, los infantes soviéticos avanzaron sin detenerse hasta la zona fuertemente minada, adentrándose en ella hasta que una tras otra todas las minas fueron detonando. En poco tiempo, “alfombras de muertos” sustituyeron a los campos de minas. Entonces, atacaron las siguientes oleadas del asalto pisoteando los cuerpos de sus compañeros caídos en su intento desesperado por llegar al desnivel.

Durante horas, el devastador fuego defensivo de las ametralladoras alemanas frustró cada intento ruso de salvar la pendiente. Este fuego se cobró una factura santrienta hasta tal calibre entre los rusos que finalmente una estela ininterrumpida de cuerpos yacía desde el borde de la quebrada hasta las líneas de partida. Muchos de aquellos bravos soldados rusos caídos todavía sostenían los rifles en posición de disparo.

A pesar de tan siniestro espectáculo, el mando soviético necesitaba realizar una ruptura a toda costa, y una y otra vez lanzó nuevas oleadas a la batalla a través de la alfombra de muertos, hasta que la resistencia alemana comenzó finalmente a quebrarse como consecuencia de las pérdidas sufridas y de la falta de munición.

Después de haber permanecido combatiendo durante unas horas, la infantería alemana se vio obligada finalmente a retirarse, haciéndolo ordenadamente. Sin embargo, los alemanes logran mantenerse en la disputada zona de la ladera del bosque hasta la tarde, cuando llegaron refuerzos de retaguardia.

Memorias del general Raus en español. Ediciones Salamina.

Aunque los rusos, a un coste terrible, habían expandido sustancialmente su cabeza de puente, sus esfuerzos por conseguir una ruptura, incluyendo el sacrificio de un batallón completo, habían fracasado.

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  1. Landsknecht says:

    Me parece un tema interesante, tratado ya en otros artículos relacionados, en el que me gustaría hacer notar algunas cosas y que espero no os parezca demasiado fuera de lugar.

    Independientemente de la veracidad de este caso, me gustaría recalcar que muchas fuentes alemanas (sobre todo las de mandos militares) tienen un gran componente ideológico, son bastante sesgadas y buscan justificarse a menudo aprovechando la falta de información del otro lado durante la posguerra. Según ellos los soviéticos eran una especie de horda asiática sin ningún tipo de conocimiento militar que sólo ganaron por el número abrumador, cuando a estas alturas ya les habían superado en varias ocasiones y pronto les igualarían en táctica y estrategia. Es posible que quizá se trate una exageración interesada de un hecho real para deshumanizar al enemigo y a la vez dar una imagen positiva de la propia actuación de forma que esos actos de crueldad e insensibilidad nos lleguen deformados en muchos casos (sin negar que obviamente existieron). Varios autores como sabéis han defendido la existencia de esta visión sesgada y han aportado pruebas que en algunos aspectos contrastan con la visión que primó en occidente y que no olvidemos también interesaba ya que los rusos ahora eran el nuevo enemigo.

    Por último en esta línea de argumentos aunque menos relacionado con este caso particular destacar que muchos de estos autores, así como otros historiadores que tienen una visión más pro-alemana, a menudo dejan de lado con o sin intención, o incluso niegan, el principal motivo para la invasión de la URSS, así como los crímenes de guerra cometidos con una población a la que se esclavizó y exterminó sistemáticamente, con 13 millones de víctimas civiles y prisioneros de guerra mediante campos de exterminio, planes de hambre y destrucción sistemática de ciudades y pueblos, ya que había que preparar el este para el asentamiento de alemanes. Igualmente con las violaciones de mujeres, sistemáticas e institucionalizadas, alcanzando un número de casos en el orden de la decena de millones. Creo que es importante a la hora de comparar a ambos lados y que con todo lo increíblemente cruel, injusto y maligno que era el sistema que imperaba en Rusia hay que destacar que un lado si que era peor que el otro y que estudiar esos hechos también explica (aunque en ningún caso justifica) hechos ocurridos posteriormente.

    Por cierto el bisabuelo de mi novia falleció en Jarkov precisamente al arrastrarse sobre una mina.

    Un saludo. Entre lo que escribís y lo que contáis en Histocast me habéis alegrado más de un día.

    • Hugo A Cañete says:

      Hola Landsknechtl, comprendo perfectamente tu punto de vista, aunque en algún punto no lo comparto. En ningún caso pretendemos hacer proselitismo político en favor de ningún bando, además de que entrar en los crímenes de guerra soviéticos, incluso con su propia gente, o el genocidio execrable e imperdonable del régimen nazi es otro tema de discusión, que como decía el creador de Atreyu, deberá ser contado en otra ocasión.

