A las 05:30 horas del 12 de junio, el 2.º Batallón se preparó y se desplegó para el ataque, y la Compañía Easy estuvo por fin en la carretera que le habían asignado.

Más allá de Hermanos de Sangre – Ediciones Salamina

El plan de maniobra del coronel Strayer preveía el asalto con dos compañías en línea. Puso a la Compañía Fox en nuestro flanco izquierdo y plantó el puesto de mando del batallón en la retaguardia de la Compañía Easy. La Compañía Dog quedó como reserva del batallón. El ataque se fijó para las 06:00 horas. Nuestro batallón debía atacar por la carretera en la parte suroeste de Carentan.

Más tarde nos dimos cuenta de que estábamos en posición de cortar y atrapar a las tropas alemanas que estaban siendo empujadas por el resto de la división. Después de todo, el general Taylor había concebido un buen plan de ataque para su 101.ª Aerotransportada. Si el 2.º Batallón podía tomar ese cruce de carretera que llevaba al sur desde Carentan, los alemanes se verían forzados a huir por las zonas pantanosas e inundadas en su retirada o afrontar la aniquilación.

En lo que atañía a la Compañía Easy, desplegué mi primera sección a la izquierda, la segunda a la derecha, y puse la tercera en la retaguardia. La carretera por la que teníamos que atacar hacia la intersección en forma de T era recta, con una suave pendiente descendente, y tenía cunetas poco profundas a ambos lados.

Soldados del 2.º Batallón en el interior de Carentan

Todo estaba tranquilo cuando el teniente George Lavenson, el S-1 del batallón (oficial de personal), decidió que tenía que ir a aliviarse. Dejó la carretera y se metió en un campo entre la Compañía E y la Compañía F. Recuerdo haber visto el perfil de su culo blanco mientras avanzaba por la carretera hacia Carentan. Un disparo sonó en la distancia y Lavenson fue herido por detrás. Más tarde fue evacuado a un hospital en Inglaterra antes de ser trasladado a un hospital en Estados Unidos. George era un oficial inteligente, un buen hombre de la Compañía E, odiamos perderlo.

Posicioné a los hombres a ambos lados de la carretera y me preparé para salir con el propósito de tomar la intersección. El teniente Welsh llevaba a la 1.ª Sección a la cabeza de la columna de la compañía. A la hora prevista, le grité a Welsh, «¡muévete!». Justo cuando comenzó el ataque, una ametralladora alemana emplazada en un edificio en la ladera de una colina comenzó a disparar sobre la carretera. La dotación alemana estaba en una posición perfecta, en el momento oportuno, para destrozar nuestro ataque.

Desde la parte izquierda de la carretera, Welsh envió a seis hombres a la intersección. Fueron directos hacia el cruce y la ametralladora enemiga. Sin embargo, el fuego era muy efectivo. Nuestros hombres a ambos lados de la carretera se mantuvieron agachados en las cunetas, con la cabeza bien gachas, y se quedaron allí, paralizados, dejando que Welsh y sus seis hombres asaltaran la intersección solos.

El cruce que asaltó la Compañía Easy

A mi retaguardia, el coronel Strayer y su estado mayor, incluidos el capitán Hester y Nixon, podían ver lo que estaba sucediendo. Así que me gritaron: «¡que se muevan los hombres, Winters, que se muevan!». Forcejeé para quitarme mi arnés y librarme del exceso de equipo de manera que pudiera correr, ya que era obvio lo que debía hacerse. De pie en mitad de la columna a la derecha de la carretera, grité, «¡vamos, vamos!».

Esto no funcionó; todo el mundo mantenía la cabeza agachada. Se trató de la única vez en toda la guerra que me salí de mis casillas y «pateé culos» literalmente. Salí de aquella cuneta solo con mi M-1 en la mano, y gritando, corrí a la cabeza de la columna, pateé traseros en la parte izquierda de la carretera, luego corrí a  la derecha de la misma, yendo y viniendo, gritando a todo lo que daban mis pulmones, «¡venga, vamos!».

Miembros de la Easy en Carentan

Nunca olvidaré la sorpresa y el miedo de aquellos rostros que me miraban. Mientras corría por la carretera como un loco, pareció que la ametralladora alemana se centró en mí. Era un blanco nítido y despejado. Durante unos instantes, tuve la sensación de estar «bendecido».

«Desde la publicación del libro de Steve Ambrose, y en especial desde la miniserie de HBO producida por Tom Hanks y Steven Spielberg, he recibido multitud de cartas de gente preguntándome cosas, gente pidiendo más historias, tanto de mí como de los hombres».

Más Allá de Hermanos de Sangre son las memorias de Dick Winters, basadas en su diario de guerra y en otras muchas historias y anécdotas no contadas por sus compañeros. Winters fue el único que estuvo presente desde la activación de la Compañía Easy hasta el final de la guerra, recibiendo el bautismo de fuego el Día D en el asalto de la batería de Brecourt y en Carentan, participando en la operación Market Garden, defendiendo el nudo de comunicaciones estratégico de Bastogne durante la batalla de las Ardenas y acabando los últimos días de la guerra en Berchtesgaden, la guarida alpina de Hitler. Sólo él podría escribir este homenaje al espíritu de camaradería del soldado en combate.

Incluye mapas y un mapa desplegable a color (23 cm ancho x 40 cm largo), más de 50 fotografías en B/N y tres ilustraciones en color.
15.0×23.0cm.
Nº de páginas: 322
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda con solapas
ISBN: 9788494497162
Año edicón: 2017
Precio: 24€

  1. Alberto says:

    Magnífico artículo, no conocía la serie “Banda Of Brothers”, traducida en España como Hermanos de Sangre. Trataré de verla su es tan buena como estas memorias merecerá la pena.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You may use these HTML tags and attributes:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>