Es este un interesante hecho de armas, donde el carrista francés Billotte ejecutó una maniobra casi idéntica a la que realizó Michael Wittmann en Villers-Bocage, solo que 4 años antes, en 1940.

 

En esta foto pueden apreciarse los tres Panzer IV Alemanes destruidos: en primer lugar el 700, mas atrás el 711 y al fondo del todo los restos del que reventó.

“Penetro en Stonne sin oposición; cargo hacia la plaza del pueblo; apenas he llegado a la entrada de la misma cuando una columna de carros alemanes aparece a la salida, a 50 metros. Tengo el ojo en el visor de fuego pues todos los periscopios han sido destruidos anteriormente. Un obús perforante en el cañón de 45, solo tengo que disparar, sin apenas apuntar, contra el carro de cabeza, un Panzer IV. Los carros que vienen detrás y se escalonan ascendiendo una cuesta de unos doscientos metros de largo se ven muy entorpecidos por los que los preceden, que me los enmascaran en parte. Sin embargo mi carro es mucho más alto que los suyos, y puedo disparar de arriba abajo. Intenso cañoneo; contaremos 140 impactos sobre la coraza de mi carro B1-bis. Podremos bendecir su aleación de acero y cromo-molibdeno-cadmio. En unos diez minutos los carros de la columna enemiga se callan uno a uno… Avanzo aún más y me encuentro cara a cara con dos armas anticarro que mi piloto ejecuta a diez pasos con el cañón de 75.” [Paul Billotte. Le Temps des Armes. Paris. Plon 1972]

Stonne fue una de las localidades más duramente disputadas de toda la campaña de Mayo-Junio de 1940. Situada al sur de Sedan, en lo alto de una cumbre cercana al Mont Dieu, esta localidad cambiaría de manos hasta 17 veces entre el 15 y el 16 de mayo, lo que le valdría el sobrenombre de “el Verdun del 40”, debido a su extraordinaria importancia estratégica ya que desde las alturas en que se asentaba la localidad los franceses podían observar la cabeza de puente alemana de Sedan, y para los alemanes era un magnífico punto de anclaje de su frente sur.

 

Eran las 07:00 del 16 de mayo cuando el Capitán Paul Billotte –hijo del generalísimo francés que mandaba el 1er Grupo de Ejércitos, en Bélgica- se internó en la localidad a bordo del “Eure”(nº 337), su carro de combate B1-bis, guiando a su 1º Cía del 41 BCC (Batallón de Carros de Combate). En un adelanto de la acción que luego protagonizaría Michael Wittman en Villiers-Bocage, disparó con la pieza de 45mm de la torre de su carro de combate al primer panzer de la columna, mientras que con la pieza en casamata de 75mm el piloto reventaba el blindado que cerraba la misma, iniciándose una batalla que acabó con, según el propio Billotte, 13 carros de combate alemanes (sin contar las dos piezas anticarro de 37mm).

Tras recorrer el pueblo de un extremo a otro y descender por la carretera hasta mediada la primera revuelta, el blindado de Billotte dio media vuelta y volvió a su punto de partida. Hasta aquí el acto heroico, que citan autores tan respetados como Kart-Heinz Friessner, Dominique Lormier o Steven J. Zaloga. Sin embargo hay algunas cuestiones oscuras.

 

Carro de combate B1-bis, como el de Billotte.

Para empezar es muy probable que tres de los carros de combate destruidos lo fueran el día anterior -en concreto el Panzer IV número 700, del Capitán Ottens, el 711, del artillero Karl Koch, y un tercero que voló en pedazos- por el cañón anticarro de 25mm servido por el Sargento Durand, veterano brigadista de la Guerra Civil Española.

En segundo lugar, Jean Yves Mary en su obra “Le Corridor des Panzer” vol II: “Zur Küste”, pone la historia aún más en entredicho basándose en las fotografías encontradas del incidente. En ellas se aprecian tan sólo tres Panzer IV destruidos en Stonne, lo que le lleva a preguntarse dónde están los diez que faltan, pues le parece poco razonable que los alemanes retiraran estos diez dejando los otros tres sobre el terreno.

Es posible que los carros destruidos por Billotte fueran de los modelos más pequeños (panzer I y II) o incluso vehículos blindados. Esto explicaría que su carro siguiera operativo tras recibir 140 impactos, y que fueran retirados primero del campo de batalla, pues las fotos son varios días posteriores al hecho de armas. También es posible que su acción no fiera tan eficaz y que mas que destruirlos averiara estos vehículos, que fueron retirados posteriormente por el siempre eficaz servicio de recuperación del ejército alemán.

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