      La imperante necesidad soviética de ganar tiempo a cambio de recursos es un hecho que en mi opinión está bastante demostrado en los primeros años de la guerra. Aparte, hay nuemerosos indicios que lo sustentan, para no ir más lejos, la táctica de tierra calcinada y la evacuación de la población ucraniana después del verano de 1943. La evacuación respondía a la necesidad de evitar que el ejército rojo reclutara a todos los hombres capaces de portar un arma, costumbre acreditada, y lanzarlos al frente con o sin fusil tras una somera instrucción militar de algunas horas.

      Este pasaje en concreto está extraido de una minuciosa descripción de las operaciones del XI Armee-Korps durante la ruptura soviética del frente en Rumiantsev que hace el general Raus en sus memorias. Memorias que aprovecho para decir que son magníficas y muy centradas en las operaciones militares, sin meterse en jardines (como cuando Mellenthin habla de la idiosincracia del soldado soviético o los tilda de «hordas» en su Panzer Battles».

      La operción en concreto es mucho más extensa y los soviéticos tratan de establecer la cabeza de puente dos veces más con anterioridad, a cual más pintoresca y curiosa, hechos que me reservo para próximas entradas.

      El batallón al que hago alusión, había permanecido por órdenes, en un cenagal con el barro hasta el pecho durante más de un día, enfilado por las ametralladoras alemanas. Supongo que ante la presión del mando soviético de conseguir a cualquier precio rodear al XI Armee-Korps, tomaron la decisión de eliminar el campo de minas por las buenas o por las malas.

      También es de sobra conocida la amplia utilización que hicieron, de forma despiadada, de los batallones de castigo.

      Por último, gracias por tu comentario.

      • Landsknecht says:

        Gracias por la respuesta Hugo.

        Os llevo escuchando mucho tiempo y se que no hacéis proselitismo, vuestra sensatez y seriedad es una de las cosas que más aprecio de vuestro trabajo y en ningún momento hacía referencia a él.

        Tampoco he querido negar la realidad de la brutalidad de los crímenes y las prácticas del Ejército Rojo ni referirme al caso de este artículo en concreto. Mi intención era apuntar que es necesaria la precaución cuando dos grandes máquinas propagandísticas de estados totalitarios y después la Guerra Fría (y la tensión histórica y actual) hacen que sea fácil desenfocar o exagerar la realidad. La existencia de mitos (los paracaidistas sin paracaidas que comentan en Facebook son un buen ejemplo) y el uso de fuentes sesgadas hacen en muchas ocasiones difícil entender el frente del este con más exactitud.

        Espero no haber estado muy fuera de lugar, en cualquier caso como dices el tema del Lebensarum que comentaba no iba con el tema del artículo ni mucho menos.

        Os mando un gran saludo y os animo a seguir así.

      • Christian Rosero says:

        «La evacuación respondía a la necesidad de evitar que el ejército rojo reclutara a todos los hombres capaces de portar un arma, costumbre acreditada, y lanzarlos al frente con o sin fusil tras una somera instrucción militar de algunas horas», pues no estoy muy de acuerdo. La evaluación respondía a,más cosas que al reclutamiento soviético. Las mujeres y niños evacuados a menudo terminaron cono trabajadores forzosos, así como los hombres.
        Además, para 1943 los soviéticos ya no iban a lanzar a los hombres sin armas al combate (lo anterior sucedió en algunas ocasiones, más no tan a menudo), pues la producción y distribución de armas eran enormes en el Ejército Rojo

      • Christian Rosero says:

        Pues es la imagen estereotípica de las acciones del Ejército Rojo en esa guerra.
        Ahí no se especifica que tipo de unidades eran en primer lugar, ni tampoco si el atacante tenía conocimiento de los campos minados existentes (el defensor lo puede afirnar porque el lo puso y se paró enfrente con sus armas), puesto que a menudo las minas se ocultaban al enemigo para que no actúen los ingenieros.
        Por supuesto con esto no trato de negar episodios oscuros como los de las Unidades Penales, o la incompetencia de algunos comandantes en ese período.

  2. Esaú says:

    30 años antes, este procedimiento de avance era la «standard» en los campos del Somme o Verdun, por lo que no sé de qué nos extrañamos. La formación de los mandos soviéticos dejaba muchísimo que desear y se explica este uso burdo de la masa de infantería, pero esta claro que la estrategia del número sobre la mejor táctica alemana empezó a dar sus frutos, y a partir de 1944 la táctica también fue superior por parte soviética. No lo digo yo, lo dice Nipe en «Decisión en Ucrania» 😉

  3. Emilio says:

    Me ha recordado la historia de los niños iraníes y las llaves (de plástico) del paraiso.

    recuerdosdepandora.com/historia/los-ninos-iranies-que-murieron-portando-las-llaves-del-paraiso/

    • Jose says:

      Wow! Acabo de leer ambos articulos (incluido el de recuerdosdepandora) y es increible. Pero como dice Esau, esa era la guerra estandar desde mucho antes de 1914.

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